| 10/24/2008 12:00:00 AM

España la tercera ola de inversión

A partir de la década de los 90, las compañías españolas se consolidaron en el segundo lugar entre quienes más inversiones realizan en la región.

Colombia se ha transformado en uno de los primeros destinos que ven las organizaciones españolas cuando se interesan en expandir su operación. Actualmente, el país cuenta con 110 empresas de origen español, que han invertido cerca de US$7.900 millones durante la última década.

La estabilidad jurídica, la protección de normas internacionales y de la propiedad privada, el clima de seguridad que se respira durante los últimos años y la similitud cultural con la madre patria han contribuido para que firmas de todos los tamaños consideren el país como un mercado natural para su internacionalización.

En este sentido, Javier Yraola Burgos, consejero de la oficina económica y comercial de España en Colombia, comenta que detrás de los grandes mercados de Brasil y México, Colombia está posicionado como el principal destino para la inversión española en la región, por encima de Chile, que es un mercado más pequeño, y de Argentina, que tiene el mayor número de empresas del país europeo en Suramérica, pero lleva dos años sin nuevas instalaciones.

La llegada de esta inversión española al mercado colombiano es una consecuencia de distintos hechos. A partir de 1990, varios países latinoamericanos comenzaron a desmantelar las regulaciones que mantenían para la inversión extranjera, al tiempo que iniciaron procesos para privatizar organizaciones estatales. De hecho, Colombia permitió la apertura a capital privado extranjero y promovió la libre competencia con las Leyes 45 de 1990, 9 de 1991 y 50 de 1993.

Las empresas españolas encontraron entonces un lugar para aplicar su experiencia y obtener una ventaja competitiva al encontrar similitudes con el proceso de liberalización que tuvo la economía española durante los años 80.

Según el Anuario de la internacionalización del Círculo de Empresarios de España, el país ibérico pasó a ser el segundo mayor inversor en América Latina en la segunda mitad de los años 90, cuando alcanzó el 30% de la inversión extranjera directa de la región y solo fue superado por Estados Unidos, con el 39%.

A esto se sumó el hecho de tener vínculos culturales y una lengua común que se tradujo en ahorros en costos y facilidades para la integración. Una investigación del servicio de estudio del BBVA demostró que ganar un punto de cuota de mercado en 1999 costaba US$196 millones en Argentina, mientras que en Alemania llegaba a U$2.200 millones.

La Asociación Paz con Dignidad, en el estudio Las Multinacionales Españolas en Colombia, reconoce que las grandes empresas ya tienen presencia en Colombia: Repsol, Cepsa y Gas Natural, en hidrocarburos; Unión Fenosa y Endesa, en el sector eléctrico, Ferrovial y ACS, en la construcción; BBVA y Santander, en banca; Telefónica, en comunicaciones, y otros grupos que incluyen a Prisa, Planeta, Aguas de Barcelona, Sanitas, Prosegur y Mapfre. ?

Las olas de inversión

Los expertos concuerdan en decir que la inversión española ha llegado en varías etapas delimitadas por el tamaño y los sectores de las firmas.

Juan Gabriel Pérez, director de oficina de Proexport en España, identifica una primera 'ola' en las empresas de servicios públicos, que empiezan a buscar nuevos mercados para asegurar su supervivencia. Este grupo comienza con las inversiones de Endesa, Unión Fenosa Gas Natural y la Sociedad General Aguas de Barcelona, entre otras.

En 1997, el Grupo Endesa constituyó a la empresa generadora y comercializadora de energía Emgesa como parte del proceso de capitalización de la Empresa de Energía Bogotá (EEB) y con una inversión por más de un billón de pesos. Aunque la empresa española tiene el 48,48% de participación, se consolidó como inversor extranjero y operador de un negocio que alcanza al 21% de la capacidad instalada del país y tuvo ventas por $1,3 billones en 2007.

A su vez, Unión Fenosa adquirió la mayoría accionaria de las distribuidoras de energía Electricaribe y Electrocosta, y de la generadora Epsa, donde ha realizado inversiones que llegan a los US$2.000 millones. La cobertura del servicio es del 95% en la Costa Atlántica y del 98% en el Valle del Cauca.

La 'segunda ola' de inversión española está formada por instituciones financieras, de telecomunicaciones y medios de comunicación. La primera gran inversión de un banco español en Colombia se produjo en 1996, cuando el BBVA adquirió el 40% del Banco Ganadero.

Luego vino la incursión del Grupo Santander, en 1997, con la compra del Banco Comercial Antioqueño (Bancoquia) y de Invercrédito Servicios Financieros S.A., la primera compañía de financiamiento comercial del país. Estas dos entidades se fusionaron para crear el Banco Santander Colombia.

En telecomunicaciones, Telefónica comenzó operaciones en el año 2000, a través de su call center, Atento. Más adelante decidió invertir US$30.500 millones para adquirir empresas de habla hispana. En Colombia, estas compras llegaron a través de la división de celulares en América Latina de la estadounidense BellSouth por US$5.850 millones, en 2004, y del 50% más una acción de la empresa estatal Colombia Telecomunicaciones por US$368 millones, en 2006.

Los medios de comunicación también vieron la necesidad de ingresar en Colombia. El Grupo Prisa, propietario del diario El País y de la Cadena Ser, logró la totalidad accionaria de Caracol Radio en 2002, mientras que el Grupo Planeta -que tiene 40 años de presencia en el país- adquirió el 55% de Casa Editorial El Tiempo, a mediados del año pasado.

Yraola Burgos recuerda que, junto a las grandes empresas también llegaron otras más pequeñas de actividades relacionadas, en sectores como software, gestión de la información y nuevas tecnologías. "Un caso es la llegada de Telefónica, cuando también incursionaron al país cuatro grupos españoles de distribución de celulares con tiendas de ventas de equipos y comercializadoras en varias ciudades del país", dice.

Una tercera ola

En la actualidad, el país está en medio de una tercera ola de inversiones españolas que surge de la evolución natural de las etapas anteriores y está compuesta por empresas pequeñas y medianas, de gran variedad de actividades económicas.

Existen varios factores que han contribuido a que las Pymes españolas se animen a crear presencia local en Colombia. Para Juan Gabriel Pérez, de Proexport, el hecho de que entidades financieras y empresas de tecnología, servicios públicos y telecomunicaciones ya tuvieran una presencia fuerte en el país les transmitió un clima de seguridad y confianza a las organizaciones de recursos más limitados.

A esto se une la madurez que ya comienza a mostrar el sector empresarial español. "En los últimos tres años se ha notado un incremento sustancial en el número de Pymes que buscan nuestro apoyo y nos hacen consultas de carácter comercial. Buscan tener presencia, tanto directamente como con un socio local, para atacar el ámbito regional", comenta Yraola.

Los empresarios extranjeros también han encontrado estabilidad jurídica, una política racional y, en algunos sectores, ciertas ventajas tributarias que generan confianza. "Los empresarios europeos suelen ver a América Latina como un lugar donde les cambian las reglas, por eso mostramos la realidad política y económica del país, que es muy estable", dice Pérez.

Justamente, el respeto por la propiedad intelectual y privada, al igual que la creación de normas claras, comienza a ser un diferenciador importante con relación a otros países que también reciben inversión española.

Javier Yraola recuerda que al comienzo la mayoría de empresas industriales se internacionalizaron hacia China. "Pero al ser un mercado poco ortodoxo, donde te copian, no cumplen normas internacionales de propiedad intelectual ni derechos humanos, ni laborales ni medio ambientales son cada vez menos las empresas españolas que van, pues se sienten engañadas".

Finalmente, los analistas resaltan el crecimiento en el poder adquisitivo. El desarrollo económico ha hecho que los usuarios tengan más ingresos y que el mercado sea más sofisticado.

Muchas empresas, muchos sectores

La tercera ola de inversionistas españoles ha traído pequeñas y medianas empresas que pertenecen a todos los sectores productivos. "Nosotros invitamos empresas que puedan generar una transformación productiva, que conozcan de nuevos procesos, que tengan el know-how y que tengan impacto en el país a través de una transferencia de su conocimiento", comenta Pérez, de Proexport.

Con esta visión, en los años recientes España ha exportado desde casas especializadas en confección de vestidos de novia, como Pronovias; desarrolladores de sistemas para el control de semáforos, como Electronic Trafic S.A, y operadores de trenes, como Renfe, hasta asesores en tratamiento de agua, como Proactiva.

Incluso, las ventajas que ofrece el país han atraído a multinacionales del entretenimiento y el juego como Winner Group, propietario de 21 casinos en las principales ciudades. "La única dificultad que encontramos en nuestro proceso fue que tuvimos que desarrollar la cultura de la actividad; de resto, el país tiene una reglamentación muy clara que genera estabilidad", comenta Juan Carlos Gómez Roa, director general país Colombia de Winner Group.

Un sector que tiene una inversión que crece considerablemente es el de la prestación de servicios, la consultoría y el outsourcing.

Entre este tipo de compañías se encuentra Everis, que brinda consultoría a grandes compañías de los sectores financiero, de telecomunicaciones, administración pública e hidrocarburos, entre otros. "Comenzamos a trabajar en Colombia hace tres años. Entonces vimos un gran potencial, tanto de mercado como de gente muy capacitada; cuando combinamos estos dos factores decidimos abrir la oficina local", comenta Oscar Casado, socio de Everis.

Aunque Everis apenas se constituyó en Colombia a comienzos de 2007, durante el último año tuvo una facturación por $5.000 millones. "Hemos encontrado muy buena recepción y talento local, con recursos de gran experiencia que facilitan la creación de una presencia", dice Casado.

El de los call centers es otro de los sectores que más inversión española ha recibido en los últimos años. Para Juan Gabriel Pérez, estos negocios llegan de la mano con los prestadores de servicio y se convierten en un soporte para que las organizaciones ingresen a otros mercados.

Algo similar ha pasado con los industriales de software, quienes además encuentran colaboradores altamente calificados, con un costo menor al europeo.

Los biocombustibles se constituyen en otra área industrial en que las empresas españolas han mostrado gran interés a partir de la regulación existente y de la facilidad para hallar materia prima. "Hemos encontrado empresas españolas que están haciendo experimentos en Colombia con vegetales que tienen material graso apto para estos combustibles, como la jatrofa, una planta nativa que no compite con la generación de alimentos", comenta Pérez.

Finalmente, en los sectores de la construcción y el turismo han entrado firmas a través de convenios, concesiones y licitaciones. Las firmas dedicadas a estas labores tienen el atractivo adicional de mostrar procedimientos y normas que los colaboradores locales pueden seguir. "España es el segundo país del mundo en ingresos turísticos, por lo que tiene un conocimiento que puede transferir a Colombia, donde encuentran muchas oportunidades", concluye el director de Proexport en España.

Las dos primeras olas de inversión española han sido dinamizadoras de los sectores financiero, de telecomunicaciones, servicios públicos y medios de comunicación. La tercera ola de inversionistas españoles incrementa la competencia entre las pequeñas y medianas empresas en una diversidad de sectores, lo que tendrá consecuencias positivas para los consumidores.

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