| 9/14/2007 12:00:00 AM

Es mejor prevenir

Conocer el impacto que sus actividades pueden causar sobre el aire, el agua y las fuentes de energía con el fin de minimizarlo y aprovechar los residuos que quedan del proceso, son los retos de las compañías con actitud verde.

Hasta hace una década la visión de los empresarios en todo el mundo era producir más para vender más. El abundante uso de agua y de los recursos energéticos era parte del proceso productivo y no había departamentos especializados en el manejo de los desechos, ni mucho menos gerencias del medio ambiente.

Los temas sociales y ambientales representaban más una filantropía que una conciencia sobre los daños irreversibles que se estaban causando y, aunque actividades como la minería, la construcción y el transporte, entre otras, eran constantemente criticadas por los niveles de contaminación, las acciones en su contra eran escasas frente a los gritos de auxilio de la sociedad.

Entre 1992 y 1993 la reducción en las reservas de agua, agravada por el fenómeno del niño, condujo a una disminución en la producción de energía hidroeléctrica. Vino la época de los apagones programados para tratar de contrarrestar el problema y se encendieron las alarmas sobre los riesgos que se avecinaban por falta de una sólida visión medioambiental por parte de los industriales.

Pero además de los riesgos, los empresarios empezaron a descubrir que "la plata se estaba yendo con la basura", como lo reconoce Orlando Prieto, gerente de ecoeficiencia de Pavco, y que en la medida que se generaran ahorros al interior de las empresas y se creara una cultura de reciclaje, era posible planear proyectos sostenibles en el largo plazo.

Hoy el tema es recurrente y hasta parece haberse puesto de moda. Las empresas están en busca de certificaciones internacionales y abiertas a estudiar el tema, invertir en él, conocer experiencias internacionales y divulgar lo que están haciendo.

La visión de algunas compañías es integral, no sólo planean el diseño del producto para que sea útil de principio a fin, sino que realizan una medición previa sobre el impacto que sus actividades pueden causar sobre el aire, el agua y las fuentes de energía, entre otros recursos, para tratar de minimizar el efecto negativo. Posteriormente, hacen el seguimiento de los residuos que quedan al final de la producción para clasificarlos y darles un mejor aprovechamiento.

Sin embargo, el compromiso no finaliza ahí. Muchas empresas están diseñando campañas para recoger los productos que comercializaron en el mercado y que luego son desechos para la comunidad, para reutilizar algunas materias primas.

Gloria Lucía Álvarez, gerente de AP&P Soluciones Ambientales e investigadora del Centro de Investigación Medioambiental (Cima) de la Universidad Externado de Colombia, afirma que apostarle al medio ambiente implica también ganancias desde el punto de vista financiero, "porque remediar es mucho más costoso que prevenir".

Los ejemplos de buenas prácticas son muchos y serían pocas las páginas de cualquier publicación para darlos a conocer, pero con la ayuda de expertos en el tema seleccionamos algunos casos que reseñamos a continuación para que puedan ser replicados por otras organizaciones alrededor del mundo.

Por ejemplo, Baterías Mac realiza campañas para reutilizar las materias primas de las baterías viejas, con lo cual ha generado ahorros por más de US$650.000 cada año. Para lograr una reducción de 45% en el uso del agua, instaló 20 contadores en la empresa e implementó un sistema de tratamiento de agua para reincorporar el líquido al proceso.

Pavco, por su parte, recibe alrededor de $70 millones de pesos al año por la comercialización de residuos reciclables tales como papel, cartón, plástico y metal. Cuenta también con una planta de recolección de aguas lluvias e indicadores de automedición para llevar un control mensual de la productividad y la eficiencia ambiental de la empresa. Los residuos peligrosos los almacena cuidadosamente para llevarlos a las empresas especializadas en su manejo y evitar que generen un impacto sobre el medio ambiente.

Sin embargo, uno de los principales inconvenientes que tiene el país (según Edward Téllez, coordinador del programa de Seguridad y Medio Ambiente de Pavco) es que todavía no hay suficiente mercado de residuos ni alternativas para su manejo.

Por otro lado, hay iniciativas para darle nuevo uso a la basura, como la de Tetrapack con su proyecto para construir viviendas con láminas de Ecoplak, producidas con las cajas que van a la basura, y Smurfit Kappa Cartón de Colombia con el uso de materiales biodegradables y reciclables.

Lecciones para aprender
Desde la óptica de Eduardo Uribe Botero, especialista en Medio Ambiente de la Universidad de los Andes, "lo importante es la prevención y no la corrección".

Los analistas del tema consideran que lo ideal es que las empresas piensen en desarrollar la actividad económica sin generar daños ambientales.

Sin embargo, es claro que esto no es posible en todos los sectores. Por ejemplo, en la minería es muy difícil, pero según la visión de Santiago Madriñan si todas las empresas del sector procuran proteger la fauna, recuperar los suelos y cuidar el agua como lo hacen Cerrejón y Cerromatoso, para mencionar sólo dos ejemplos, será posible garantizar un entorno digno para las futuras generaciones.

El otro punto sobre el que Gloria Lucía Álvarez, gerente de AP&P Soluciones Ambientales, llama la atención es que "el empresario que no revise sus temas ambientales se está quedando atrás en materia comercial y de oportunidades internacionales, porque en los tratados de libre comercio el tema ya es un requisito y se genera cierto rechazo hacia quienes incumplan las normas internacionales con respecto al medio ambiente".

¿Cómo hacerlo? Es la gran pregunta que ronda en la mente de muchos empresarios. La respuesta comienza por evaluar el consumo de recursos naturales renovables durante los procesos productivos, la manera como se afecta el medio ambiente y el costo que esto puede traerles a las empresas y al país.
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