| 12/10/2004 12:00:00 AM

Entretenimiento<br>El ingenio humano

Las cosas que una persona del siglo XXI debe saber, haber visto o tener. Cultura para estos tiempos.

La libertad es una condición mental, del espíritu, pero también es la ausencia de restricciones físicas para usar recursos, tiempo, inteligencia y energía en las cosas que cada persona elige. Ver y estar en los mejores lugares del mundo, rodearse de gente y objetos que enriquezcan la vida son una forma placentera de experimentar libertad.

Los objetos de arte proporcionan libertad de espíritu. La pintura, libros, cine, teatro, danza, música, todos de una forma u otra, amplían el horizonte cotidiano y le quitan barreras al movimiento de la mente.

Los museos y las bibliotecas facilitan el disfrute del arte, pero hay quienes prefieren o pueden llevar las piezas hasta sus casas en lienzos en DVD, en discos. Así comienzan colecciones o inversiones que tienen además el encanto liberador del arte.



La galería obligada

Dinero les preguntó al galerista Luis Fernando Pradilla y a Beatriz Esguerra, de ArteConsultores y curadora del Mambo, sobre las firmas que debería tener la casa de un presidente de una de las 500 compañías más grandes del país.

"Si es una colección contemporánea debe haber pintura y escultura colombiana", dice Beatriz Esguerra. Haría una mezcla con una gran variedad de autores y de técnicas. "Sin duda, Hugo Zapata", dice refiriéndose al escultor quindiano nacido en 1945. "Feliz tendría un Pedro Ruiz", añade, pero también tendría nombres de otros pintores consagrados: Luz Helena Caballero, Ana Mercedes Hoyos, Luis Fernando Roldán, Juan Cárdenas, Santiago Cárdenas". Y ¿Botero? "Tendría un Botero chiquito bien divino", dice con un entusiasmo femenino encantador.

Entre los pintores jóvenes incluiría a Saír García, Juan Aldana, Natalia Mendieta, y completa la lista con los escultores Édgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar, con las fotografías de Lorenza Panero y con las cerámicas de Carol Young.

Luis Fernando Pradilla recomienda siete firmas entre los maestros: Fernando Botero, Alejandro Obregón, Débora Arango, Ana Mercedes Hoyos, Beatriz González, Carlos Rojas y Antonio Roda. En lo que llama la 'generación intermedia', a Doris Salcedo, Nadín Ospina y Luis Fernando Peláez y entre los jóvenes, Jaime Ávila, Carlos Salgar y Juan Carlos Delgado.

Si no conoce uno de estos artistas, es hora de volver a las galerías, explorar en internet y pasarse por los museos. Ahí están muchos de 'los que son' y de los que están de moda.

¿Se puede tener cualquier cosa? Tal vez no. Los dos sugieren que se tengan obras representativas de cada uno de los autores, porque se valorizan más. Los coleccionistas de un tema particular, no solo deberían tener piezas típicas, sino obras históricas que muestren el desarrollo de los temas en el tiempo. Los que tienen paisajes deberían, por ejemplo, hacerse a óleos de los pintores de la Sabana de principios del siglo XX.



La colección de cine

El cine, el 'séptimo arte', es el lenguaje de los tiempos. Su historia es extensa y sus fanáticos pueden pasearse horas entre títulos, nombres de directores, géneros, técnicas, actores y actrices. Sin embargo, hay unas películas claves con las que se puede construir el esqueleto de la cinematografía universal.

Dinero conversó con el crítico de cine Ricardo Silva para encontrar esas cintas que deben estar en el arsenal de quienes disfrutan una buena obra, o quieren tener temas de conversación.



Cine mudo: Para hablar de cine mudo, hay que haber visto El niño (The Kid - 1921) de Charles Chaplin. "Es la mejor de Chaplin, porque logra las relaciones más fuertes entre los personajes", dice Silva. Además usa los efectos especiales más ingeniosos de la época. El protagonista, un vagabundo, es un personaje triste que siempre pierde todas las batallas. Ideal para una sesión corta: 47 minutos.



Trilogía de los 40: Hay tres películas fundamentales para entender el cine moderno.

- Pinocho (1941) es la mejor película animada de Walt Disney. Después de Blanca Nieves y Fantasía, ya tenía dominada la técnica. Transforma el cuento de Carlo Collodi en una película personal, que no pierde la historia del títere que salva a su papá para convertirse en niño.

- Ciudadano Kane (Citizen Kane - 1941) de Orson Welles. Todo el cine después de esa película aspira a parecérsele. Pretenden usar sus recursos, las cámaras, la edición. "Es lo más preciso para alguien que quiera saber y hablar de recursos y de lenguaje de cine". Por años, ha sido considerada como la mejor cinta de la historia.

- Casablanca (1942). Es la película romántica mejor construida. Además es un ejemplo para mostrar que el cine siempre es un milagro. Fue una película hecha a las carreras, que debía haber sido filmada por Ronald Reagan y finalmente protagonizó Humphrey Bogart, los actores se odiaban entre sí, pero terminó siendo una historia de amor perfecta, dirigida por Michael Curtiz.



Una de los 50: Para el que quiera saber qué es el cine, La ventana indiscreta (Rear window - 1954) de Alfred Hitchcock. Un reportero fotográfico sufre un accidente, que lo obliga a quedarse en casa y su día se reduce a mirar los vecinos del edificio de enfrente. La historia evoluciona además entre un asesinato que no sabe si ocurrió. El fotógrafo está en la posición de alguien que ve una película, y al final se comprueba que quien hace una película es quien la ve.

Libertad de los 60: En esta década se venían construyendo actuaciones más libres, menos teatrales con menos moralismos. El graduado (The Graduate - 1967) dirigida por Mike Nichols con actuación de Dustin Hoffman, le abrió el paso a ese estilo. Con música de Paul Simon, cada cuadro está diseñado para decir algo con la posición de los actores o los colores de los vestidos.



Prestidigitación: La noche americana (La nuit américaine - 1973), con la dirección de François Truffaut. La trama es sencilla: un equipo produce una película y se cuenta, desde adentro, lo absurda que puede ser la confección de una película. La gracia está en que no daña el encanto de la cinta. "Es como si un mago le contara el truco sin que uno se decepcione". Es la mejor cinta sobre el cine.



Un tema crucial: La esencial de los 80 es Zelig (1983), de Woody Allen. Es un documental falso -lleva al extremo la técnica de Ciudadano Kane-, que hace una elaboración alrededor del problema central de innumerables libros y películas: el de la identidad. Además, avisa lo que puede pasar cuando todos pensamos igual. Todo esto sin perder el sentido del humor, que la hace tan efectiva. Es una de las películas menos evidentes de Allen.



Comedia inmortal: Truman show (1998), dirigida por Peter Weir, se filma alrededor de un vendedor de seguros -Jim Carrey-, que descubre que su vida en realidad es un programa de televisión. Su argumento es provocativamente borgiano: todos somos personajes atrapados en ficciones. "Si somos compasivos, lo somos en términos de ficción; queremos que a los demás les vaya bien, como si fuera una película".



Las recientes: Pandillas de Nueva York (Gangs of New York - 2002), de Martin Scorsese, porque es una pintura que se mueve. Esta película tiene un elemento artesanal porque se construyó una ciudad en un estudio, una cosa que ya no se hace en la era digital.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?