| 9/15/2006 12:00:00 AM

En toda la línea

La empresa de lácteos Alpina es uno de los mejores ejemplos de acción social metida en todos los puntos de su cadena de producción.

Para Alpina, la responsabilidad comunitaria no es un eslogan. En distintas formas ha tenido programas de acción social, desde su fundación hace algo más de 60 años. "Somos una organización inteligente que logra prosperidad colectiva de manera persistente", reza uno de sus propósitos empresariales. Con todo, la visibilidad del programa de responsabilidad social de la empresa aumentó cuando fue escogido para hacer de él un caso de estudio para la Universidad de Harvard.

La firma fue seleccionada porque integra la responsabilidad social a la cadena de valor, porque tiene a la RSE como una competencia que deben desarrollar sus empleados y porque busca formas para multiplicar los recursos para su acción comunitaria.

El proceso
Los programas sociales de Alpina integrados a su cadena de valor comienzan con los proveedores rurales, capacitándolos en métodos para mejorar la producción y su calidad, pero además les inculca principios de responsabilidad. Por ejemplo, les da prioridad a los proveedores que empleen discapacitados.

Para el medio de la cadena, diseñó un entorno de trabajo productivo y amable. "Tratamos de entender qué significa ser buen empleador", señala Adriana Rubio, vicepresidenta de desarrollo organizacional de la empresa. Por eso, cumplimos estrictamente la ley laboral dentro de un ambiente de respeto que favorece la participación y el reconocimiento.

Al final de la cadena, capacita a sus distribuidores para convertirlos en empresarios. Hoy tiene 52 medianos empresarios de transporte y distribución que han sido promovidos desde su inicio por Alpina.

Por último, para los consumidores, diseñó un programa de mercadeo social. Fabrica productos saludables y con un contenido nutricional creciente, a la vez que mejora la calidad de la información sobre sus productos.

En todas partes
Alpina cree que la RSE debe ser una competencia desarrollada por sus colaboradores. Por eso, promueve la donación de tiempo de todos sus funcionarios. Por ejemplo, los ejecutivos participan en la educación de niñas indigentes. La compañía iguala los aportes de los empleados a las labores sociales y consigue apoyos adicionales con lo que multiplica los recursos invertidos.

Por último, como ciudadano responsable, Alpina cumple sus obligaciones tributarias y de desempeño empresarial y con ello contribuye al crecimiento de la economía del sector y del país, y al medio ambiente.

Los programas para los empleados los administra el área de recursos humanos; los de proveedores, el jefe de la división de compras y el jefe de la división de mercadeo de leche. Esto la convierte en uno de los pocos ejemplos nacionales de responsabilidad social bien gestionada.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?