| 6/26/2009 12:00:00 AM

En la onda saludable

La tendencia hacia el consumo de alimentos funcionales está impulsando nuevas inversiones en investigación y desarrollo. La innovación en las empresas es una constante.

La expectativa de los consumidores por encontrar alimentos frescos, bajos en grasa y con alto contenido vitamínico está generando un cambio significativo en el negocio. Las inversiones en innovación y desarrollo son cada vez mayores y hay un creciente interés de los empresarios por cuidar el tema de empaques, presentación y calidad de los productos.

Hace una década, gran parte de los ingredientes para la producción alimenticia eran artificiales y el uso de químicos y colorantes para darles sabor y color a las comidas era frecuente. Hoy, la tendencia punta a ofrecer alimentos funcionales; es decir, que respondan a las necesidades de salud de la población y, además, cubran los vacíos nutricionales que existen, como consecuencia del cambio en los hábitos alimenticios.

En Colombia, por ejemplo, las investigaciones señalan que el bajo consumo per cápita de comida de mar puede llevar a una deficiencia de Omega 3 y es por esta razón que muchos alimentos ya incorporan este complemento alimenticio. Igual sucede con los lácteos, que adicionan ingredientes para mejorar la función digestiva.

El potencial en el segmento de funcionales es grande y la tendencia hacia el lanzamiento de nuevas propuestas es cada vez mayor. Según la investigadora de mercados Datamonitor, la oferta de alimentos funcionales crece a un ritmo del 16% anual en Europa, donde la facturación alcanzó los US$72.300 millones el año pasado. En Estados Unidos y Asia, la comercialización de productos funcionales crece entre 5,7% y 6,0%, respectivamente, cada año, y según los analistas se prevé un incremento mayor para 2012.

En el comercio nacional aún no se tienen estadísticas que muestren el crecimiento en la demanda de funcionales debido a que el mercado apenas está incursionando en esta tendencia. Sin embargo, las empresas del sector lácteo están aumentando la oferta con la idea de promover el consumo en las diferentes categorías a partir de nuevas propuestas que aporten beneficios a la salud.

Alpina, por ejemplo, invirtió cerca de diez años en el desarrollo de Yox, una bebida láctea con un compuesto de microorganismos llamado Defensis, que ayuda a reforzar el sistema inmunológico del organismo. Posteriormente, lanzó Regeneris, que trabaja sobre otros aspectos del sistema digestivo, y tiene leches especializadas enriquecidas con fibra y hierro. En el segmento infantil está desarrollando nuevas propuestas, como Alpinette Extremo, Fruto Vitalis, Alpinito diario y papillas especializadas.

Según Juan Pablo Fernández, vicepresidente de mercadeo de Alpina, más del 30% de las ventas provienen de los productos funcionales desarrollados en los últimos tres años. "Para Alpina, la innovación e incorporación del conocimiento científico y tecnológico a los alimentos es una obsesión. Además de los convenios que existen con los principales centros de desarrollo científico en el mundo, la empresa creó el Instituto Alpina para impulsar nuevos desarrollos en el sector", sostiene.

Alquería-Danone, por su parte, también está incrementando la oferta. Primero, con el lanzamiento de Activia, una marca de yogurt que está presente en 40 países del mundo y cuya promesa es ayudar a regular la digestión, y luego con Nutriday, un producto desarrollado con complementos alimenticios.

Productos listos, el otro foco

Otra de las tendencias en el mercado de alimentos se encuentra en el segmento de productos listos para consumir. Un estudio del Institute of Food Technologies de Estados Unidos revela que en todo el mundo hay una expectativa cada vez mayor por encontrar alimentos empacados al vacío, que puedan ser llevados en bolsos pequeños. Esto se debe a que hay trabajadores que, por falta de tiempo, almuerzan en las oficinas, y en otros casos están los que prefieren comprar este tipo de productos para tener un mayor control sobre el consumo de calorías, carbohidratos y otros ingredientes que inciden en el estado de la salud.

Uno de los recientes lanzamientos que busca responder a esta tendencia en Colombia es Delmenú, producido por Doria, cuya oferta abarca pastas y sopas listas para consumir con solo agregar agua.

Zenú también avanza en su oferta con la marca Sofia Express e igualmente hay un portafolio de ensaladas que vienen acompañadas con pequeños sobres de salsa, así como productos enlatados que ofrecen variedad de alternativas para el consumidor. Todos tienen estrategias para ganar participación en un nicho de mercado que, al igual que el de los funcionales, es relativamente nuevo en el país, mientras en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Japón y Tailandia ya han logrado un buen posicionamiento.

Estimativos de la industria revelan que la categoría de alimentos listos para consumir representa ventas anuales por US$120.000 millones, con un crecimiento del 30% anual durante los últimos ocho años.

De acuerdo con un informe publicado en la revista Alimentos de La Barra, con base en el informe de crecimiento y pronósticos de la industria de alimentos en Colombia, de Business Monitor International, los productos enlatados y preparados en Bogotá, Medellín y Cali pasaron de facturar US$219,8 millones en 2005, a US$306,9 millones en 2008 y se estima que podrían alcanzar los US$407 millones en ventas para 2012.

Sin embargo, a la vez que aumenta el tipo de alimentación relacionada con el modelo de vida moderno, también crece la preocupación por la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo hay alrededor de 1.300 millones de personas obesas, 600 millones tienen problemas con su presión arterial y 150 millones sufren de diabetes. Por esa razón, la industria alimenticia ha encontrado un nuevo nicho de auge creciente: el de la comida preparada que, al mismo tiempo, contribuya con la salud de los consumidores.

El giro de los endulzantes

Otra tendencia identificada apunta a reducir el consumo de azúcar tradicional a cambio de endulzantes naturales que cumplen la misma función y ayudan a prevenir enfermedades asociadas al consumo de azúcar.

Esto motivó a Johnson & Johnson, una empresa del sector salud, a desarrollar la marca Splenda Endulzante sin calorías, la cual está presente en diferentes segmentos: institucional, hogar y personal.

De acuerdo con Andrés Gómez, gerente de producto de esta marca, en los últimos dos años Splenda Endulzante sin calorías se convirtió en el líder de la categoría de endulzantes, el cual contempla también los azúcares light. "Ganamos 20 puntos de mercado en todos los canales y desarrollamos un modelo de distribución para el mercado internacional que también está dando buenos resultados", sostiene Andrés Gómez.

El reto para los empresarios que impulsan este segmento está en lograr que sus productos conserven el sabor de los alimentos para que el consumidor no se sienta limitado en el consumo de productos que le son atractivos. La tendencia es hacia la producción de tortas, helados y golosinas bajas en calorías, pero que conserven el sabor tradicional.

La fuerza del empaque

Los empaques cobran especial relevancia, pues deben garantizar que los productos se conserven frescos y prolonguen su vida útil.

En el caso de los alimentos que se exportan, las exigencias son mayores, porque además de la logística y los adecuados sistemas de transporte, los empaques de- sempeñan un rol fundamental para proteger el producto de la luz y de los elementos externos, garantizando que se conserven las propiedades alimenticias hasta llegar al consumidor final.

La Feria Andina-Pack, especializada en el tema, incentiva la inversión e innovación en este aspecto, premiando cada dos años a las empresas que presenten las mejores propuestas de empaque en cuanto a presentación, conservación de los productos, resistencia, cuidado del medio ambiente y funcionalidad.

Los avances en la materia son cada vez mayores. En los últimos años se vienen desarrollando empaques que, además de ser vistosos y funcionales, son amigables con el medio ambiente, pues el consumidor valora los productos que estén en línea con las actividades para prevenir el calentamiento global.

No obstante estos desarrollos, el gerente de Surtifruver de la Sabana, Alonso Orjuela, considera que aún hay mucho terreno para explorar y encontrar alternativas eficientes a costos que no impliquen el incremento en el precio de los alimentos. "En Colombia el manejo de empaques todavía es básico porque el mercado colombiano no está dispuesto a pagar más por el empaque y esto hace difícil lograr el balance entre presentación y precio".

Orjuela llama la atención sobre el hecho de que, en época de crisis, para el consumidor es prioritario el precio. "Las personas prefieren llevar una libra de arveja en empaque tradicional, por un costo de $2.500, frente a la libra empacada elegantemente al vacío por $10.000".

En cuanto al tema de las bolsas plásticas para trasladar los alimentos del supermercado al hogar dice que hay buenas iniciativas para migrar hacia el uso de bolsas biodegradables. El problema es que mientras cada bolsa tradicional les cuesta $200 a los comerciantes, la biodegradable llega a $800, hecho que incrementa los costos y hace que el producto no sea asequible para todo el comercio en el país.

Si bien Colombia avanza a buen ritmo en la innovación de la industria alimenticia, es claro que se avecinan desarrollos mucho más relevantes que sin lugar a dudas van a generar nuevas oportunidades de negocio para las empresas de toda la cadena alimenticia. Sin embargo, es fundamental que las empresas fortalezcan sus inversiones y se preparen para competir en un mercado que cada día busca nuevas formas de sorprender a los consumidores.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?