Dinero.com Revista Dinero

Para Alejandro Gaviria, ministro de Salud, la reforma que presentó el Gobierno busca proteger y garantizar los derechos de la población que padece dificultades y barreras de acceso con las actuales condiciones.

| 3/7/2013 12:00:00 AM

En observación

El país experimenta hoy uno de los debates de salud más importantes de la historia, frente a la expectativa de la reforma que tiene lista el Gobierno para presentar al Congreso.

El sistema de salud en Colombia pasa por uno de sus momentos más complejos y está ‘en observación’. Para enfrentarlo, el Gobierno da los últimos lineamientos a la reforma que será presentada al Congreso de la República en los próximos días.

La propuesta del Gobierno busca reducir las barreras de acceso a servicios, elevar su calidad y continuidad; reducir la intermediación financiera y aumentar la transparencia, garantizando una mejor regulación y supervisión.

Para Alejandro Gaviria, ministro de Salud, se trata de una apuesta para proteger y garantizar los derechos de la población, que padece dificultades y barreras de acceso con las actuales condiciones del sistema, representadas en el llamado No POS.

La reforma contempla la creación de Mi-salud, una entidad pública que afilie directamente al sistema, recaude y distribuya los recursos que hoy financian los regímenes contributivo y subsidiado, como consecuencia directa de la reforma tributaria aprobada en diciembre pasado por el Congreso, que cambió las fuentes de financiación del sistema de salud. Se tratará de un ente con autonomía administrativa, financiera y presupuestal.

También establece la ampliación del plan de beneficios con uno integral que reduzca la llamada zona gris y disminuya por lo tanto la proliferación de tutelas. Al mismo tiempo, transforma a las EPS en administradoras de la atención básica y especializada en salud con un énfasis territorial y redes de prestadores claramente definidas.

“Esta es una Reforma pensada para la gente; en el fácil acceso a un servicio de salud de calidad. Con ella, el Congreso definirá el mecanismo para la cobertura del plan de beneficios, y así evitar que los colombianos necesiten interponer tutelas para solicitar un servicio”, aseguró el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Las preocupaciones de los jugadores en torno al sistema hoy son varias: el futuro de SaludCoop, la EPS más grande del país, intervenida por la Superintendencia de Salud; las nuevas exigencias que le hará el Gobierno al sector; el reintegro de los desembolsos del Fosyga y la creación de Mi-Salud.

Aún antes de entrar al Congreso, el debate ya se abrió. Mientras el ministro Gaviria le apuesta en la reforma a que el Estado se haga cargo de los recursos del sector, Jaime Arias, presidente de la Asociación de Empresas de Medicina Integral (Acemi), asegura que esto haría colapsar el sistema. Estas dos posturas parecen retratar las dos caras de la moneda; sin embargo, el asunto tiene tanto de largo como de ancho.

Para empezar, es necesario identificar el actual sistema de salud colombiano como un sistema solidario. Esto significa que, al estar dividido en régimen contributivo y subsidiado, los aportes de unos subsidian la salud de otros, de acuerdo con la capacidad económica de los aportantes.

Hasta el momento esos recursos estaban siendo administrados por las aseguradoras, pero cuando la más grande de su tipo en el país, Saludcoop, fue intervenida por la SuperSalud, estas entidades entraron al ojo del huracán, y con la reforma que se debate en el Legislativo podrían desaparecer, al menos de la forma en que se les ha conocido hasta ahora.

Con la intervención del Gobierno en el manejo de los recursos de salud, la entidad Mi-Salud sería la encargada de administrarlos, pagando de forma directa a los hospitales y clínicas y administrando también las afiliaciones de los regímenes subsidiado y contributivo.

De esta forma sería eliminada la intermediación financiera de las aseguradoras, a las cuales solo les quedaría la opción de especializarse.

“La centralización en compras, aunque en teoría tiene ventaja en ciertos productos masivos en cuanto a la obtención de descuentos por economías de escala, ha dejado experiencias nefastas y los productos adquiridos han terminado abandonados en bodegas, vencidos o se han comprado cantidades que no se ajustan a las necesidades. Además, en tecnologías complejas, como los dispositivos implantables, el soporte posterior a los pacientes queda sin un responsable que atienda programaciones, accesorios y reparaciones”, explica Elizabeth Gómez, gerente de Medihumana Colombia.

La mayor preocupación del sector académico respecto a este modelo de intervención es que aumentará la carga financiera del Estado, que ya visualiza problemas en la administración de otros recursos. Por eso, las propuestas no se han hecho esperar.

“El Gobierno propone unos cambios estructurales importantes pero expresa confusión principalmente en torno al papel de las empresas gestoras, hoy EPS, y a la conformación de las redes integradas de servicios. La Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare), conjuntamente con Assosalud y la coalición de salud, impulsa un modelo de estructura o arquitectura del sistema en el cual se constituyan empresas administradoras de redes en lugar de las actuales EPS, la conformación de un fondo único asegurador, único pagador y único recaudador en el sistema; pero consideramos que la administración de ese fondo debe hacerse mediante la participación de empresas privadas”, asegura el Doctor Diego Peláez, Director Ejecutivo de Scare..

LA PUNTA DEL ICEBERG
Mientras crece la expectativa frente a la reforma que se plantea en el Congreso, los empresarios del gremio mantienen divididas sus opiniones al respecto. De un lado está el debate sobre la forma en la cual las aseguradoras y empresas de salud colombianas han optado por administrar los recursos y, al otro, la sensación de que como sociedad no hemos sido conscientes de los deberes que tenemos con la salud pública.
Para Olga Lucía Aristizábal, gerente de la IPS Colsubsidio, hay algo positivo en la perspectiva de gerencia en la salud, y es que sin descuidar el componente clínico, los médicos están integrándose de forma activa en la administración. El aspecto negativo es que en algunas ocasiones el mercado avanza en la dinámica de oferta y demanda y descuida el componente general de la salud pública.

Sin embargo, la salud pública no solo está referida a la prestación de servicios a través de las aseguradoras, sino que trasciende a todas las acciones de promoción de la salud y políticas de prevención. Esto la convierte en un asunto interdisciplinario.

“Hay un fondo que sale de la Unidad Por Capitación (UPC) –valor que se paga para acceder a los servicios– para promoción y prevención, ¿Qué están haciendo las EPS con esos fondos? Porque ese propósito parece haberse desdibujado después de la Ley 100, antes de la cual ese fondo era sagrado, y las actividades de crecimiento y desarrollo, control de las maternas, control de niño sano, que lo hacen enfermeras y profesionales de la salud, todo eso se desdibujó”, asegura Gómez.

Cuando se habla de salud es clave referirnos a derechos y deberes; pues así como existe un sistema que debe hacerse responsable de prestar los servicios, también las personas tienen deberes por los cuales responder.

Para Hernán Castellanos Ramírez, subdirector de planeación y administrativo del Consorcio EPS Compensar, los mensajes son más complejos aún. “Partimos de la base de que nuestro propósito era tener 70% de personas en el régimen contributivo y 30% en el subsidiado. Hoy estamos en 60% subsidiado y 40% contributivo y sacamos pecho por eso. Pero en realidad con estas cifras estamos reconociendo pobreza; que es mayor el número de personas que no están en capacidad de aportar al sistema, o estamos incurriendo en la evasión. Mi sensación es que va a terminar siendo la Dian la que entrará a solucionar eso”, opina.

“Es necesario un plan de salud integral con énfasis en la atención primaria para prevenir que los pacientes lleguen a estadios avanzados de la enfermedad. Se observa falta de liderazgo en la visión integral del ser humano. Este liderazgo debería enfocarse en la integración de los diferentes sectores de los niveles básicos –como agua potable, servicios públicos, atención básica de salud, cobertura universal de vacunación, control de maternas y de niños pequeños, por ejemplo–, así como el tratamiento de las enfermedades de alto costo”, concluye Gómez.

Ante este escenario, persiste la necesidad de encontrar un modelo de salud favorable para los colombianos. Un panorama en el que aún hay mucho trecho por recorrer.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×