| 5/1/1995 12:00:00 AM

En medio de fuego cruzado

Un mercado interno expansivo ayudó a la industria a enfrentar la apertura. Ahora la situación es a otro precio.

Globalmente el año pasado la industria creció 3.4% hasta noviembre, y sin trilla de café 4.6%, según el Dane. Sin embargo, esta cifra muestra una desaceleración, si se tiene en cuenta que en igual período de 1993 el crecimiento fue de 4.7% y 6.6%, respectivamente.

El dinamismo industrial siguió jalonado por actividades que se han beneficiado con el boom de la construcción (cemento, productos metálicos, madera, muebles, cerámica) y por el sostenido dinamismo de subsectores importantes como el automotor y plásticos. El alto crecimiento de la demanda interna, las bajas tasas de interés hasta el segundo semestre de 1994, y los bajos costos de importación de insumos contribuyeron a mantener un alto dinamismo industrial.

Pero no todo fueron factores positivos. Las importaciones legales y el contrabando afectaron el mercado interno, mientras que la reevaluación incidió negativamente en las empresas exportadoras, al reducir sus márgenes y hacer que perdieran competitividad en el exterior. La devaluación alcanzó la tasa más baja de los últimos años, apenas 3,6%, muy por debajo de una inflación que siguió bordeando el 22%.

Por otra parte, la crisis económica en Venezuela hizo que los empresarios de. ese país compensaran la reducción en la demanda interna con aumentos en sus exportaciones a Colombia en sectores como el automotor, alimentos y siderúrgico. Eso sin contar con el problema de pagos que produjo la escasez de divisas y el control de cambios impuesto por el gobierno del vecino país.

Adicionalmente, el índice de precios al productor, que venía decreciendo, volvió a retomar una tendencia alcista en los últimos meses del año, en parte por el aumento en los precios de las materias primas. Mientras en 1993 el aumento de la' inflación al productor fue 13,2%, el año pasado la tasa se situó en 20,7%. En varios sectores la tendencia a un mayor aumento en los costos no pudo compensarse con un incremento en los precios finales, debido a la competencia de los productos importados.

Otro componente importante de los costos, los salarios, tuvieron un incremento promedio de 26%, superior en cuatro puntos a la inflación al consumidor y muy por encima de la devaluación. Este encarecimiento relativo de la mano de obra viene presentándose como una tendencia definida desde 1992 y afecta con especial intensidad a los sectores intensivos en mano de obra y que exportan, tales como confecciones, artículos de cuero y calzado.

omo resultado de la mayor competencia de la apertura y de la tendencia alcista en costos de producción los márgenes de operación y de rentabilidad de las empresas continuaron decreciendo. De acuerdo con una muestra de la Superintendencia de Valores que abarca cerca de 90 empresas industriales, el margen operacional cayó de 10.9% en 1992 a 7,2% en 1993 y a 5.2% en 1994.

Los menores márgenes se compensaron con mayores volúmenes de ventas. De ahí el buen desempeño de la producción. Igualmente el incremento en la utilización de la capacidad instalada, que según la Asociación Nacional de Industriales (Andi), pasó de 75% en 1992 a 78% en 1993 y a casi 80% en 1994.

Pero el estrechamiento de los márgenes de rentabilidad ha conducido a los empresarios a un esfuerzo en materia de productividad que se ha reflejado negativamente en el empleo industrial, el cual cayó en poco más de 2% el año pasado después de registrar un aumento de 1.5% en 1993. Este descenso más reciente es tanto en el empleo permanente como en el temporal. La disminución de la contratación de temporales en la industria, que se da por primera vez desde hace varios años, es indicativa de que este sector de la economía no será uno de los generadores de empleo adicional. Los industriales están embarcados en la racionalización de procesos productivos dirigidos a sobrevivir con bajos márgenes, a especializarse en productos donde pueden competir y a ahorrar costos laborales.

ara 1995 se espera una desaceleración aún mayor de la producción industrial. La política monetaria restrictiva que está siguiendo la junta Directiva del Banco de la República se ha reflejado en un aumento considerable de las tasas de interés y en un menor dinamismo de la demanda interna. En una situación de estas se afecta el crédito de consumo y disminuye el crecimiento de sectores punta de lanza como el de la construcción.

Al mismo tiempo, la presión por el lado de costos continuará acrecentándose, especialmente en lo que respecta al aumento en los precios internacionales (le materias primas claves como papel, siderurgia, petroquímica y algodón, estimulados por la recuperación de la economía en Estados Unidos y Europa. Aunque estos aumentos (le precios favorecen a los productores domésticos, los mismos que en los primeros años de la apertura estuvieron deprimidos, desmejoran la rentabilidad de los productores finales, como en el caso de textiles, imprentas, plásticos y productos metálicos.

Los industriales seguirán enfrentando problemas como el contrabando y el comercio desleal. Todavía no se ve que la capacidad de

respuesta de la Dirección de Impuestos y Aduanas (Dian), o del Incomex en el caso del "dumping", sea suficiente para controlar estas prácticas, aunque la puesta en funcionamiento de las compañías privadas de verificación aduanera puede mejorar en algo la situación.

Ahora bien, los subsectores más exportadores tendrán un entorno menos desfavorable que el de 1994. Factores como una mayor devaluación (que estaría alrededor del 10%) frente a una menor inflación interna, el incremento del Cert y la recuperación económica el] Estados Unidos y Europa, llevan a pensar que la situación al menos tocó fondo. Lo mismo podría decirse de actividades que están intensamente sometidas a la competencia de las importaciones en el mercado interno.

Por cetro lado, en este año se empezarán a ver los primeros resultados de las inversiones en modernización y productividad que se iniciaron en 1993. Sin embargo, todavía le queda al sector industrial mucha tela de donde cortar, especialmente en lo relativo a innovaciones en tecnología de información. Son pocas las empresas importantes donde se han presentado verdaderas reestructuraciones, sobretodo en procesos administrativos y (le comercialización (o sea las reestructuraciones que afectan al personal de "cuello blanco"). Y la razón es simple: la mayoría de los esfuerzos en materia de reingeniería o calidad total se han hecho sin cambios tecnológicos de fondo, especialmente en el campo de la sistematización.

Es claro que el desempeño y perspectivas del sector industrial es desigual, según sea el subsector de que se trate. Para obtener un adecuado retrato de la situación actual por la que atraviesa la industria se requiere analizar el comportamiento de los diferentes subsectores. Ese es el ejercicio que se hace a continuación, dividiéndolos de acuerdo con la clasificación CALI a tres dígitos.
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