| 3/6/2009 12:00:00 AM

Emprendimiento, punta de lanza

El país tiene que migrar del emprendimiento por subsistencia al de alto potencial, innovador y diferenciado.

Colombia ocupa el tercer lugar en el mundo en materia de emprendimiento, después de Tailandia y Perú, según el estudio de Global Entrepreneurship Monitor (GEM). A primera vista, esta es una grata noticia pues evidencia el espíritu empresarial de los colombianos.

Sin embargo, no todas las noticias son favorables. El estudio demuestra que el país enfrenta dos grandes retos: solo el 14% de las nuevas empresas se crean en un marco de formalidad, y la mortalidad empresarial es creciente, pues mientras se da una tasa de creación de empresas de 22,48%, la tasa de cierre de compañías es de 10,52%.

En la última década, el emprendimiento ha sido tema de agenda del país y hay una explosión de jugadores, como el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena); incubadoras de empresa, universidades, cámaras de comercio, cajas de compensación, cooperativas, entes territoriales y nacionales y grandes compañías.

Pero el impacto aún es limitado porque los esfuerzos son aislados y por las características propias del emprendimiento: muchos lo ven como una estrategia de subsistencia y no como la posibilidad de crear empresas dinámicas, capaces de crecer y obtener altas rentabilidades que generen valor. Esto significa que las empresas nacen por necesidad y no por oportunidad.

¿Cómo cambiar la tendencia? La respuesta, a juicio de Luis Guillermo Plata, ministro de Comercio, Industria y Turismo, está en generar un proceso enfocado en la transformación productiva del país. "¿Cuáles han sido las empresas nacionales que han nacido en los últimos 15 años y cuyas ventas superan los US$50 millones?", se pregunta el ministro Plata sin encontrar muchas opciones de respuesta. "Por esto, el emprendimiento se convierte en una opción para la transformación productiva que permita forjar compañías en sectores donde se tiene potencial internacional. Y allí estamos trabajando", agrega el Ministro (ver recuadro). El potencial es enorme, no es coincidencial que instituciones internacionales como Endeavor estén analizando proyectos colombianos con alto potencial para permitirles pasar a siguientes estadios de evolución.

Sin embargo, hay varias tareas pendientes: definir dónde debe nacer el emprendimiento, cómo financiarlo, cómo articular las estrategias individuales y regionales y cómo facilitar la creación de empresas. "Es necesario integrar educación, financiación y ciencia para generar una propuesta atractiva. Pero hay que tener la valentía de apostarle a ello", señala José Manuel Restrepo, vicerrector de la Universidad del Rosario.

¿Cuál es la agenda?

En primer lugar, en lo que tiene que ver con la estrategia de nacimiento del emprendimiento, hay propuestas de empezar a educar a los niños con una mentalidad emprendedora e ir avanzando en su formación. Hoy, muchos de los esfuerzos parten de programas de pregrado, identificando allí ideas de negocio. Para Manuel Acevedo, de Eafit, el modelo de emprendimiento debe surgir desde el posgrado, cuando los futuros empresarios tienen mayor conocimiento y experiencia. "La tendencia mundial está relacionada con emprendedores que nacen de posgrados que han trabajado problemas de investigación de los sectores de proyección internacional", señala.

A su vez, Javier Botero, rector de la Escuela Colombiana de Ingeniería, considera que no se puede esperar que todo estudiante termine como empresario. "El emprendimiento debe ser no solo la creación de empresas, sino el fortalecimiento de las existentes. Y es tan importante lo uno como lo otro", agrega.

Otras tendencias contemplan la conformación de empresas alrededor de compañías de gran tamaño que generan cadenas de valor. En Colombia ya se están dando casos; uno de ellos es el de Tigo "que lanzó un nodo de innovación que le permite complementar sus ofertas", explica Liliana Gallego, del programa Créame, que tiene vinculadas 19 incubadoras de empresas y desarrolla programas en diferentes regiones del país.

El segundo aspecto pasa por el financiamiento. Según la consultora Price Waterhouse Coopers (PWC), citada por el Ministerio de Comercio, en 2006 América Latina fue el destino menos atractivo para la inversión de capital privado, con solo el 1% de los recursos, mientras Asia se llevó el 22%.

La tarea, entonces, es atraer nuevos fondos de inversión. "La facultad de administración de Los Andes se está focalizando en mover innovación de alto impacto y pasar a la siguiente fase que es encontrar financiación. Estamos analizando cómo se puede contribuir a que los mejores proyectos se encuentren con los mejores inversionistas y puedan funcionar juntos", explica Rafael Vesga, profesor de esa universidad.

Ya aparecen las primeras apuestas en el país. Una es del Gobierno, que creó un fondo de US$30 millones, denominado Bancoldex Capital, con cuyos recursos entra como socio en el fondo para que en este, a su vez, se identifiquen proyectos y planes de negocio. Otro ejemplo, es el de las universidades de Antioquia que, con el apoyo del gobierno de España, constituyeron un fondo de capital de riesgo con el sector privado de la región, Progresa Capital, que inició con US$7 millones y crecerá hasta US$15 millones. Su objeto es apoyar la creación de empresas surgidas de procesos de investigación. Las universidades presentarán al fondo, en los próximos dos años, ocho planes de negocio.

El tercero es facilitar la articulación de los diferentes actores. "Todo pasa por crear redes que poco a poco van incorporando jugadores en diferentes instancias; sin embargo, debemos empezar a mirar con mayor énfasis la formación de gerentes para este tipo de nuevas empresas", dice Gallego, de Créame.

Sobre este último punto hay coincidencias. "La educación de empresarios tiene que desligarse de la educación gerencial tradicional y debe configurar su propio proceso educativo, pensando más en los procesos de nacimiento y juventud que en los procesos de administrar la madurez", señala Rodrigo Varela, director del Centro de Espíritu Empresarial de la Universidad Icesi.

Finalmente, está la tarea de facilitar la creación de empresas, campo en el que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo viene adelantando estrategias, particularmente en el tema de los costos de parafiscales y en el de trámites y costos de la constitución de empresas.

"Luego de los procesos de desaceleración económica vienen los ciclos de expansión. Es necesario buscar proyectos y mecanismos que modernicen las organizaciones y que creen nuevas como resultado de investigaciones", puntualiza Jorge Enrique Silva, rector de la EAN, haciendo referencia a la difícil situación económica que enfrenta el mundo entero en la actualidad.

La tarea del país es empezar a generar las redes que le permitan dar una visión global a los proyectos, atraer inversión y ubicar a nuestros emprendendores en el radar de los negocios internacionales.

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