| 9/14/2007 12:00:00 AM

El valor de lo natural

Las ventas de productos orgánicos en el mundo crecen a tasas superiores al 14% y para este año se estima que lleguen a US$41.000 millones.

Aprincipios de los 90, cuando en las agendas de negocios el medio ambiente y los productos orgánicos —cultivados bajo parámetros naturales y sin la intervención de insumos químicos— no eran prioritarios, la empresa samaria Daabon recibía sus primeras certificaciones internacionales para comercializar en Europa y Japón, aceite de palma, banano y café orgánicos.

Hoy, esta compañía es uno de los principales jugadores en el mundo de productos orgánicos con presencia directa de comercialización en Alemania, desde donde atiende los países europeos; Japón, para llegar al mercado asiático y a Australia; y Estados Unidos, que cubre también Canadá.

Produce al año cerca de 18.000 toneladas de productos derivados del aceite de palma; dos millones de cajas de banano y más de 12.500 sacos de café orgánico cultivado en la Sierra Nevada. Ya inició sus primeras exportaciones de cacao orgánico a Europa y Estados Unidos y está a punto de iniciar la operación de la planta de biocombustibles para producir 100.000 toneladas anuales con base en aceite de palma.

"Nuestra filosofía está representada en varios pilares: agricultura ecológica y sostenible, acceso directo a los mercados, sistemas de trazabilidad que permitan control de calidad y programas de responsabilidad social", explica Manuel Julián Dávila, vicepresidente comercial de la compañía. En total, el grupo Daabon tiene 18.600 hectáreas cultivadas, de las cuales cerca de 12.000 están bajo el modelo de alianzas con más de 1.900 familias, en la Guajira, Cesar y sur de Bolívar, que manejan estándares para el desarrollo de estos productos orgánicos.

Los crecimientos de Daabon están por encima del 25% anual, y hace un par de meses alcanzó uno de sus más importantes logros internacionales. Se convirtió en el proveedor exclusivo de la cadena inglesa de cosméticos The Body Shop de aceite de palma proveniente de cultivos sostenibles, para la fabricación de jabones. Esta cadena tiene más de 2.200 tiendas en 57 países y comercializa al año 14,5 millones de barras anuales de jabón, abriendo nuevas posibilidades de negocio para esta compañía. Además, la tendencia de alimentos nutritivos, le ha permitido a Daabon que multinacionales como Kraft y Kellogs sean clientes nuevos, pues están acudiendo a aceites de palma orgánicos.



El mercado y los retos

Cada parte del mundo tiene una percepción y una sensibilidad distinta sobre los productos orgánicos a la hora de elegirlos. Según Dávila, en Estados Unidos la sensibilidad es nutricional porque el tema de obesidad es prioritario en su agenda. En Japón o Asia el mayor peso es ambiental y que su producción sea amigable; y en Europa la prioridad es más social. "La forma como compra el mundo es diferente y de esa manera se desarrolla nuestra estrategia de comunicación con los mercados", dice.

El caso de Daabon parece sui generis en Colombia por su tamaño, dimensión y alcance. Según el Instituto Von Humboldt, el 76% de las iniciativas de biocomercio corresponden a sistemas agropecuarios sostenibles y, de acuerdo con la caracterización de las empresas, son en su gran mayoría microempresas y la mitad de ellas apenas está en proceso de despegue.

Según la Corporación Colombia Internacional, CCI, entidad de investigación y certificación, las exportaciones de Colombia han ido aumentando en los últimos años y en la actualidad superan los US$20 millones en este tipo de empresas, con crecimientos anuales entre el 10% y 20%.

Sin embargo, el país tiene todavía mucho terreno por recorrer. En el mundo hay cerca de 24 millones de hectáreas de producción orgánica y el mercado en los últimos años se ha movido entre US$25.000 y US$35.000 millones. Sin embargo, para este año se estiman ventas por encima de los US$40.000 millones. En áreas de cultivo, mientras en Colombia apenas se superan las 54.000 hectáreas certificadas, en Argentina la cifra asciende a un millón y en Perú llega a 100.000.

Los países que más consumen productos ecológicos son los europeos y los norteamericanos. El consumo de estos productos aumenta a una tasa anual de 25% aproximadamente. Solamente en Alemania, en el primer trimestre de 2006, los supermercados ecológicos especializados se incrementaron en un 15%, según datos de la multinacional de investigación Biofach.

Para Adriana Senior, directora de la CCI, "el país tiene muchos retos en el fortalecimiento de un sector agro-ecológico exportador, como la consolidación de una oferta que cumpla con las condiciones de calidad, certificación y volúmenes requeridos por los mercados internacionales".

Según José Antonio Gómez, investigador principal de biocomercio del Instituto Von Humboldt, ingresar a mercados como Europa o Estados Unidos no es sencillo. "Es necesario que podamos desarrollar protocolos y hay que ajustarse a las certificaciones para colocarlos en el mercado. La uchuva, por ejemplo, demoró más de siete años en el proceso de aceptación por parte de esos mercados", dice.

En Colombia existen varias certificadoras pero en el campo nacional, como CCI. Cuando las empresas quieren exportar, esta compañía certificadora tiene convenios con firmas como Biolatina y en la actualidad se está acreditando para ingresar a Estados Unidos. Con Europa, Colombia tramita la homologación que permita validar la normativa local.

Daabon, por ejemplo, tiene más de 11 sellos que le permiten ingresar a cada uno de esos mercados. "Cada sello internacional vale entre 5.000 y 8.000 euros al año", dice Dávila.



Oportunidades para todos

Aunque la mayoría de las empresas son muy pequeñas, compañías de gran tamaño y cadenas comerciales están viendo en este mercado una gran posibilidad de negocio.

Hoy, para Carrefour en Colombia, las ventas de productos certificados como orgánicos representan el 0,11% de las ventas totales de alimentación. "Dentro del surtido también tenemos nuestra marca propia Calidad Natural Carrefour que ofrece 12 líneas de alimentos que garantizan al consumidor procesos de producción limpia y amigable con el medio ambiente, lejos de fuentes de contaminación, sin químicos y producidos bajo los estándares de Buenas Prácticas Agrícolas. Esta línea representa alrededor del 3% de las compras de alimentos perecederos", dice Marcela Romero Merino, gerente de responsabilidad social y desarrollo sostenible de Carrefour.

Por su parte, Incubacol decidió ingresar al negocio de la zoocría. "Los subproductos de nuestras plantas avícolas son muy apetecidos para esos zoocriaderos. Vimos que podíamos industrializar la operación con estándares de la avicultura. Así, Incubacol adquirió un zoocriadero que tenía Pizano, donde se reproduce la especie acutus", explica César Camargo, presidente de Incubacol. En la actualidad tiene licencia para producir cerca de 1.500 pieles y ha permitido recuperar en cautiverio una especie altamente amenazada. De hecho, uno de sus programas es revertir al entorno estos especímenes para que se reproduzcan, pero no en cautiverio.

El Ingenio Providencia, por su parte, amplió su portafolio de productos con azúcar orgánica, aunque hoy esta sólo representa el 1% de sus ingresos y cerca de 950 hectáreas certificadas. "Hoy es un valor agregado, pero más adelante será una exigencia globalizada de los consumidores, en la medida que estos vayan adquiriendo un estilo de vida que aporta al compromiso con la protección del ambiente", explica un vocero de la compañía.
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