| 3/16/2006 12:00:00 AM

El tesoro mejor guardado

La información es la base de los negocios. De su protección y uso, depende el futuro de las empresas. Las tendencias en este campo evolucionan en la operación y en el modelo.

Hoy, es imposible concebir una actividad en la cual la información y su adecuado almacenamiento no sean indispensables. La ocupación de memoria va desde el archivo de números telefónicos en el celular o canciones y documentos en un iPod, hasta el manejo de sofisticados procesos para guardar datos e información de las empresas. Y para las compañías es un factor crítico de éxito. "La información es el corazón del negocio y su secreto de operación", señala Mauricio Madariaga, gerente de producto Datacenter de Telmex.

Perderla es desaparecer. Según Symantec, el 93% de las compañías que perdieron su data center (centro de almacenamiento y procesamiento de datos) durante 10 días, debido a un desastre, se declaró en bancarrota dentro del año siguiente al suceso. El Departamento de Industria y Comercio del Reino Unido determinó que de los negocios que tuvieron pérdidas de información catastróficas el 70% cerró en los siguientes 18 meses.

Desde finales de la década pasada, las empresas empezaron a mirar con mayor interés las estrategias de almacenamiento, para tener una disponibilidad rápida de la información y cumplir, entre otras, con las exigencias jurídicas para el manejo de archivos.

Así, nacieron soluciones de almacenamiento en el sitio de la operación de las compañías. Sin embargo, un hecho transformó el negocio y la utilidad. "Irónicamente, el atentado del 11 de septiembre de 2001 fue el gran salto del modelo porque muchas empresas tomaron conciencia de la necesidad no solo de tener almacenados los datos, sino de pensar en centros de cómputo alternos y en atender la pérdida de los archivos, los equipos y las personas para desarrollar un plan completo de continuidad del negocio", explica Jaime Alberto Peláez, presidente de ImpSat en Colombia.

Los datos, información y conocimiento forman una cadena que entrega a las empresas cifras, pero más allá de eso, es un insumo para el desarrollo de estrategias. Las empresas cada vez generan más información y necesitan tenerla disponible por mucho más tiempo, pues la explotan para bodegas de datos, inteligencia de negocios y estrategias. Pero para hacerla más eficiente, tienen que minimizar los riesgos y reducir la posibilidad de alguna amenaza que dañe información crítica.

El riesgo y la oportunidad

¿Se ha preguntado qué pasaría si la información que produce su compañía desaparece, por un robo, una catástrofe o un virus informático? Seguramente, tendría efectos como la pérdida de contacto con sus clientes -y la caída en ventas-, la inhabilidad para operar -no se podrían llenar órdenes, producir reportes financieros y colapsaría hasta el sistema de teléfonos-, la generación de demandas o multas por el incumplimiento de pedidos, y hasta el robo de información.

Pero además de minimizar el riesgo y proteger la información es necesario que el almacenamiento le genere valor a la compañía. Para Diana Gutiérrez, gerente de ventas de Hitachi Data Systems, el sistema de almacenamiento de las empresas ha empezado a migrar desde cuando eran islas de almacenamiento que cada uno de los departamentos tenía, hasta procesos de virtualización -que incluye, como define la IDC, la capacidad de redistribuir recursos heterogéneos de almacenamiento-, pasando por etapas de consolidación y el desarrollo de metodologías para darle continuidad al negocio (ver recuadro).

Así como el almacenamiento ha evolucionado, también lo ha hecho el modelo del negocio. ¿Por qué? Al igual que en otras operaciones de las compañías, la tercerización empieza a tomar vigencia y a facilitar que las empresas se concentren en su negocio. La tecnología, en este caso el almacenamiento, se maneja externamente.

"La tercerización viene creciendo en América Latina en forma importante, no solo los procesos de tecnología, sino incluso algunos procesos de negocios. La tendencia es que las empresas no se dediquen a operaciones, sino que se enfoquen en su estrategia y en descubrir cómo la tecnología le permite desarrollarlas, más que estar pensando cómo poseerla y administrarla. Las empresas no quieren lidiar con la obsolescencia tecnológica. Antes era comprar tecnología y usarla. La tendencia está cambiando, ahora se está usando la tecnología, pero no se compra", explica Peláez, de ImpSat.

Esto significa que con la tecnología puede pasar lo mismo que con los servicios públicos. A principios del siglo XX, las empresas producían su propia energía. Y la tecnología se volverá un servicio público. Y las empresas van a contratar unos servicios, una capacidad de cómputo con unos niveles de servicio y unos niveles de almacenamiento. Será como un contador mensual de utilización de bytes y gigabytes que se cobrarían por demanda.
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