| 9/15/2006 12:00:00 AM

El potencial de la RSE

Debemos utilizar mecanismos poderosos de mercado, como el consumo y la inversión, para crear productos que incorporen aspectos éticos, con el fin de promover responsabilidad social a este sistema.

En un mundo ideal, hay instituciones benevolentes con instrumentos fiscales y regulativos adecuados, para corregir la divergencia entre el bienestar individual y el social, generado por la acción descentralizada de individuos y corporaciones que persiguen sus legítimos intereses. En un mundo así, cualquier desviación por parte de los directores corporativos de la tarea de maximizar la riqueza de los accionistas, es considerada como una traición a su propio mandato (Friedman, 1962) y crean la sospecha de desperdicio del flujo de caja (Jensen, 1986).

Sin embargo, en el mundo imperfecto en que todos vivimos, las instituciones están abrumadas por los conflictos entre las funciones legales y personales de quienes están encargados de su manejo. Como consecuencia, la gobernabilidad y las reglas están lejos de ser óptimas, son inevitablemente imperfectas e incompletas, y algunas veces inexistentes. Incluso, tienen más carencias, debido a la creciente integración de mercados financieros y reales, que crean mayor interdependencia entre países y hacen que el tema de bienes públicos globales sea más urgente y obligante en el vacío existente de reglas globales y de instituciones.

En este nuevo marco, la responsabilidad social está emergiendo gradualmente como una "reacción endógena" del ambiente socioeconómico. El resultado positivo del nuevo equilibrio es que, mientras la acción del ciudadano no puede ser vista como un sustituto pero sí como un complemento de las nuevas reglas de gobernabilidad (globales o consistentes con la globalización), esto representa un paso adelante en la democracia económica. Con ahorro y consumo socialmente responsables, los ciudadanos aprendieron a votar cada día mediante la elección de su portafolio, de esta manera han aumentado significativamente su grado de participación activa con la vida política y económica. La ascendente presión por parte de los consumidores estimuló prácticas socialmente responsables por parte de las corporaciones, que apuntaban a conquistar el grupo emergente de consumidores "preocupados".

Tenemos suficiente evidencia para decir que la economía de la responsabilidad social está creciendo.

i) KPMG (2005) reporta que en 2005, 52% de las top 100 corporaciones en los 16 países más industrializados publicaron un reporte de responsabilidad social corporativa (RSC).

ii) En la última década hemos contribuido al crecimiento significativo de volúmenes intermediados de las denominadas finanzas responsables. De acuerdo con el Reporte sobre Tendencias de Inversión Socialmente Responsable en Estados Unidos, al incluir todos los portafolios privados e institucionales revisados que han sido éticamente administrados, las acciones de activos en los fondos mutuos que cumplen este tipo de manejo, llegaron a US$2,16 millones de millones en el mismo año. Con base en estas cifras, uno de cada nueve dólares manejados profesionalmente en Estados Unidos fue invertido en portafolios socialmente responsables.

iii) En el campo de consumo socialmente responsable, la Asociación Europea de Comercio Justo reportó en 2005 que las ventas netas del fondo crecieron 20% por año en los últimos 5 años. Sus productos lograron obtener importantes participaciones de mercado, en segmentos específicos como el mercado del banano en Suiza (49%) y el mercado de café molido en Gran Bretaña (20%).



La Responsabilidad Social Corporativa no es gratis, puesto que se incurre en costos adicionales por parte de la compañía cuando se abordan los intereses de los accionistas. Por otro lado, esto puede generar ventajas en términos del mejoramiento de la productividad por parte de los trabajadores, como respuesta a los beneficios salariales y no salariales, la reducción de los costos de transacción para con los accionistas, la calidad del producto percibida por los consumidores y una mayor demanda por parte de los consumidores "con preocupaciones sociales / preocupados socialmente" (Becchetti, 2006).

Los mecanismos de responsabilidad social representan algunas de las posibilidades para lograr una humanización más exhaustiva del sistema económico. Ellos ofrecen una reorientación hacia los objetivos de una satisfacción y felicidad económicamente sostenible que puede estar en el centro y no al margen de nuestros esfuerzos.

El punto crucial de todos estos mecanismos es el siguiente: si estamos preocupados de que el mercado pueda desplazar nuestros valores, no debemos tratar de asignarle valores al mercado. Debemos darles un mercado propio a los valores y utilizar mecanismos poderosos de mercado, como el consumo y la inversión para crear productos que incorporen aspectos éticos, con el fin de promover responsabilidad social a este sistema.

Los sucesos de años venideros nos dirán si nuestra generación fue capaz de continuar en tan prometedora dirección, o si no lo fue.

?

* Director de la Asociación Europea

de Comercio Justo y de la Asociación de Finanzas Éticas en Italia. Es docente en la Universidad de Roma y otras universidades de Italia, donde es profesor especializado en el tema de finanzas éticas y microcrédito, y responsabilidad social.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?