| 9/15/2006 12:00:00 AM

El papel gremial

Los gremios de la producción han sido unos difusores de las prácticas de responsabilidad social empresarial. El segundo paso es canalizar esfuerzos y lograr que se realicen iniciativas colectivas de mayor impacto.

Las empresas están comprometidas con el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), como lo evidencian los ejemplos que se presentan en esta edición. Sin embargo, en términos generales hay desconocimiento del tema, confusión en los conceptos y dispersión de iniciativas. En ese sentido, buena parte del papel de los gremios se está concentrando en la concientización, la difusión y profundización del concepto. Es decir, en crear y nivelar cultura entre los empresarios.

Como buena parte de las iniciativas sociales que realizan las empresas responden a intereses o a motivaciones particulares, la mayoría de los esfuerzos se queda en iniciativas individuales, dispersas y poco estratégicas, con locuaz se desaprovecha la posibilidad de realizar iniciativas colectivas de mayor impacto.

Por esta razón, hacia el futuro, la labor de todos los gremios debería centrarse también en coordinar y aglutinar estos esfuerzos en áreas estratégicas, crear los mecanismos para compartir los avances y dificultades y adoptar estándares de medición para poder intensificar o redireccionar los esfuerzos del sector. En esto, gremios como Camacol y sectores como el petrolero han hecho avances muy importantes.

Los empresarios deben entender que la responsabilidad social no es una expresión de la generosidad del sector privado, una noción meramente filantrópica. Por el contrario, se está convirtiendo en un elemento de la estrategia de negocios y en una herramienta de competitividad empresarial y de acceso al mercado global.

De hecho, muchos gremios están en la tarea de revisar las exigencias que hacen los principales mercados del mundo (como mapas de sellos) de modo que puedan hacer una estandarización de requisitos y generar herramientas que les permitan a sus agremiados una vez cumplidos tener el camino abierto con el mundo. En esto el caso más avanzado es Florverde, programa socioambiental de Asocolflores sin el cual los mercados del mundo estarían cerrados para el sector.

En un país con tantas necesidades de toda índole y con los índices de pobreza e inequidad que tenemos, mucho falta por hacer. Se requiere fortalecer más el diálogo y la coordinación entre el sector público y privado, como la han hecho gremios como la SAC y Fedegan, para complementar una sola visión social.

De hecho, es clara la poca relación de los proyectos de las empresas con las políticas sociales públicas. Solo cuando hay un intervención clara del gremio, como en el caso de algunos de los sectores que a continuación relacionamos, los resultados son más contundentes y visibles.

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EDICIÓN 531

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