| 8/18/2006 12:00:00 AM

El país de las posibilidades

La senda de crecimiento económico de Panamá no parece tener otra dirección que la expansión acelerada en el próximo decenio. ¿En qué consiste el milagro económico del istmo?

Ninguna economía latinoamericana crecerá más que la panameña en 2007. Los pronósticos de la CEPAL muestran que ese país centroamericano crecerá a una tasa de 6,5% el próximo año, lejos del tibio 4,1% que será el promedio de la región.

Pero como van las cosas, es posible incluso que la realidad supere las expectativas. La Contraloría panameña reveló que el crecimiento económico para el período enero a mayo tuvo un incremento de 6,9% frente al mismo lapso del año pasado. El crecimiento estuvo movido por la actividad comercial, pues la reexportación de mercancías desde la Zona Libre de Colón creció 21,7%, especialmente impulsada por Venezuela y Ecuador. El número de pasajeros llegados al país aumentó 12%, las apuestas en juegos de azar crecieron 25%, las pernoctaciones hoteleras 18%. En el campo, la producción de piña subió 108%, la de sandía 80% y la de melón 41% empujada por la demanda europea. La construcción también tuvo una gran expansión (17% en concreto premezclado). Con esto, no sería raro que supere el 6% pronosticado por CEPAL para este año y que en 2007 mantenga un ritmo cercano o superior a 7%.

¿Y en qué consiste el milagro económico en el istmo que se comienza a notar en la Avenida Balboa, en el ritmo de construcción de Punta Pacífica o Costa del Este? ¿De dónde vino la riqueza de los últimos años y de dónde provendrá la de los siguientes? En buena parte, de afuera. Al igual que Costa Rica, Panamá se convirtió en uno de los sitios favoritos de pensionados estadounidenses y europeos que quieren tener un clima mejor en invierno y hacer rendir sus mesadas. Esto trajo una enorme ola de turismo y de inversión en finca raíz que produjo un auge inusitado de la construcción, en la que hoy se obtienen valorizaciones de 15% a 30%.

También en la expansión de los servicios de telecomunicaciones, en la instalación de un centro de conexiones (hub) en el aeropuerto de Tocumen de Ciudad de Panamá, en la mejora de la demanda latinoamericana de bienes reexportados desde Colón, en la estabilidad jurídica y política, entre otras cosas.

Además, es casi seguro que en el referendo del 22 de octubre se apruebe la expansión del Canal de Panamá, una obra de US$5.250 millones que se ejecutará en ocho años, enorme para una economía de 3,2 millones de habitantes que produce US$13.700 millones en bienes y servicios nuevos. Con esto, la senda del país no parece tener otra dirección que la expansión acelerada en el próximo decenio.

Para los colombianos, la oportunidad de negocios está a la vista. Con cinco vuelos diarios hacia Ciudad de Panamá, desde Bogotá y Pereira y a una hora de vuelo, no parece extraño que la inversión colombiana allí en los últimos tres años valga cerca de US$1.000 millones y que estén empresas representativas como Zenú, Bavaria, Luker, Acesco, Cementos Caribe, Decamerón y un buen número de restaurantes y firmas de construcción y servicios.

Panamá parece haberse convertido en el país de las oportunidades en Centroamérica y el momento para aprovecharlas parece ser ahora.
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