| 9/14/2007 12:00:00 AM

El negocio del futuro

En 2006 Colombia participó con el 0,05% de las exportaciones totales en el mercado mundial de productos de biocomercio. Tenemos productos con mucho potencial que pueden hacer crecer esas cifras.

Aunque hace varias décadas era difícil de imaginar, la biodiversidad —ese conjunto de seres vivos que habitan en la tierra y que comprende los genes, las especies, los ecosistemas terrestres y acuáticos, y los complejos ecológicos— se está convirtiendo en una importante fuente de negocios en el mundo, pues los consumidores, especialmente en países desarrollados, vienen mostrando una marcada preferencia por productos derivados de ésta.
 
"Esto ha abierto una puerta al comercio de bienes y servicios de la biodiversidad, los cuales empiezan a ser reconocidos como una singular fuente de ingresos y progreso para los países con un vasto patrimonio natural", asegura un estudio sobre biocomercio elaborado por la Comunidad Andina, la Corporación Andina de Fomento, CAF, y la Agencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Unctad.

El mercado internacional de productos provenientes de los recursos biológicos —biocomercio— ya ha empezado a arrojar números significativos. Según cifras del Instituto Humboldt, en 2006 el biocomercio global ascendió a US$623.480 millones y los productos con mayor dinamismo fueron los agrícolas (productos orgánicos), los farmacéuticos y los cosméticos. Además se destaca un servicio: el ecoturismo.

En este sentido, la publicación Nutraceuticals World, afirmó en septiembre de 2004 que los cosmocéuticos —productos cosméticos a los que se les atribuyen propiedades terapéuticas— han sido reportados como el sector de más rápido crecimiento en la industria cosmética con un pronóstico de valor de mercado de US$5.000 millones para el año 2007.
 
Por su lado, el Euromonitor, en abril de 2005, estimó que el mercado europeo de alimentos y bebidas naturales superaría el record de US$22.000 millones en el año 2007. En Estados Unidos este mercado está más desarrollado y se espera que supere los US$27.500 millones en este mismo año.

Aunque Colombia es uno de los cinco países de mayor diversidad ecológica en el mundo, alberga el 15% de todas las especies terrestres conocidas y es el segundo país en el mundo con mayor número de especies vegetales, el biocomercio apenas empieza a abrirse camino. En 2006, con US$307 millones exportados en productos de biocomercio, nuestro país tan sólo participa con el 0,05% del mercado mundial.
 
Por ahora, en el país existen muy pocas empresas tradicionales que se han abalanzado a explotar sosteniblemente estos recursos, entre ellas JGB que hace poco compró el laboratorio Casa Natura; los laboratorios La Santé y Merck que comercializan medicamentos naturales y la multinacional brasilera Natura (ver artículo página 164) que hasta ahora empieza a desarrollar su negocio en Colombia. "Sin embargo, existen otras más de 1.000 pequeñas y medianas empresas que han empezado a desarrollar negocios a través de otros productos de la biodiversidad con mucho potencial en los mercados nacionales e internacionales", asegura Paola Lozada, investigadora de biocomercio del Instituto Humboldt.

El negocio en Colombia
El Instituto Humboldt, que lidera en Colombia el programa de Biocomercio Sostenible, escogió para el país una serie de cadenas de valor con potencial en el mercado nacional e internacional de biocomercio. Estas son las plantas medicinales y aromáticas, las flores y follajes, las mieles, las frutas nativas y el ecoturismo. Existen otras cadenas con potencial a nivel regional como los peces ornamentales, las mariposas y las fibras.
 
"Estos productos están permitiendo usar nuestra biodiversidad de manera sostenible y aprovecharla en los mercados nacionales e internacionales", dice José Antonio Gómez, investigador principal de Biocomercio Sostenible del Instituto Humboldt.

"Mientras en 2003 el país sólo contaba con 530 empresas de biocomercio, en este año ya hay registradas 1300", asegura Paola Lozada, investigadora del Instituto Humboldt. La actividad empresarial en este sector se ha casi triplicado en cuatro años, lo que evidencia su promisorio futuro. La mayoría de estas empresas (76%), además de ser microempresas, están ubicadas en la categoría de sistemas agropecuarios sostenibles, el 24% se ubica en el sector de productos no maderables y el 7% son empresas de ecoturismo.
 
"El hecho de que la gran mayoría de iniciativas de biocomercio sean pequeñas, responde a la novedad de este mercado. Los grandes inversionistas ya tienen definidas sus líneas de producción e innovar y desarrollar este tipo de productos cuesta dinero. Sólo hasta hace muy poco las grandes empresas se han venido interesando", explica José Antonio Gómez.

Por otro lado, las pequeñas y medianas empresas que se quieran consolidar en este sector ya cuentan con unos mecanismos de financiación. Desde su entrada en funcionamiento en octubre de 2006, el Fondo de Biocomercio —que presta sus servicios sólo a aquellas empresas que cumplan con los principios del biocomercio— ya ha desembolsado $929 millones, de los cuáles $788 corresponden a créditos y $140 a servicios de factoring.
 
"Es una operación pequeña hasta ahora, pero estamos viendo pequeñas empresas que empiezan a ser muy fuertes en el mercado nacional y que quieren apostarle a la expansión de su negocio de medicinas naturales, biocosméticos, mieles y frutas exóticas", asegura Jorge Arturo Saza, coordinador financiero del Fondo.

Los retos
Aunque Colombia tiene una gran oportunidad para desarrollar productos nuevos, existen varios retos si quiere seguir creciendo en el mercado mundial del biocomercio, especialmente en este nuevo contexto de internacionalización de su economía. "El país debe adecuar tecnológica y científicamente el aprovechamiento de su biodiversidad. De otra manera, por más que los pequeños y medianos empresarios hagan esfuerzos, no podrán llegar al mercado internacional", dice José Antonio Gómez. investigador principal de Biocomercio Sostenible del Instituto Humboldt.

Por otro lado, aunque la firma de los tratados de libre comercio es una oportunidad para acceder a otros mercados, también puede constituirse en una amenaza para nuestra biodiversidad. "En el TLC, los gobiernos de Colombia y Estados Unidos acordaron reconocer la importancia de los conocimientos tradicionales y la biodiversidad, así como la potencial contribución de los conocimientos tradicionales. Sin embargo, el contenido de este acuerdo es blando y de intensidad atenuada", explica Martha Isabel Gómez, profesora de la Universidad Externado de Colombia.
 
"El gobierno debe procurar que en las siguientes negociaciones se profundice en la implementación de reglas de acceso y distribución de beneficios del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica", agrega Martha Isabel Gómez.

Aunque en materia de política hubo un gran avance con la inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010 de un capítulo que hace referencia al tema del uso sostenible de la biodiversidad nativa y propone que el sector público y el privado se articulen para la generación de conocimiento básico sobre ésta, hay que pasar del papel a la realidad.
 
"Por ejemplo, hay que hacer grandes esfuerzos investigativos para que una entidad como el Invima incluya dentro de sus productos de comercialización autorizada gran parte de las 5.000 plantas medicinales que tenemos tipificadas en Colombia y que podrían hacer crecer inmensamente este mercado", dice José Antonio Gómez.
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