| 6/17/2013 12:00:00 AM

El hardware no se opaca

Tendencias como virtualización y computación en la nube apuntan al recorte de inversión en hardware, pero otros conceptos, como BYOD y soluciones inteligentes, hacen que siga vigente.

Inclinar la balanza entre software o hardware cada vez es una decisión de inversión que requiere mayor análisis ante la explosión de tendencias de cada segmento en términos de innovación, oferta, beneficios y desafíos para las organizaciones. Conceptos como la virtualización, cloud computing, software e infraestructura como servicio, big data y soluciones integradas, además del centro de datos, están en auge, y a primera vista implican un significativo recorte de gasto en equipos e infraestructura.

Sin embargo, un camino no excluye otra vía. Según IDC, “hoy más que en cualquier momento de la última década es evidente que el crecimiento de largo plazo de la región deberá centrarse alrededor de la innovación tecnológica”.

Innovación que no excluye el hardware. De hecho, lo mantiene como actor principal. Para 2013, de acuerdo con la firma consultora, la industria latinoamericana de TI crecerá 10,3%, y el hardware constituirá casi dos tercios del incremento, mientras que el software representará 13% y los servicios, 21%. México, Brasil y Colombia serán los mercados de mayor crecimiento, con tasas de 13%, 12% y 11%, respectivamente.

Una tendencia que favorece este empujón es BYOD o ‘Trae tu propio dispositivo’, un  fenómeno que comprueba que la preferencia de dispositivos como tabletas y smartphones para ocio y usos personales ha sido tan fuerte que ha conseguido expandirse más allá del mercado de consumo y ha conquistado la atmósfera corporativa, lo que genera que los empleados utilicen sus propios dispositivos móviles en la empresa y les den un uso dual: trabajo y entretenimiento.

Para Ana Lucía Vargas, gerente de mercadeo, comunicaciones y responsabilidad social de IBM Colombia, las empresas que dudan entre volver a invertir en hardware o incursionar en los servicios en la nube y por demanda no tienen de qué preocuparse, porque las dos opciones son totalmente válidas. Lo importante, señala, es que las compañías deben considerar en dónde quieren estar y evaluar el nivel de madurez tecnológica que tienen.

“Para una empresa que sabe y ha definido cuáles son las cargas susceptibles de ir a la nube, es recomendable que tome la decisión de adquirir un servicio allí que le permitirá tener beneficios importantes de escalabilidad. Pero para otro tipo de empresas que no tienen un nivel de madurez suficiente, puede ser recomendable adquirir infraestructura. Las empresas deben realizar un estudio end to end sobre sus aplicativos y decidir cuáles de ellos deben ir a la nube”, explica Vargas.

En opinión de Mario Teuffer, vicepresidente comercial y de educación para América Latina de Acer, es cierto que tendencias como la computación en la nube pueden afectar el número y el tipo de equipos que las empresas utilizarán tras haber migrado a esos nuevos esquemas. Sin embargo, la realidad en la región es que solo algunas de las empresas más grandes se están moviendo con cierta velocidad en esa dirección.

“La inversión requerida para hacer el cambio en equipos y software, pero más importante aún, en entrenamiento para la gente de sistemas y en procedimientos operativos, de seguridad y de resguardo de la información, no es pequeña. No todas las empresas saltarán a usar plataformas virtuales o dejarán de controlar su información poniéndola en servidores de alguien más”, dice Teuffer.

El directivo añade que el consumo de equipos de cómputo en las empresas debe seguir creciendo porque la base instalada (en particular, la relación de computadores por empleado) es todavía baja y porque los equipos en uso tienen muchos años de servicio en promedio y requieren renovación.

Tendencias a favor


Marcela Perilla, gerente de Dell Colombia y Ecuador, apunta cómo las pymes no solo en Colombia sino en el mundo examinan la posibilidad de consolidar y simplificar operaciones de TI para atender mejor los desafíos y hacer crecer su negocio. “Por esta razón, buscan una solución que sea todo en uno y que les permita tener control del acceso a datos y seguridad”.

En materia de hardware, para David González, gerente de Intel en el Cono Norte, el tema del desempeño se da por descontado. “La Ley de Moore se sigue cumpliendo y los equipos con alta capacidad, procesamiento y rendimiento deben ser la norma en las empresas”.

Para él, no obstante, una tendencia que gana cada vez más fuerza es la eficiencia energética de los equipos. “Los progresos en la reducción de consumo son más visibles en algunos teléfonos inteligentes –como el de Motorola, Razr i, que con su procesador de Intel tiene una duración de batería de hasta 16 horas– y en los portátiles, pero lo estamos viendo en servidores, plataformas virtualizadas y en general en el hardware corporativo”.

Otra de las tendencias en hardware, añade, es la gestión remota, una tecnología con muchos años de evolución en las grandes compañías que ahora se incorpora a los equipos y se convierte en una solución para las pequeñas empresas para programar copias de respaldo a distancia, contar con soporte técnico remoto y simplificar otros procesos.

Inversiones prioritarias

Las compañías tienen recursos limitados para abordar transformaciones tecnológicas, por eso, indica Perilla, de Dell, mejorar la infraestructura actual debería ser en muchos casos el principal punto en materia de inversión en hardware.

La explicación es que la infraestructura física del centro de datos es la base donde la información y las redes de telecomunicaciones residen. “Es la columna vertebral de la empresa y debe estar totalmente optimizada con el fin de abordar adecuadamente la seguridad, virtualización y otras prioridades”, subraya la ejecutiva.

Como segundo aspecto importante está invertir para garantizar una óptima seguridad. Perilla recuerda cómo las medianas empresas enfrentan un mayor riesgo porque muchas carecen de los recursos para recuperarse de las consecuencias a largo plazo de un fallo de seguridad grave.
 
Esta preocupación la ha entendido la industria. De acuerdo con la consultora Gartner, el gasto global en equipos de seguridad y software de las empresas se encuentra en medio de una racha de varios años de crecimiento anual sobre 8,9%, y se prevé que aumente a US$85.800 millones en 2016, frente a US$56.000 millones en 2011.

Para Teuffer, de Acer, la inversión prioritaria –si la empresa aún no tiene hardware– debe basarse en un análisis de qué procesos debería automatizar, qué beneficios traerá hacerlo y a qué escala. Si ya tiene algunos equipos, el primer paso, antes de comprar, siempre debe ser realizar un análisis de las alternativas que ayudarían a mejorar la operación y a aumentar la rentabilidad del negocio. Esta evaluación determinará el hardware más adecuado por adquirir.

“Comprar, por ejemplo, equipo de tecnología de entrada puede ser suficiente, pero debe considerarse que la inversión debe pensarse al menos a cuatro años y la vida útil del equipo debe alcanzar ese tiempo. Por tal razón, es recomendable buscar sistemas más potentes y adquirirlos con garantía extendida, que cubra el periodo de depreciación contable de los mismos”, explica Teuffer.

La prioridad debe estar en cómo aumentar la productividad de los empleados. Esto, en opinión del vocero de Acer, implicaría cambiar equipos viejos y lentos por otros nuevos y más rápidos, reemplazar equipos con problemas, incrementar el ancho de banda de internet e incluso cambiar equipos de escritorio por portátiles no solo para los trabajadores móviles, sino como alternativa para evitar que las fallas en la alimentación eléctrica afecten el trabajo.

En definitiva, puntualiza Perilla, de Dell, cuando una empresa tiene recursos limitados lo primero que tiene que pensar es en conocer cómo es una infraestructura de tipo inteligente. Es decir, sistemas con una administración flexible, con bajos costos de adquisición, que les permita a las compañías crecer gradualmente en la medida en que la compañía también lo hace.

Su conclusión es clara: “Las empresas deben gestionar desde ahora el rápido crecimiento de la información, y por esta razón deben adquirir una tecnología flexible”.
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