| 1/23/2004 12:00:00 AM

El futuro de los fondos

Urge la discusión abierta sobre los cambios que requiere el sistema de pensiones obligatorias para garantizar mejores pensiones y financiar el desarrollo empresarial.

Un examen al desempeño reciente de los fondos privados de pensiones obligatorias deja un sabor agridulce. Si bien los portafolios aumentaron a una tasa muy superior a la de la economía, su asombroso crecimiento no podrá ser usado de manera eficiente por el mercado de capitales ni por los ahorradores. Y aunque crece la urgencia de modificar las normas de su operación, el gobierno no se ha puesto de acuerdo sobre las herramientas que usará para solucionar ese problema.

El valor de los fondos de pensiones obligatorias aumentó 31,6% entre noviembre de 2002 y de 2003, hasta $19,98 billones, el equivalente al 9,2% del PIB, con lo cual se consolidan como los principales inversionistas institucionales y uno de los mayores administradores de ahorro financiero del país.

Sin embargo, la composición de los fondos no es la óptima por su alta concentración en papeles del gobierno. Los títulos de deuda pública representan cerca de la mitad (48,5%) del valor del portafolio, o más, si se considera su inversión en los fondos comunes ordinarios de las fiduciarias, que a su vez colocan dineros en papeles de la Nación. De hecho, en la actualidad, todos los fondos de pensiones obligatorias están en el tope legal de inversiones en deuda pública.

Para las administradoras de fondos de pensiones, AFP, la concentración del portafolio es consecuencia del rígido régimen de inversiones a que están sometidas, y de la obligación de cumplir una norma de rentabilidad mínima, por ello han propuesto modificarlos.



La mínima

La norma de rentabilidad mínima desestimula la toma de riesgo. Su cálculo se construye promediando la rentabilidad de la industria y del rendimiento de un portafolio de referencia que maneja la Superbancaria. De no alcanzarlos, las AFP tienen que responder por el defecto con su propio patrimonio; pero si los superan, el exceso se les entrega a los afiliados. Así, se crea un "efecto manada", por lo cual los fondos se vuelven aversos al riesgo y muy temerosos para invertir.

"Es necesario flexibilizar el régimen de inversiones de los fondos obligatorios y la rentabilidad mínima, para buscar mayor diversificación y rentabilidad y, por tanto, mejores pensiones a los afiliados", dice Luis Fernando Alarcón, presidente de Asofondos. Para Clemente del Valle, superintendente de Valores, es evidente que la regulación es muy conservadora y requiere una revisión. "Las modificaciones se están estudiando", afirma.

Para ajustar esa norma se han propuesto tres mecanismos. El primero, la adopción de un sistema de bandas que forme una reserva cuando se supere la rentabilidad mínima para atender eventuales caídas en el futuro. El segundo, incluir en el portafolio de referencia instrumentos novedosos, como las titularizaciones y las notas estructuradas para aumentar el menú de papeles en los que se puede invertir. El tercero, simplemente disminuir la ponderación del portafolio de referencia en el cálculo de la rentabilidad mínima o eliminarlo.

No obstante, en el Ministerio de Hacienda no están convencidos. Dicen que la rentabilidad mínima ha cumplido su objetivo de garantizar un retorno adecuado para los afiliados. En la historia del sistema, solo una AFP en una ocasión incumplió la rentabilidad mínima. Además, en sus estudios encuentran que el portafolio de los fondos es distinto al portafolio de referencia, muestra de que esto no causa la concentración de la inversión.

Además, dudan de la legalidad de un sistema de bandas pues la ley es clara en señalar que la rentabilidad es para el afiliado. Piensan que es un sistema difícil de manejar en la práctica y que disminuye la competencia entre los fondos, lo cual no es bueno para los ahorradores.



Todos para uno

Otro cambio que se baraja para introducirle mayor rentabilidad al sistema es la adopción del esquema de multifondos, como en Chile. En este sistema, cada AFP puede crear varios fondos con riesgos y retornos diversos para que los afiliados, dependiendo de su edad y preferencias, puedan escoger. De hecho, Skandia comenzó a ofrecer este esquema con su producto Plan Alternativo.

Aunque el gobierno incluyó el tema en el proyecto de ley del mercado de valores, la discusión en el Ejecutivo sigue abierta. Algunos dicen que si encuentran que este esquema contribuye al objetivo principal de lograr mejores pensiones para los afiliados, se implementaría. Sin embargo, como anota Ligia Helena Borrero, superintendente delegada para la Seguridad Social de la Superbancaria, cambios de esta magnitud requieren un gran estudio. "En Chile, el esquema lleva solo un año por lo cual vale la pena esperar cómo les va en la práctica". Según el Ministerio de Hacienda, habría que estudiar el tema de las comisiones de administración.



Límites para la inversión

En general, las AFP quieren flexibilizar el régimen de inversiones para comprar otro tipo de papeles y ampliar, por ejemplo, los límites para inversiones en el exterior que están en 10% cuando, dicen, el promedio de la región es 30%.

Según la Superbancaria, se están ajustando todos los límites de inversión (excepto los de la deuda pública) para adaptarlos a las nuevas realidades del mercado. Ampliarán los productos en que se puede invertir, como las titularizaciones y notas estructuradas, y podrían subir el porcentaje de las inversiones en el exterior porque el país no está absorbiendo todo el ahorro de los fondos. Para el Ministerio de Hacienda, en cambio, el régimen de inversiones es amplio y además habría que estudiar las implicaciones monetarias y cambiarias de una mayor inversión en el exterior. Recalca que los fondos ni siquiera están en el límite de 10% de inversión en el exterior.



Regulación y algo más

En general, para el gobierno la regulación es solo parte del problema. El poco desarrollo de algunos mercados se debe a otros problemas de oferta y de demanda. Para muchos expertos, los fondos se escudan en la legislación para no generar demanda de papeles, y solo invierten en instrumentos de bajo riesgo, lo cual limita el desarrollo del mercado. A la vez, reconocen que muchas empresas son muy cerradas y temen revelar información de su operación por lo cual no acuden al mercado de valores para financiarse, y esto restringe la oferta.

La Supervalores sabe que debe romper este círculo vicioso. Para esto, trabaja en dinamizar la demanda (fortalecer la capacidad de gestión e incentivar la competencia entre los fondos) y la oferta (identificar los obstáculos que tienen las empresas al acudir al mercado de valores).

Muchos de estos cambios están en la ley del mercado de valores que discute el gobierno. Pero aún no hay unidad de criterio. Mientras tanto el país seguirá con unos agentes llenos de plata y otros agentes ávidos de recursos.
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