| 10/12/2004 12:00:00 AM

El eje del oriente

Santander trabaja en la construcción de una plataforma competitiva que le permita abrirse paso en los mercados internacionales.

Durante el primer semestre de 2005, se instalará en Bucaramanga una moderna planta para la transformación del cacao. El objetivo es aprovechar las ventajas que para su cultivo tiene la región de San Vicente de Chucurí, en Santander, y crear alianzas entre agricultores e industriales para desarrollar productos como licores, manteca de cacao, cacao en polvo y cobertura de chocolate para comercializar internacionalmente.

"Las grandes multinacionales están preocupadas por la falta de grano de buena calidad. Según la Organización Internacional del Cacao, el 25% de la producción de Colombia es de fino sabor y aroma y esa producción se da en Santander, donde se genera el 46% del cacao nacional. Pero ninguno de los tres más importantes transformadores del producto está en la región. Por eso, con una inversión santandereana, decidimos incursionar en el negocio", explica Alberto Pacheco, gerente de Cacaos S.A., empresa que adelanta este proyecto.

La meta es iniciar la comercialización de estos productos en las bolsas internacionales de Nueva York y Londres el año entrante y convertirse en un nuevo desarrollo que le permita al negocio cacaotero frenar la disminución en áreas cultivadas que desde 1990 es de 4% anual en el país y aumentar la producción en 46% en el mediano plazo.

Al igual que Cacaos S.A., las empresas santandereanas buscan nuevos negocios y mayores opciones para convertirse en una alternativa de crecimiento empresarial y en un foco de oportunidades comerciales, en un escenario de negociación de tratados de libre comercio.

Esto obliga a la región a adelantar nuevas estrategias y a diseñar nuevos instrumentos para alcanzar esos niveles de competitividad. Por un lado, debe mejorar su infraestructura radicalmente y, por otro, debe empezar a generar valor a sus productos, pues muchos de ellos son commodities, como el oro, que representa casi la mitad de sus exportaciones -unos US$55 millones al año-, cuando las ventas de joyería al exterior no alcanzan el US$1 millón.

Además, en la construcción de esa plataforma competitiva deben considerarse dos factores adicionales: una, diversificar mercados. Luego de la crisis de Venezuela, los empresarios santandereanos encontraron nuevos destinos, estrategia que deben mantener, sin dejar de atender las necesidades de ese país.

Y el segundo factor es cómo aprovechar el nivel educativo y de conocimiento que se genera en la región y utilizarlo como herramienta en la creación de valor de los negocios tradicionales de este departamento, pero también en nuevos productos basados en conocimiento.



La infraestructura

En este sector, la región tiene uno de los desafíos más complejos, en particular con su red vial que hoy presenta un panorama desolador. Santander tiene más de 2.800 kilómetros de vías. Sin embargo, de ellos, unos 440 están pavimentados y solo 190 están en buen estado. Para remediar esta situación, hay varios proyectos que avanzan. Uno es el denominado Proyecto Vial Cempal -que interconecta a la zona metropolitana de Bucaramanga con el Magdalena Medio- que cuesta $104.000 millones y en el que el gobierno ya se comprometió con $20.000 millones y el gobierno departamental y el sector privado del departamento tienen que conseguir con créditos y con el modelo de concesión los restantes $84.000 millones.

Pero también hay otras prioridades. "El reacondicionamiento de la vía Bucaramanga-Cúcuta es vital para que la región aumente su competitividad, pues hoy la carretera está en condiciones deplorables", afirma Carlos de Hart, director de la Andi en Santander.

Otro importante proyecto vial y de transporte es el Sistema de Transporte Masivo Metrolínea para el área metropolitana, que tiene una inversión superior a $191.000 millones, donde el Estado financia el 70%. Sin embargo, el tema no parece tener muy buen ambiente. "El argumento es que se trata de un proyecto para la ciudad, no para la región, aunque están vinculados municipios del área metropolitana como Floridablanca y Piedecuesta. Otros, como Girón, han manifestado poco interés, aunque podrían vincularse posteriormente al proyecto. Lo más complejo es conseguir los recursos para cubrir el 30% restante. Estamos a punto de perder el proyecto", advierte un líder regional que prefirió el anonimato.

El otro factor fundamental es el del transporte aéreo y la operatividad del aeropuerto de Bucaramanga. La ciudad no tiene vuelo de carga directo y hay un proyecto adelantado para que la empresa Líneas Aéreas Suramericanas cubra la ruta Bucaramanga-Miami al menos con un vuelo semanal. La aprobación está en manos de la autoridad aeronáutica de Estados Unidos.

Los otros grandes proyectos son la navegabilidad del río Magdalena, la adecuación del sistema férreo y el suministro de energía para el largo plazo con el proyecto Hidrosogamoso hacia donde hay que atraer la inversión extranjera.



Valor agregado

Al observar la composición de los sectores más representativos de la región santandereana y sus posibilidades en los mercados internacionales, se pueden dividir en dos grandes bloques: los insumos o materias primas básicas, como oro, cacao, caucho o palma, así como otras industrias de una gran fortaleza regional, como el mercado avícola y de alimentos, las confecciones y el calzado. Y otro, servicios, como el sector turístico.

En 2003, el 50% de las exportaciones de Santander corresponden a una sola empresa que vendió al mercado suizo filamentos de oro para procesarlos en ese país, por más de US$55 millones. Pero entre enero y julio de este año, las exportaciones de la región se incrementaron en un 40%, al pasar de US$46,5 millones en ese período de 2003, a US$65,3 millones. Esta situación se explica por dos razones: una, la recuperación del mercado venezolano y, dos, el aumento en las ventas hacia Estados Unidos, gracias a productos como confecciones y calzado que son cobijados por los beneficios arancelarios del Atpdea.

Venezuela ha dinamizado las compras desde Colombia como harinas, aceites y productos del sector avícola. Pero no todos. El huevo fértil o el pollito de un día han encontrado un mercado atractivo, mas no así el pollo, pues el producto brasileño por eficiencia en costos está desplazando el pollo colombiano. "Colocar un kilo de pollo en Venezuela les cuesta a los brasileños US$0,70, mientras que desde Colombia es de US$1,2", explica un empresario del sector.

A su vez, el mercado de Estados Unidos se ha convertido en un reto para la producción santandereana, porque sectores como confecciones o calzado están compuestos, en su gran mayoría, por pequeñas y medianas empresas que no alcanzan los volúmenes requeridos para los grandes compradores.

Esta situación plantea un desafío para la región en el sentido de forjar desarrollos asociativos que le permitan alcanzar altos volúmenes, lograr economías de escala y homologar calidades. "Ya en sectores como calzado y confecciones trabajan asociaciones que en algunos casos involucran a más de 30 productores que se unen para mejorar ofertas en calidad, cantidad y lograr economías de escala", señala Rafael Ardila, presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

Sin embargo, mientras este proceso se surte, las empresas de confecciones han descubierto nichos y canales diferentes a los tradicionales, como las boutiques infantiles en Estados Unidos.

Tal vez el mayor desafío es descubrir y apropiarse de negocios que por décadas han estado en la región, pero que nunca han sido explotados por los santandereanos y darles allí valor agregado. "La región es el principal productor de la variedad de limón tahití y de cacao, pero sus exportaciones desde allí eran casi nulas", explica Iván Mustafá, director de Proexport en Santander.

Además del proyecto del cacao, en el caso de limón tahití se ha conformado una comercializadora que vende en el mercado europeo y ya hizo los primeros envíos. El objetivo es lograr ventas en el mediano plazo que se ubiquen entre US$300.000 y US$500.000 al año, con procesos de precosecha y poscosecha.

La ubicación geográfica juega un papel importante en el desarrollo de negocios productivos. La empresa cafetera Mesa de los Santos, en la región del mismo nombre, desarrolla una variedad de café especial cuyo precio por libra supera los US$7. "Es un negocio de bajos volúmenes y altos precios, que aprovecha las características que generan los vientos del Cañón del Chicamocha y los cambios de temperatura que le dan la característica al producto, que exportamos hacia Inglaterra, Estados Unidos y Japón. Construimos nuestra marca y atendemos directamente a los clientes", explica Oswaldo Acevedo, socio de la empresa.

Santander tiene una ventaja por su ubicación geográfica, que le permite generar productos de alta calidad que en otras regiones no se dan. Con esa ventaja, crea un diferencial con denominaciones de origen, como lo hace Nacional de Chocolates al comercializar una variedad de chocolates denominada Santander o la empresa cafetera Mesa de los Santos. Es decir, posicionar la región como marca.

Además, el turismo tiene un gran potencial. "La gobernación de Santander y varios empresarios estamos trabajando en hacer del Cañón del Chicamocha un parque turístico nacional", dice Rafael Marín, gerente de la constructora Marval. El objetivo es similar al del Quindío con Panaca y el Parque Nacional del Café. El proyecto tendría un costo de más de $7.000 millones, sin contar la instalación de un teleférico que valdría US$20 millones y para el cual se requeriría inversión privada.



El papel del conocimiento

La educación y el conocimiento son grandes fortalezas de Santander. Entre los 10 mejores colegios del país, 2 corresponden al área metropolitana de Bucaramanga. Además, centros universitarios como la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Autónoma (UNAB) o la Santo Tomás son reconocidas por su calidad y han permitido apoyar centros tecnológicos y de investigación.

Pero es necesario articular esa generación de conocimiento y de investigaciones aplicadas a los desarrollos industriales y productivos de la región, que le permita abrir oportunidades al talento que se genera y convertirlo en una verdadera ventaja competitiva.

"La respuesta para que el talento no se vaya de la región está en la investigación. Si ella logra transferir parte de sus resultados a la región, los profesionales que se forman encontrarán un campo de acción adecuado. El proyecto del Parque Tecnológico de Guatiguará y la Incubadora de Empresas (Corporación Bucaramanga Emprendedora) constituyen uno de los mecanismos que permitirían lograr esa meta. Las empresas de base tecnológica tienen la característica de ser intensivas en conocimiento y no en mano de obra, como las empresas de los sectores primario y secundario. Por tanto, si estas dos corporaciones acompañan las iniciativas de nuestros egresados y las llevan a feliz término se generará desarrollo regional", explica Álvaro Beltrán, rector de la UIS.

El modelo, entonces, también debe empezar a cambiar. "Las universidades tienen que pensar más con alma de empresario y los empresarios más con espíritu de academia. Es decir, las universidades deben ser más agresivas en el desarrollo de programas que den respuesta a las necesidades de las empresas, y ellas, a su vez, buscar en la academia las soluciones a muchos de sus problemas", dice De Hart, de la regional Andi.

Varias instituciones lo han entendido así. Con el apoyo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la Cámara Colombo Alemana se ha iniciado en la ciudad el programa de universidad empresarial en la UNAB, mientras otras, como la UIS, adelantan un cambio interno en su política de investigaciones, con aspectos tecnológicos, económicos, sociales y ambientales.

La región se encuentra en una etapa de transición para consolidar sus ventajas competitivas y aprovechar las oportunidades que los mercados ampliados le brindan y consolidarse como el eje de negocios del oriente del país.
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