| 9/14/2007 12:00:00 AM

“El carro está hoy a punto”

Juan Lozano responde a las críticas sobre el efecto de la fusión de los ministerios de ambiente y vivienda, y asegura que hoy la entidad está fortalecida para cumplir de una mejor manera su tarea ambiental.

Juan Lozano está feliz porque acaba de presentar un producto que él considera, es la herramienta más importante de protección de los ecosistemas en Colombia. Se trata de un Mapa Nacional de Ecosistemas en escala 1- 500.000, donde está completa la cartografía para tomar decisiones sobre qué licencias conceder y cuáles no, para tomar decisiones sobre las urgencias de conservación, sobre las medidas de protección, sobre la concurrencia de las Corporaciones y el Ministerio en el área terrestre y en el área marina y submarina.

Pero también está preocupado porque sabe que la fusión de los ministerios de Ambiente y Vivienda todavía sigue generando malestar entre los ambientalistas. Aunque defiende la conveniencia de esta decisión, y la ilustra con ejemplos, se muestra receptivo frente al tema. "Tenemos que ser suficientemente críticos como para ver en la coyuntura de la fusión dónde se produjeron algunos debilitamientos para corregirlos sin que sacrifiquemos la ruta estratégica de una entidad ambiental mucho más fuerte, como la que estamos construyendo", señala. En diálogo con Dinero, Lozano explica los cambios que está pensando hacer en materia de reestructuración del Ministerio y fortalecimiento del régimen sancionatorio, así como la forma en que evitará que el boom de los biocombustibles termine generando un daño ambiental en el país.

¿Qué responde frente a las críticas en torno a la fusión del ministerio de Medio Ambiente con el de Vivienda?

La nostalgia de tener un Ministerio solo de Medio Ambiente, llevaría a generar una monumental equivocación. Regresar al viejo esquema obligaría a renunciar a una serie de herramientas de gestión, de planeación, de acción, que garantizan un impacto mucho más categórico en la defensa del medio ambiente hoy frente a lo que existía en el pasado.

¿Cómo cuáles herramientas?

Por ejemplo el ordenamiento territorial. En la medida en que este tema estaba en el Ministerio de Desarrollo y se trajo para acá, le permite a este Ministerio garantizar la compatibilidad entre la política de expansión urbana y la protección del medio ambiente, entre la visión de ciudades de largo plazo que riñen con ecosistemas estratégicos y los instrumentos reales para proteger los ecosistemas que se definen en los planes de ordenamiento territorial. Un ejemplo: solo con este Ministerio fusionado se podía arreglar en Bogotá el tema de los cerros.

¿Cuál es su reto?

El reto es que tiene que haber una enorme capacidad técnica en las variables típicamente ambientales, que es lo que se ha fortalecido.

Los críticos mencionan que el número de Phd se ha reducido considerablemente, lo que sería una muestra de cómo se ha debilitado técnicamente el Ministerio...

Eso hay que mirarlo en el conjunto de la institucionalidad del Ministerio. Confieso que no tengo el dato de cuántos Phd había y cuántos hay en este momento. De lo que sí tengo certeza es de que hoy la gestión ambiental integralmente es mucho más fuerte que en el pasado. Digamos que tiene seguramente unas nuevas condiciones de ejercicio, pero institucionalmente no hay debilitamiento sino fortalecimiento. ?

¿Cuáles son los principales cambios que se darán en la reestructuración de este ministerio?

El fortalecimiento del área de ecosistemas, de la oficina de cambio climático y un apoyo adicional para tener una dirección de gestión integral del recurso hídrico, porque hoy lo estamos manejando pero con cooperación internacional. Esto está dentro del rediseño, no me lo han formalizado.

¿Qué ha pasado con los recursos?

El año de mayores recursos en la historia de Colombia para las áreas protegidas, que son las áreas de la gran biodiversidad colombiana, es el año 2008. Nunca en la historia de Colombia se había dado un presupuesto más grande de la Nación a los Parques Nacionales Naturales, que el que conseguimos para 2008. Si se suma la cooperación internacional y un acuerdo que tengo en regalías, es el doble que el mejor de los años de la historia.

¿Cómo lo lograron?

Eso se logra porque el Ministerio ha fortalecido su músculo político dentro del Gobierno, su músculo de gestión en la interlocución presupuestal, su capacidad de orientar, de alcanzar acuerdos con Planeación, con Hacienda, de tener músculo en el Congreso, que permiten que la gestión integralmente avance bien.

Cuando recibió este ministerio ¿estaba como tenía que estar para enfrentar todo lo que se venía?

Si se pone en términos de Juan Pablo Montoya, el carro está hoy a punto. Tenemos muchas cosas en las que debemos garantizar una complementariedad y debemos garantizar unos esfuerzos adicionales para que no haya riesgos.

¿Se bajó la guardia frente al otorgamiento de las licencias ambientales?

En el tema de licencias hay dos perspectivas para mirar. Nada más peligroso y arbitrario que la facultad de licenciamiento ambiental que tiene el Estado porque es inmensamente grande.

Entonces, lo primero que había que hacer era normativizar el proceso de concesión de licencias, porque era indispensable asegurar que el proceso de concesión de licencias no fuera cada vez un pulso ad hoc entre un inversionista interesado, eso no puede ser. El proceso hoy tiene una certificación ISO que garantiza cómo es cada uno de los trámites. Eso es fundamental porque buena parte de los peajes de corrupción que existen en el país en el proceso de licencias se daban por esa falta de transparencia.

¿Por qué pasa lo que sucedió con Paz del Río?

Porque eso no depende del Ministerio. Ahí hay una autoridad regional que es Corpoboyacá que está adelantando ese proceso. Por primera vez, a raíz de esos casos, de la Jagua de Ibirico nos trajimos los expedientes al Ministerio y hay una discusión muy grave frente a la autonomía de las corporaciones. Esa ley quedó mal diseñada en el régimen sancionatorio ambiental. Yo estoy apoyando un proyecto de ley que fortalece el régimen sancionatorio ambiental.

Las sanciones son muy bajas frente a la magnitud de los negocios...

Pasa algo más grave y es que, como las tienes referidas en los topes a valores absolutos, ejercidos sobre una multinacional son cosquillas, ejercidos sobre una pyme la quiebras. Porque es un tope en valor. Entonces lo que yo les estoy diciendo es que las establezcamos en función de la capacidad de conocimiento, de daño o de restablecimiento o de indemnización que tiene el agresor ambiental.

¿Cómo concibe usted las licencias ambientales?

Tienen que ser suficientemente transparentes como para que no haya arbitrariedades, suficientemente flexibles para consultar el conocimiento de los expertos, pero también suficientemente flexibles para encontrar opciones para el desarrollo sostenible garantizando la protección ambiental. Y esto también se tiene que expresar en que las licencias se tienen que cumplir porque eso no es un juego.

¿Tiene ejemplos de incumplimientos?

Pongo un ejemplo que es uno de los casos más conflictivos de este momento. Hace un tiempo se había concedido una licencia para un puerto multipropósito en Dibulla, Guajira, antes incluso de que yo llegara. Esta licencia establecía dos elementos fundamentales: uno, que había que hacer una concertación con las comunidades indígenas y dos que tenía que proteger un humedal. Como a los dos o tres meses de estar yo aquí me dijeron: Ministro empezó la obra y no hay concertación, y está afectando el humedal. Instantáneamente mandamos una visita y no los dejaron entrar. Entonces se metieron por agua y vieron que efectivamente se estaba empezando la obra. Con esa información aquí se ordenó la suspensión de la obra. Y solo se desempantana si cumple con las condiciones de la licencia. Así entiendo yo la competencia del licenciamiento.

¿Qué pasa en el tema minero?

Aquí hay dos complicaciones grandísimas que el Estado tiene que resolver: la primera, que Ingeominas ha venido dando títulos mineros por doquier en los páramos. Nosotros les estamos diciendo que en el páramo no puede haber explotación minera. El mapa de licencias mineras de Ingeominas es angustioso porque son todas las fábricas de agua de Colombia con títulos mineros. La doctrina que hemos tenido es que el título minero no le da derecho a explotar, para hacerlo necesita el permiso ambiental. El segundo problema es la minería informal. El alcalde es el que tiene que ir a cerrar la mina y si no lo hace tiene que entrar la corporación autónoma que en muchos casos es muy débil.

¿Por qué no hay un sistema articulado de indicadores ambientales?

Evidentemente hay un vacío, que es la ausencia de indicadores eficaces del sector. No podíamos construir indicadores si no teníamos un sistema en el que el grueso de la plata está en el sistema corporativo descentralizado, si cada una de las corporaciones era rueda suelta. La única manera de construir indicadores era organizando el sistema, como lo hemos hecho. Ahora terminó la ronda de hacer los planes trienales en este primer semestre y estamos alineando los planes trienales y los indicadores, esto ha sido una tarea monumental.

¿Cómo lograron articular el sistema ambiental?

Ahora tenemos un Plan Nacional de Desarrollo que definió seis ejes temáticos de la política ambiental, una planeación del territorio, un uso sostenible de la biodiversidad, un manejo de la biodiversidad, un manejo del recurso hídrico, procesos productivos amigables con el medio ambiente. Es decir, toda la relación entre la actividad ambiental y el sector privado. O sea, cómo asegurar que las decisiones de política industrial y empresarial estén articuladas con el Ministerio en procesos productivos. Logramos por primera vez que las 32 corporaciones autónomas regionales hicieran el Plan trienal de acción, donde están recogidos estos mismos seis capítulos. Hoy, cada corporación tiene sus metas y un sistema de indicadores que antes no existía, para poder saber si se están gastando bien la plata, si estamos avanzando o retrocediendo y para poder tener unos instrumentos de control sobre esas corporaciones?

¿En qué momento se puede pedir un balance ambiental?
En 2008.

¿Cómo ve el tema del cambio climático?

El cambio climático no es solamente un tema del Ministerio del Medio Ambiente. Tiene que ver con cada una de las fuentes que generan gases de efecto invernadero, cuya regulación no depende del Ministerio exclusivamente.

La política de cambio climático es intersectorial y el Ministerio de Ambiente lo que tiene que ser es un coordinador y un visibilizador de variables ambientales en las políticas sectoriales.

La importancia del tema de cambio climático no es porque está de moda en el mundo. Aquí en Colombia ya las nieves perpetuas se nos derritieron, y eso no es nada distinto a que se incrementó la temperatura; la temporada de incendios forestales en el mes de enero fue la más brava en la historia. Eso no fue que asopirómano decidió hacer convención, es que la tierra se nos calentó y tuvimos una serie histórica de temperatura mucho más alta que el promedio en el pasado.

¿Cómo está Colombia en la generación de gases efecto invernadero?

Colombia genera solo el 0.28%. Pero nosotros podemos bajar ese 0,28% y así adquirimos una voz internacional para exigir unas actitudes distintas para ir en la avanzada de la renegociación del Protocolo de Kyoto, para eigir cooperación internacional, y eso solo lo podemos hacer si nosotros mismos somos muy disciplinados. Entonces, todas las acciones de mitigación son los programas de ahorro de energía que estamos haciendo, los cambios de bombillos, los programas de los transmilenios. Lo otro es el aprovechamiento de oportunidades de los instrumentos sobre cambio climático, los certificados de reducción de emisiones.

¿Cuál es el balance en este tema?

Hoy en este ministerio hay 100 programas registrados a los que les estamos consiguiendo inversionistas, negociación, viabilidad. En los últimos dos meses logramos cerrar la venta de certificados de un proyecto de San Nicolás en Antioquia y toda la gestión se hizo desde aquí para esta operación que vale un millón de dólares.

¿Cómo hacer para que el negocio de los biocombustibles no termine generando daño ambiental?

Hay que tener unas líneas rojas que no se pueden traspasar: la primera es que no se puede sembrar para biocombustibles a costa de tumbar bosque natural o selva natural. Segundo, no se puede tener un aprovechamiento de esos cultivos a costa de la seguridad alimentaria. Tres, no se puede patrocinar como único camino para los biocombustibles el monocultivo en regiones donde se necesitan unas estrategias de recomposición de la tierra. Y cuarto, hay que tener cuidado sobre los ecosistemas vulnerables.

¿Cómo se hacen los controles?

Hay unos elementos que tienen que ver con el uso y el aprovechamiento del agua, con las exigencias de conservación de los suelos, con la extensión del proyecto. La discusión la estamos dando en función de un documento Conpes de biocombustible. Lo que les quiero dar es la tranquilidad de que, desde la perspectiva medioambiental, la política de promoción de biocombustibles tiene claramente fijadas sus prioridades.
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