"El cambio empieza por uno mismo"

| 5/3/2002 12:00:00 AM

"El cambio empieza por uno mismo"

Dinero realizó un debate sobre el rol del empresario. La conclusión: el sector privado tiene que definir qué quiere de Colombia como sociedad, y atreverse a proponer salidas.

¿Cuál es el papel que los empresarios cumplen en la sociedad colombiana hoy? ¿Cómo pueden desarrollar ese papel para contribuir a enderezar el rumbo de Colombia? A primera vista, la respuesta es obvia: se espera que los empresarios creen empresas y las hagan progresar, que generen empleo e inviertan en producir riqueza. En la práctica, sin embargo, llegar a la claridad es más difícil.



Dinero convocó recientemente a un grupo de empresarios y analistas para debatir este tema. El punto de partida fue la reflexión que el Foro de Presidentes (FP, organización que actúa desde la Cámara de Comercio de Bogotá, a la cual pertenecen más de 140 presidentes de empresas) viene realizando desde hace más de un año. Varios empresarios pertenecientes al Foro expusieron algunos resultados de este trabajo, invitando al debate.



En la conversación participaron Rudolf Hommes, ex ministro de Hacienda; Luis Carlos Valenzuela, ex ministro de Minas y Energía; Alberto Espinosa, presidente de Meals de Colombia; Mauricio Villegas, presidente de Schott; Armando Garrido, presidente de Siderúrgica Boyacá, y Jaime Bueno Miranda, presidente de KPMG en Colombia. La discusión pone de presente la diversidad de puntos de vista desde los cuales se puede enfrentar el problema. Todos tienen claro que los empresarios podrían hacer mucho más, y seguramente lo harían, si construyeran y conocieran bien los espacios en que pueden moverse.



Alberto Espinosa: El Foro de Presidentes ha adelantado un proceso de discusiones buscando definir el papel del empresario en la sociedad colombiana. Hemos concluido que ese papel se sintetiza en tres grandes áreas. Primero, generar riqueza, ahorro, inversión, empleo y bienestar. Segundo, promover la justicia social. Esto significa buscar la igualdad de oportunidades para todos, empezando por la educación y el empleo. El punto de partida para este compromiso es lograr que todos los beneficiarios de la empresa estén satisfechos: clientes, empleados, accionistas, proveedores y comunidad. El tercer punto es que los empresarios deben ser ciudadanos dignos de imitar, caracterizados por la honestidad, la solidaridad y el respeto por los demás y por lo público.



Jaime Bueno Miranda: El Foro tiene 13 años, a lo largo de los cuales hemos desarrollado un trabajo importante en la construcción de conceptos y prácticas. Ahora buscamos multiplicar el modelo. Nuestra idea es trabajar para sistematizar la creación de comunidad empresarial, multiplicar lo que ya se ha hecho en pequeño y expandir el poder de estos principios.



Alberto Espinosa: Se trata de crear territorios de paz en este país, entornos sanos donde todos los beneficiarios de las empresas puedan desarrollarse sin exclusiones.



Luis Carlos Valenzuela: Yo quisiera cambiar un poco el ángulo que estamos usando para mirar el problema. A mí me aterra el divorcio casi total que hay entre lo público y lo privado, entre lo estructural y lo privado, en la mente de los empresarios. Déjenme ilustrar con un ejemplo. En la crisis económica de 1999, muchas empresas tuvieron pérdidas muy grandes. En muchos casos, las pérdidas fueron cambiarias, causadas por el impacto de la devaluación sobre la deuda y por el aumento del costo de capital en el mercado internacional. Una empresa que conocí de cerca, por cada 100 puntos básicos que aumentaba el spread registraba un costo de US$100 millones. En pocas palabras, la empresa sufría el impacto devastador del manejo público sobre sus balances. En estos casos, los empresarios reaccionan, pero no para analizar las causas verdaderas y para exigir acción, sino que lo hacen de una manera emocional y cortoplacista.



Mauricio Villegas: Pero, ¿cómo sería posible romper este ciclo?



Luis Carlos Valenzuela: Los empresarios deben preocuparse por entender las causas de los problemas y exigir acción en esas raíces estructurales.



Dinero: ¿Es posible que los empresarios tengan que actuar más en el frente público? ¿Tendrían que dejarse ver la cara y participar en debates públicos?



Jaime Bueno: En el FP, los empresarios han tratado de manejar lo que está a su alcance y actuar donde pueden hacerlo.



Alberto Espinosa: Cierto, los empresarios hemos tratado de manejar estos dos planos separadamente. Los gremios manejan el tema público y se van por lo alto con esos temas. El FP quiere irse por el lado del ejemplo y la acción, no de los discursos. Además, los empresarios temen exponerse por la inseguridad.



Mauricio Villegas: En el foro, no creemos en el liderazgo gamonalista, el individuo salvador, porque creemos que este ha sido uno de los grandes problemas de este país. Creemos que es posible el liderazgo colectivo. Buscamos construir confianza, a partir del ejemplo y la consistencia en el tiempo.



Luis Carlos Valenzuela: Déjenme decir una cosa. Cuando uno está dentro del gobierno, percibe a los empresarios limitados a su interés particular. El sector privado espera que un ministro sea un mensajero expedito, que transmita y resuelva rápidamente los problemas. Esto puede ser válido, pero la visión grande queda faltando. En los temas grandes nunca hay apoyo de los empresarios. Las cosas deberían ser de otra manera. En Nueva Zelanda, por ejemplo, los ministros firman un contrato con la sociedad que versa sobre los objetivos que ella quiere.



Armando Garrido: Tenemos que reconocer que los empresarios han sido tan mediocres como el país. Sin embargo, hay cambios positivos. En Bogotá, por ejemplo, se está desarrollando un modelo de ciudad, que ha sido posible gracias a la consistencia en el tiempo.



Rudolf Hommes: Hay dos niveles de acción, uno micro y otro macro. En lo micro, la educación es el mayor multiplicador y está muy bien que los empresarios trabajen ahí. Ahora bien, dada la magnitud de los problemas de Colombia, los empresarios tienden a sobrestimar lo que hacen. Un empresario me contó que estaba entregando almuerzos para los pobres. Pero si le fuéramos a dar almuerzo al 20% más pobre de la población de Bogotá, que no son todos los pobres, habría que repartir más de un millón de almuerzos todos los días. Los empresarios no pueden repartir un millón de almuerzos, pero pueden crear modelos que funcionan, que el sector público puede tomar después y multiplicar.



Pero lo primero es crear conciencia sobre la sociedad que queremos. ¿Queremos menos pobreza? Tenemos que empezar a pensar en cómo cambiar como sociedad. Nadie se atreve a pensar en cómo cambiar las cosas de verdad.



Dinero: Es urgente construir espacios que involucren a los empresarios, a los políticos y al resto de la sociedad. Si esos espacios no existen, es muy difícil crearlos para enfrentar los conflictos.



Rudolf Hommes: Muchas iniciativas positivas han fracasado porque nunca encuentran lo que los gringos llaman constituency, el grupo social que es afectado por una decisión y cuenta con los mecanismos para hacer valer sus intereses. El empresario debería preguntarse, ¿de quién soy constituency? Cada uno de nosotros tiene que empezar a pensar en su papel como individuo, como empresario, como miembro de la sociedad.



El sector privado debería buscar cómo hacer consenso sobre lo básico. Está haciendo falta un think tank que haga investigación y ayude a dar una estructura a los valores y al pensamiento del sector privado. Obligatoriamente tendría que ser financiado por el sector privado, porque los centros que terminan siendo financiados por el gobierno, también terminan pensando como el gobierno. El debate de los economistas se ha vuelto cerrado, abstracto y aburrido; ya no convoca a la sociedad. Y nadie siente que la opinión del sector privado esté representada en ninguna parte.



Luis Carlos Valenzuela: Los empresarios también deberían pensar en quién define la opinión pública. ¿Quién la hace? La prensa pone los temas sobre los cuales discute el país. Pero temas como la distribución del ingreso y el derrumbe social no son importantes. El nivel del debate se vino al piso y término en la reafirmación del lugar común. Los debates se han convertido en peleas de personalidades. La información no lleva a la gente a debatir, sino a encerrarse en la más mediocre de las indignaciones.



Alberto Espinosa: Esa cultura de criticar y no producir es uno de nuestros problemas más graves. El foro está proponiendo que cada cual emprenda el cambio empezando por sí mismo.



Rudolf Hommes: Otro tema que debemos pensar los colombianos es el de la generosidad, que es muy baja. El altruismo no existe, tanto en el campo empresarial como en el individual. Pero es muy claro que cada uno de nosotros tiene que devolverle a la sociedad.



Armando Garrido: Fue muy interesante la propuesta de Mockus de tributar al 110%, es decir, 10% por encima del tributo obligado.



Alberto Espinosa: Aquí emergen dos temas. El primero es qué pueden hacer los empresarios como personas individuales. El segundo es su papel como conjunto de empresarios. De aquí salen ideas muy valiosas como la creación de un think tank, financiado por el sector privado, que exprese el pensamiento del sector privado. La consistencia y la construcción de confianza son temas básicos hacia el futuro.



Este debate sobre el papel del empresario en la Colombia actual demostró que hay dos formas de acercarse al problema: desde lo macro y desde lo micro, desde el trabajo con la comunidad más inmediata y desde el debate público de amplio alcance. En realidad, no son alternativas excluyentes, sino que ambas deben ser trabajadas al tiempo. Es fundamental que florezca la iniciativa y que los empresarios se apropien de la cosa pública. El trabajo del Foro de Presidentes debe ser bienvenido y apropiado por toda la comunidad empresarial.
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