| 9/19/2003 12:00:00 AM

Educación para todos

Necesitamos universalizar el acceso a una educación básica de calidad como pilar del desarrollo humano, social y económico del país. La construcción de equidad social depende de ello.

Colombia sufrió un cambio radical de mentalidad frente a la importancia de la educación pública en los últimos 10 años. Con la Constitución de 1991 se trazó la meta de ofrecer cobertura universal en educación básica (hasta grado 9º). Así, los políticos criollos, reacios en su mayoría a invertir en educación pues esta acción solo les ofrece dividendos a la vuelta de décadas, comenzaron a darle mayor prioridad al tema.

Para lograr esta meta, se inició un proceso de descentralización de una suma importante de recursos y de administración de la educación pública. De hecho, el gasto en educación como porcentaje del producto pasó de 3,2% en promedio en los años 80 a 3,8% en los años 90. A pesar de este gran esfuerzo financiero fondeado con cerca de 30% de nuestros impuestos cada año, hasta hoy los resultados han sido insatisfactorios. La agenda pendiente se concentra en los temas de cobertura, calidad y eficiencia.

El tema es de gran importancia, pues la falta de educación es uno de los factores que explican la persistencia de la desigualdad y la concentración de las oportunidades en el país. Los retos son inmediatos. El próximo año hay que poner a marchar la Ley 715 de 2001 para asignar los recursos con base en el criterio de capitación, esto es alumnos atendidos y por atender. En este proceso es crucial que las entidades territoriales se eleven a la altura de este desafío y aprovechen esta oportunidad. En este sentido, deben aprovechar los avances del gobierno en mejorar los sistemas de información de este sector. El resultado será la utilización de los recursos existentes y otros que destinará de las regalías el gobierno Uribe al sector, de la forma más eficiente posible. El país tiene que universalizar el acceso a una educación básica de calidad para enfrentar con éxito el reto de construir una sociedad más equitativa y próspera.



Para un futuro mejor

La educación pública es uno de los principales componentes del sector público, por tamaño, participación en el gasto público y cubrimiento geográfico. Hay 46.951 establecimientos educativos, 235.734 docentes, que son 29% de los empleados del sector público, y cerca de 7,56 millones de estudiantes.

El aumento del gasto en educación de los años 90 no estuvo acompañado de una franca mejoría en los indicadores de cobertura. Por una parte, la gráfica muestra que las tasas netas de cobertura en primaria pasaron de 84% en 1996 a 82,4% en 2001 y de 59,9% a 63,4% en secundaria en ese período. Se estima que hay 2 millones de muchachos por fuera del sistema. Las pruebas educativas, por otra parte, señalan un deterioro de la calidad y, en evaluaciones internacionales, Colombia se sitúa en un quinto lugar en la región, cuando la educación promedio en América Latina está por debajo de la observada en el mundo en desarrollo con excepción de Africa.

Estos malos resultados tienen relación con la monumental ineficacia administrativa del sector, que terminó por acaparar la mayoría de estos recursos vía mayores salarios y beneficios pensionales. Además, en varias ocasiones los avances en materia de cobertura se han logrado a costa de la calidad.

Por tanto, en los próximos años es vital consolidar avances indiscutibles por lo menos en estos temas:



1. Usar de manera eficiente los recursos disponibles para aumentar la cobertura y mejorar la calidad, por ejemplo, atendiendo más estudiantes con los mismos docentes e infraestructura (hoy el promedio es de 27,2 alumnos por profesor).

2. Asignar los recursos de una forma más equitativa, poniendo en operación la Ley 715 de 2001.

3. Organizar las plantas de docentes y personal administrativo por población atendida.

4. Mejorar la calidad, generalizando el sistema de evaluación y fortaleciendo el sistema nacional de pruebas.



En muchos de estos frentes, el actual gobierno está avanzando. De hecho, el gobierno Uribe tiene como meta ampliar la cobertura básica y media en 1,5 millones de cupos, lo cual requiere un gran esfuerzo en preescolar y garantizar la básica. Este año ya se han creado 71,7% de los 500.000 cupos de meta para 2003. De seguir a este ritmo y conseguir continuidad en estos programas por parte de los mandatarios en el futuro, los beneficios sociales y en materia de bienestar serán enormes para el país.
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