| 3/6/2009 12:00:00 AM

Educación inteligente: un reto en nuestras manos

El compromiso del sector público y la empresa privada para facilitar el acceso a la educación y a las nuevas tecnologías favorecerán el desarrollo competitivo.

La productividad es la clave para el desarrollo económico de un país. Para generar los índices de competitividad que exige un mundo cada vez más interconectado es necesario contar con un factor indispensable: el conocimiento, pero un conocimiento basado en la innovación.

La innovación es, sin lugar a dudas, el motor de la productividad que permite responder de manera dinámica a las necesidades de una sociedad en crecimiento, en donde la tecnología juega un importante rol en la adaptación a los nuevos desafíos e impulsa la transformación de los sectores, que como el educativo, son la base para crecer y para competir de manera consistente.

En la medida en que el país cuente con profesionales capacitados y con el desarrollo de competencias requeridas para enfrentar mercados en constante crecimiento, Colombia estará cada vez mejor preparada para responder a los desafíos globales en un mundo, no solamente más pequeño e interconectado, sino más inteligente.

La coyuntura actual impulsa a los estamentos de la sociedad, públicos y privados, a estimular una transformación que genere oportunidades de crecimiento. Esto significa crear más y mejores trabajos, cultivar destrezas valiosas y preparar nuestra economía para el siglo XXI, basados en la innovación y en una inteligencia cada vez más integrada al diario vivir.

En la actualidad, la inteligencia rodea la manera en que todo opera: los sistemas y procesos que posibilitan el desarrollo; la fabricación, compra y venta de bienes físicos; la prestación de servicios; el accionar de todo lo que se mueve, desde las personas y el dinero, hasta el petróleo, agua y electrones; y la manera como creamos, compartimos y accedemos a la información, a los datos y al conocimiento.

Ese generar conocimiento se traduce en brindar educación. En la medida en que exista un compromiso asociado entre el sector público y la empresa privada para facilitar el acceso a la educación, a la capacitación y a nuevas tecnologías que soporten la investigación y el desarrollo se podrá hablar de crecimiento y desarrollo competitivo.

Colombia presenta un panorama positivo. La reciente aprobación de la ley de Ciencia y Tecnología, el programa sobre revolución educativa del Ministerio de Educación Nacional, el Plan Decenal de Educación y el compromiso cada vez más palpable de la empresa privada por impulsar proyectos de apoyo a la educación en todos sus niveles, desde preescolar hasta el nivel superior, son factores que evidencian el compromiso cada vez mayor con el crecimiento económico del país.

Es por eso que programas que impulsan el bilingüismo, la continuidad en la cadena formativa y la ampliación de la cobertura de acceso al uso de tecnologías de la información deben ser parte fundamental de la agenda gubernamental y empresarial.

En este sentido, y para que el sector productivo e industrial sea exitoso, el entorno en el cual nos desarrollamos también debe serlo. Compartir nuestras innovaciones y desarrollos con la sociedad para que esta logre una mayor capacitación y preparación para enfrentar el futuro laboral y profesional más eficientemente, es el reto al cual nos enfrentamos.

En la actualidad, se llevan a cabo acciones a nivel mundial para transformar los sistemas educativos con el fin de preparar a los estudiantes y a la población para innovar a lo largo de sus vidas. El motor de la competitividad debe ser la innovación en las escuelas, colegios, universidades y demás instituciones educativas.

Es por esto que en economías emergentes, que responden a mercados en crecimiento como el colombiano, el acceso a la educación debe ser incondicional y abierto. Los procesos de formación deben incentivar la colaboración y el compartir información de manera dinámica por medio de herramientas, métodos y tecnologías que den valor al conocimiento.

Podemos contar con infraestructura y redes de conectividad adecuadas que aseguren el acceso a la información y que brinden capacitación con visión de futuro a estudiantes, funcionarios, docentes y voluntarios. Esta es la tarea que tanto el Gobierno como la empresa privada deben asumir con una actitud responsable y permanente.

Estos son los factores que impulsan el crecimiento, la innovación y la creatividad. Quienes cuenten con un nivel de capacitación que les permita asegurar su desarrollo y aumentar la productividad de su entorno harán de este un país de oportunidades. Contamos con los recursos: trabajemos por construir un futuro más inteligente y próspero para Colombia.


* Gerente General IBM Colombia

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