| 9/30/2005 12:00:00 AM

Del salón a la empresa

Las universidades están remozando sus programas de educación ejecutiva para hacerlos más prácticos.

La teoría pura no les interesa mucho a los empresarios. Ese fue uno de los aspectos sobresalientes del sondeo que realizó Dinero entre un grupo de presidentes y directores de recursos humanos de las mayores empresas del país. Por eso, al educar ejecutivos, el gran reto de las universidades es sacar el contenido de los programas académicos del aula y los cuadernos, para que genere valor en las empresas. Para lograrlo, las universidades no solo están creando metodologías cada vez más innovadoras, sino que las ofrecen en programas hechos a la medida de cada organización. A su vez, cada vez más los ejecutivos necesitan volver a la universidad para desarrollar habilidades o competencias que les hacen falta para afrontar los retos de un mundo cambiante. Pretenden ampliar su visión gerencial, en particular su visión internacional, cuando no conseguir destrezas especializadas de un oficio.



Retorno a las aulas

Un ejecutivo podría pensar que volver a la universidad significa regresar a las largas y tediosas sesiones de clase, con profesores que explican difíciles teorías, que apenas se dejan registrar en un cuaderno. Podría imaginar que el proceso es aburrido y alejado de la realidad empresarial. Sin embargo, si decide averiguar cómo son los programas que ofrecen las universidades, podrá quedar sorprendido.

"Las facultades de administración han aprendido mucho los últimos años", explica Fernando Restrepo, decano de la Facultad de Administración de la Universidad del Rosario. En efecto, las universidades son cada vez más creativas en sus metodologías para que los ejecutivos desarrollen habilidades. Comenzando por los populares estudios de caso, en los que los estudiantes toman problemas de la vida real, los analizan y discuten posibles alternativas, pasando por juegos de papeles en los que cada estudiante imagina situaciones en las que debe superar obstáculos en el mundo corporativo, y llegando a programas en los que los mismos profesores van a la empresa en el papel de entrenadores para supervisar el desarrollo de algún proyecto académico laboral. Estas y muchas otras metodologías buscan que el ejecutivo se apropie los conocimientos, desarrolle habilidades y las lleve a la práctica en su trabajo. Además, hacen más interesantes y motivadoras las clases.

Por eso, los ejecutivos colombianos deberían perderle el miedo a volver a la universidad. Según Marco Fidel Rocha, rector del Cesa, "en otros países, los ejecutivos invierten mucho más tiempo en capacitación. En Japón, por ejemplo, tienen en promedio un mes al año de capacitación, mientras que en Colombia son pocas horas". Las opciones de capacitación van desde programas tradicionales como diplomados, especializaciones y maestrías, hasta programas hechos a la medida para las necesidades de una empresa.



Visión gerencial

De acuerdo con Pensamiento y práctica gerencial en Colombia, un estudio reciente de la Universidad del Rosario, las habilidades que requieren los ejecutivos de primer nivel son más cualitativas que cuantitativas y son más importantes para su labor que los conocimientos. Según el estudio, la principal función de estos ejecutivos es recibir información y convertirla en decisiones estratégicas; para esto, la habilidad fundamental es el pensamiento estratégico. Otras habilidades propuestas por diferentes académicos son la negociación, el liderazgo y la integridad.

Estas habilidades son las que determinan el éxito de una organización, especialmente cuando afronta cambios. Por eso muchas empresas envían a sus ejecutivos de alto nivel a programas de estudio que las refuercen. La Organización Corona, por ejemplo, envía a personas que están en preparación para asumir un cargo de alta dirección a programas cortos en Harvard. Bavaria les ha financiado a algunos ejecutivos programas de MBA en la Universidad de los Andes y en la Universidad del Norte; e Indupalma ha financiado los estudios de maestría a gerentes en la Universidad de Miami. De hecho, en esta maestría, el 20% de los estudiantes proviene de Colombia y de ellos, la mitad tiene financiación de su empresa. En estos programas, uno de los temas recurrentes es la globalización.



Visión global

"Los ejecutivos deben competir en mercados globales, tomar decisiones en escenarios de mayor incertidumbre, adaptarse a nuevas formas de hacer negocios, comunicarse en diferentes idiomas o entender la integración de procesos productivos y la conformación de cadenas productivas globales", explica Diana Cabrera, decana de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia. Por eso, la internacionalización de las empresas exige una gran agudeza en las habilidades de los ejecutivos.

En Icesi, Alta Gerencia Internacional es el programa ejecutivo abierto al público más demandado. También la Universidad de los Andes conoce estas necesidades. La Organización Corona los contrató para construir un programa especial para capacitar a los gerentes en la internacionalización de la operación de las empresas del grupo. La universidad trajo a un experto internacional que, mediante estudios de caso, debates y clases magistrales, logró que los equipos de gerencia de las unidades de negocio ampliaran su visión para el proceso de internacionalización que estaban viviendo. Este tipo de programas hechos a la medida toman cada vez más fuerza, porque se adaptan exactamente a las necesidades de cada empresa.



Sobre medidas

Esta forma de ofrecer sus servicios es una fuente cada vez más importante de ingreso para las facultades o escuelas de administración. En Icesi, por ejemplo, el 75% de las actividades de educación para ejecutivos se hace adentro de las empresas con programas diseñados a la medida. "La clave del éxito en estos programas es conocer los problemas que las empresas quieren resolver y lograr que el contenido del programa se aplique en la empresa", dice Héctor Ochoa, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de esta universidad.

El proceso para llevar a cabo un programa a la medida comienza por un diagnóstico en el que la universidad recopila información de muchos aspectos de la empresa, incluyendo los financieros, los de mercadeo y los de estructura organizacional. Más adelante, se reúnen los ejecutivos con los académicos y discuten posibles esquemas para el programa. El hecho de que los ejecutivos participen no solo hace que el programa responda a las necesidades de la empresa, sino que motiva a la gerencia en el proceso.

Durante el programa, los ejecutivos desarrollan proyectos para aplicar en su empresa lo que están aprendiendo. Los profesores sirven como asesores para que el proyecto se lleve a cabo y aplican indicadores construidos para medir la eficacia en su implementación. Estos programas tienden a integrar equipos de trabajo más efectivos, mejorar la comunicación organizacional y alinean la cultura de la empresa con sus necesidades estratégicas.

Los casos de empresas que recurren a la universidad son variados. Microsoft contrató con Inalde, de la Universidad de la Sabana, un programa in house, con los directivos para fortalecer el área comercial en el desarrollo, implementación y control de un plan comercial. La idea es analizar información, desarrollar alternativas, plantear escenarios y tomar decisiones relacionadas con las variables de la mezcla de marketing.

La EAN trabaja con empresas como ARP Colmena y Central de Inversiones, CISA. Esta última compró la cartera improductiva de Bancafé, IFI, Granahorrar y BCH, y adelanta un programa e-learning de alta gerencia para desarrollar competencias relacionadas con el pensamiento estratégico, gestión del cambio, liderazgo, equipos de alto desempeño, negociación y gestión del conocimiento. Además, la empresa cuenta con un coach permanente para cada uno de los temas.

Estos procesos no solo generan cambios positivos en las empresas. También les dejan valiosas enseñanzas a las universidades. Cuando los profesores van a la empresa, adquieren una experiencia que nunca obtendrían en el salón de clase, que va a repercutir en sus cátedras. "Es un mecanismo para que las universidades no se aíslen de la realidad", aclara Ochoa, de Icesi. Un ejemplo de esto se dio a comienzos de este año cuando en una asesoría a Manuelita los economistas de la universidad tuvieron acceso a datos que les permitieron analizar la oferta y la demanda de azúcar. Con esta información, los investigadores analizaron las elasticidades frente al precio y el ingreso, que hasta el momento eran desconocidas. Esto no solo tuvo interés académico, sino que le sirvió a Manuelita para tomar decisiones de mercado.

Los programas a la medida son una clara muestra de las sinergias que pueden hacer las universidades y las empresas. "Esta es una fuente muy grande de financiación que, además, les permite a las universidades confrontar la realidad y la teoría. Es un buen negocio. Ganan las empresas y gana la universidad", concluye Ochoa.



Gerardo Remolina, S.J.

Rector Pontificia Universidad Javeriana

Para fortalecer los vínculos entre la academia y las empresas, es importante involucrar a los empresarios en el diseño de currículos académicos, realizar convenios universidad - empresa con miras a una mutua colaboración, y la evaluación de programas académicos por "pares" empresariales.



Carlos Angulo Galvis

Rector Universidad

de los Andes

Las principales habilidades que debe tener cualquier egresado, incluyendo los ejecutivos, son adaptabilidad y capacidad de aprender. Estas son claves en una etapa en la que el entorno está cambiando. Es importante volver a la universidad cuando se encuentran falencias en la formación; en la educación de ejecutivos, el elemento clave es el desarrollo de habilidades, para que puedan entender los cambios en su entorno y adaptarse a ellos.



Álvaro Mendoza Ramírez

Rector Universidad de la Sabana

La educación para ejecutivos no requiere una formación teórica y sistemática, sino una actualización puntual en temas concretos y con el mayor pragmatismo posible, para dar una respuesta a las inquietudes habituales del ejecutivo en su cargo. Igualmente, creo que esta formación debe apuntar más al desarrollo de destrezas, que a la transmisión de conocimientos, sin desdeñar estos últimos.



Marco Fidel Rocha

Rector Cesa (Colegio de Estudios Superiores de Administración)

Los ejecutivos colombianos deben dedicarle más tiempo a su preparación para los actuales desafíos. La vitalidad de las empresas depende de su capacidad para hacerse cargo de la complejidad del entorno. Hay que repensar todo para hacer modelos de empresas frente a los nuevos desafíos.



Alberto Uribe



Rector Universidad

de Antioquia

Es indispensable una mayor flexibilidad de programas académicos acorde con las necesidades del entorno y el fortalecimiento de la investigación como vía para generar y transformar conocimiento que aporte a las relaciones de largo plazo con las empresas.



Jorge Enrique Silva

Rector de la Escuela de Administración de Negocios (EAN)

Hay que romper un mito. No debería existir diferencia entre teoría y práctica. La teoría debe ser el producto de la práctica. No se puede mejorar la práctica, si no hay una reflexión sobre la teoría.



Francisco Piedrahíta

Rector Universidad Icesi

La relación empresa universidad se enriquece en la medida en que los profesores tienen más qué ofrecerle a la empresa. Eso se logra con formación avanzada e investigación en la frontera del conocimiento, el estado del arte, combinado con experiencia práctica y conocimientos en la práctica. En especial en las áreas de mercadeo, gerencia y estrategia.



Jesús Ferro Bayona

Rector de la Universidad del Norte

El estudiante ejecutivo debe recibir de las universidades una formación que le dé una visión ética, en la cual entienda su responsabilidad social de cara a la problemática nacional. No basta con que formemos muy buenos profesionales de posgrado, sino que también formemos muy buenos ciudadanos y muy buenos empresarios que puedan hacer un aporte fundamental al desarrollo económico, social y empresarial del país.



Joaquín Sánchez, S.J.

Rector Universidad

Javeriana de Cali

En la educación de los ejecutivos, debe desarrollarse una visión cada vez más social, más enfocada en las personas y con más conciencia de las dimensiones humana, social y ética, es decir, de la responsabilidad del ejecutivo frente a la sociedad. El ejecutivo debe rendir cuentas, ser transparente.



Bernardo Rivera Sánchez

Rector Universidad de Caldas

La interacción entre la universidad y las empresas debe tener cuatro ejes: intercambio de talento humano, inversión conjunta en proyectos de investigación, transferencia de tecnología y protección del trabajo intelectual.
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