| 10/4/2003 12:00:00 AM

De grueso calibre

El mercado del blindaje automotor en Colombia, estimado en casi US$30 millones anuales, sigue creciendo. No obstante, requiere más controles para certificar su calidad.

Las necesidades de seguridad han permitido el desarrollo de la industria de blindaje de automóviles en Colombia, al punto que hoy es el tercer mercado que más recursos genera por este concepto en Suramérica, después de México y Brasil, de acuerdo con cifras de la multinacional O'Gara-Hess & Eisenhardt. El crecimiento de la industria ha sido constante desde 1999 y año tras año el número de vehículos blindados es superior al anterior. "Cuando la compañía entró a Colombia hizo un estudio para saber de qué tamaño era el mercado que veníamos a disputar y concluyó que rondaba los US$14 millones anuales. En cuatro años, la cifra se duplicó", afirma Jaime Ferreira, gerente general de la compañía estadounidense.

Sin embargo, los buenos resultados económicos han llevado a la creación de empresas que no siempre ofrecen la calidad requerida para este tipo de servicios, en los que está en juego la vida de las personas. "Es verdad que el negocio ha crecido, pero las utilidades no. La gente crea empresas que llegan a romper precios y luego desaparecen, lo que definitivamente daña el mercado", dice Hernán Darío Mesa, gerente comercial de Ballistic Protection.

La preocupación es generalizada pues el negocio, aparte de seguridad, vende confianza y tranquilidad. Y las malas experiencias de algunos pueden acabar con el prestigio de los demás. Hay testimonios de personas que han encontrado en sus vehículos 'blindados' materiales tan insólitos como el cartón.

"Los usuarios y compradores basan su decisión de compra en el precio o en el nombre del nivel de blindaje que les ofrezcan, pero no saben realmente si la empresa blindadora y el tipo de blindaje escogido son los adecuados para sus necesidades. Eso se debe, entre otras razones, a que Colombia no cuenta con una entidad especializada para la validación, estandarización y prueba de integridad balística de los diferentes productos que ofrecen las empresas del mercado", comenta Jaime Ferreira, de O'Gara-Hess & Eisenhardt.

El problema es que la seguridad en Colombia es un asunto prioritario. Según las estadísticas que maneja la Policía Nacional, durante los nueve primeros meses de este año se presentaron un promedio diario de seis secuestros, 64 homicidios -el 70% con arma de fuego-, 38 robos de vehículos y dos casos de terrorismo. De hecho, Colombia es el primer país en número de secuestros.



Mayoría gana

Pero, afortunadamente, son más las empresas confiables y el prestigio de la industria nacional permanece intacto en otras latitudes. De ahí que las principales compañías del mercado nacional exporten sus servicios y sean requeridas permanentemente desde el exterior, como asesoras. "La calidad de nuestros servicios está más que probada. Tanto que en 12 años hemos contabilizado ya 170 atentados reales, sin sufrir un solo percance. Algo que difícilmente se puede probar en otros sitios del mundo, porque no ocurren tantos hechos violentos", anota Hernán Darío Mesa, de Ballistic Protection.

Esta característica es la que hace muy apetecido el mercado colombiano y por eso sus principales jugadores afinan estrategias para ganar participación. "El servicio posventa es clave en este negocio, pues los vehículos blindados requieren en forma constante mantenimiento y ajustes, por el sobrepeso que deben cargar", asegura un experto del sector.

Asimismo, los clientes han venido pidiendo mayor asesoría por parte de las compañías de blindaje. No en vano, el servicio que hoy prestan la mayoría incluye cursos de capacitación para reconocer las diversas clases de armas que existen, el tipo de blindaje que requieren y otros mecanismos de protección necesarios para afrontar cualquier eventualidad.

Los requerimientos del mercado local han llevado incluso a la multinacional estadounidense O'Gara-Hess & Eisenhardt a invertir este año $1.400 millones en el mejoramiento de su planta colombiana y a buscar alianzas con marcas prestigiosas como Nissan, Toyota, Chrysler y Jeep. En los cinco años que lleva esta empresa en el país ha invertido US$4 millones. "Este año venderemos US$5,4 millones y aspiramos crecer nuestra participación de 13% a 18% para 2004", agrega Jaime Ferreira.

"Cualquier esfuerzo para ganar participación en este mercado vale la pena, porque Colombia tiene uno de los mayores potenciales de crecimiento en la región, y si el país controla la calidad de las empresas de blindaje, ganaremos todos", concluye un empresario del sector. Por ahora, cinco empresas dominan el 55% de un mercado que sumaba en agosto pasado 970 vehículos blindados; el resto, se lo disputan más de 15 empresas. Todos, con el mismo objetivo: brindar a sus clientes un elemento de protección que les dé tiempo para reaccionar.
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