| 11/10/2006 12:00:00 AM

Cuánto cuesta mantener un hijo

Si fuera cierto que cada niño trae consigo el pan, en Colombia, un niño de estrato 6 necesitaría llegar al mundo con una suma equivalente a 1.700.000 panes de $500 cada uno, debajo del brazo.

Tener un hijo no es solo cuestión de dinero. Sin lugar a dudas, el amor es el elemento fundamental para traer un nuevo ser humano al mundo, porque solo desde allí es posible educarlo y darle las herramientas necesarias para que sea un buen ser humano. Pero como decían las abuelas, “el amor no se echa a la olla”, y los hijos traen consigo unos costos que pocos se han puesto a sumar y que si alguien calcula, tal vez desistiría de la idea de ser padre o madre.

Según los cálculos de Dinero, un hijo puede costar, desde el embarazo de la madre hasta cuando se gradúa de la universidad, en pesos de hoy, con estudios en colegios y universidades privadas, viviendo en las principales ciudades del país, Bogotá, Medellín y Cali, con medicina prepagada, alimentación, ropa, recreación, vacaciones y viajes, entre otros gastos, entre $300 y $800 millones, más exactamente $308.179.590 y $857.319.800.

Esto sin incluir los costos de la vivienda y los servicios, pues hay que pagar estos gastos haya o no hijos. En los viajes y en los gastos de recreación, solo se tienen en cuenta los gastos del hijo, no se suman los de los padres.

En otras palabras, mantener un hijo en Colombia puede costar entre 755,35 y 2.101,27 salarios mínimos legales vigentes. Un colombiano que gana el mínimo, $408.000, necesitaría trabajar 62,94 años sin interrupciones para cubrir los gastos de un hijo de estrato 4 ó 5, o 175 años para mantener a un hijo de estrato 6.

Las diferencias entre un estrato y otro, o entre costos promedio y costos elevados, obedecen a las posibilidades que ofrece el mercado. Un tetero, por ejemplo, puede costar $9.000 ó $24.000, dependiendo de la marca. Y en una universidad privada de Bogotá, la carrera de Comunicación Social, por ejemplo, cuesta $2.300.000 el semestre y en otra, $6.000.000. Hay servicios y productos para todos los gustos y, por supuesto, para todos los bolsillos. Una cita médica con vale de medicina prepagada puede costar $17.000 o $130.000, con un pediatra privado.

Los combos

Juan Pablo Rodríguez acaba de ser padre. Y está feliz, de eso no hay duda. Pero igual cuenta cómo ha cambiado la economía del hogar por el nacimiento de Samuel… y por el de su hermano mellizo, Nicolás. Los niños tienen tres meses de vida. Ana María Machado y Juan Pablo Rodríguez, un par de ejecutivos jóvenes, trabajan ambos en IBM y organizaron su vida para esperar su primer bebé. Ella estaba más inclinada a ser madre cuando estuvieran económicamente más estables, pero finalmente decidieron lanzarse al agua, porque, en palabras de Juan Pablo, así “nunca íbamos a ser papás”.

A las cinco semanas de embarazo, un viernes a las 11 de la noche, supieron que serían padres por partida doble. Y comenzaron a hacer las cuentas. Primero, buscar un apartamento. En donde vivían no cabían con dos hijos, ahorraron para pagarle a una niñera el primer mes después del nacimiento de los niños, les costó $1 millón; contrataron a una empleada interna en la casa para que le ayude a Ana María, y Juan Pablo viajó a Estados Unidos para comprar las cosas de los niños. Para ellos, resultó más económico viajar que comprar las cosas en Colombia. Según sus cifras, por ejemplo, con US$320, es decir, $728.880, compraron el coche especial para dos niños y las dos sillas para el carro, elementos que en Bogotá les habrían costado cerca de $1,5 millones. Mientras un pantalón en Colombia les podía costar $45.000, allá les salió por US$10, cerca de $25.000. Ellos estiman que, en general, lo que compraron en Estados Unidos para organizar el nacimiento de los hijos les costó 40% menos que en Colombia.

Ahora que ya nacieron los niños, Juan Pablo y Ana María andan detrás de cuanta promoción encuentren. El 2x1 es su letrero preferido y los pañales por bulto, comprados en la Plaza España de Bogotá y no en un supermercado tradicional, son la compra de cada fin de semana. En un mes gastan $250.000 en pañales. Samuel y Nicolás consumen a la semana un tarro de leche de 900 gramos que cuesta $43.000 y eso que complementan su alimentación con leche materna. El 40% del mercado familiar es para cosas de los niños. Por ahora, compran leche, champú, jabón, etc. En unos años incluirán la caja de cereal, las onces para el colegio, las frutas que no les producen alergias, etc.

Ya hacen las cuentas del jardín infantil que, según ellos, no cuesta menos de $700.000 para cada uno y del colegio, que no valdrá menos de $1 millón por hijo.
No piensan en la universidad, todavía, en este momento andan en cursos de estimulación temprana y pagan $400.000 mensuales por los dos, con algunas rebajas porque, dice Ana María: “a veces, la gente se compadece de uno por tener mellizos”.
Juan Pablo y Nicolás están creando un nuevo negocio, traer de Estados Unidos todo lo necesario para bebés.

Primero lo primero

Cada pareja define sus prioridades y de acuerdo con ellas planea el presupuesto y los gastos. Ya hay parejas que deciden no tener más de un hijo por consideraciones económicas, aunque la ventaja de tener un segundo hijo es que estrena menos, comparte los juguetes, utiliza muchas cosas de segunda y los padres ya han pagado la ‘primiparada’, pues por lo general, descubren que para el primero compraron demasiadas cosas que, entendieron luego, no eran fundamentales. Según el más reciente censo, el 66,7% de los hogares nacionales tiene 4 personas o menos.
La educación privada es el rubro que más pesa entre todos los costos y equivale al 57,65% del total del presupuesto de un hijo con gastos promedios (estratos 4 y 5), el 35% del total de la manutención de un hijo de estrato 6 o con costos altos.

Según el censo de 2005, el 50,3% de la población de 3 a 5 años asiste a un establecimiento educativo formal, así como el 90,7% de la población de 6 a 10 años y el 79,9% de la población de 11 a 17 años.

También, según el censo, el 37,2% de la población ha alcanzado el nivel de básica primaria y el 31,7% de secundaria; el 7,0% tiene nivel profesional y el 1,3% ha realizado estudios de especialización, maestría o doctorado. La población residente sin ningún nivel educativo es el 10,5%.

Para nadie es un secreto que los hijos afectan el bolsillo, sobre todo después de estas cifras. Pero también es bien conocido por todos los padres que, por fortuna, los hijos también impactan y, en mayor medida, el alma y el espíritu. Por ello, como dice una propaganda, realmente un hijo no tiene precio, para todo lo demás…
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