Costa Caribe, plataforma logística

| 5/16/2003 12:00:00 AM

Costa Caribe, plataforma logística

Las transformaciones en puertos e infraestructura han dinamizado el desarrollo logístico en las ciudades costeñas. Ahora el reto es diseñar y articular una estrategia regional.

La situación interna de Venezuela fue responsable del derrumbe de las exportaciones de Colombia a ese mercado, que solo el año pasado significó una caída de US$600 millones. Pero ahora, paradójicamente, el vecino país se convierte en una gran oportunidad de inversión extranjera en el nuestro.

Empresas ubicadas en Venezuela ven en la Costa Caribe la oportunidad para relocalizar sus plantas. Está en camino un joint venture entre una empresa venezolana y otra de Estados Unidos para ubicar una planta de tanques de polietileno en Barranquilla, situación que se definiría en las próximas semanas.

Este interés surge gracias a la transformación que ha tenido la Costa Caribe colombiana en términos de infraestructura y de prestación de servicios logísticos. Entre Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, en una distancia que no supera los 208 kilómetros, están 3 puertos marítimos, 2 aeropuertos internacionales, 4 zonas francas. Y se han incorporado la Zona Económica Especial de Exportación de Valledupar y la Zona Aduanera en la Guajira, así como el proyecto de recuperación del río Magdalena. La fundación Probarranquilla, por ejemplo, atrae inversión extranjera para la relocalización y ensanche de plantas en la ciudad.

En una primera fase, que arrancó en la segunda mitad de la década del 90, la región se desarrolló en servicios e infraestructura. Sus mejores ejemplos fueron las inversiones portuarias y en telecomunicaciones, así como la transformación en servicios públicos.

Ahora, la región avanza en una segunda fase: el desarrollo logístico. La homogeneización de las tarifas, la disminución de las barreras arancelarias enfocadas a favorecer una tendencia de libre comercio y los avances tecnológicos hacen que la logística en las empresas se convierta en un instrumento vital de competitividad. De ahí la importancia de la cadena logística de servicios de valor agregado en transporte, almacenamiento, manejo de inventarios, empaques y centros de transporte.

Por eso, el interés de reubicarse en la Costa no es gratuito. Profilco, empresa del sector de fertilizantes agrícolas, también avanza en esta línea, con una inversión de US$2 millones, y la Alianza Team está a punto de definir dónde construirá su nueva planta, o si ensancha la que tiene Fagrave en Barranquilla. Si se toma esta segunda opción, pasaría de una producción de 150 toneladas diarias de grasas a 500 y la convertiría en la más grande de la región andina. Así mismo, otras ya instaladas, como Propilco, han aumentado su capacidad y también sus exportaciones. El año pasado duplicó sus ventas al exterior y llegó a cerca de US$69 millones. Esto fue posible gracias a la gestión logística que le permitió ubicar más rápido esa nueva producción en el Caribe y Centroamérica.

Estas decisiones empresariales van acompañadas de situaciones de urgencia para ganar mercados: la ampliación de las preferencias arancelarias Atpa hacia el mercado estadounidense dinamiza la relación comercial y el tránsito potencia los negocios. De hecho, cerca del 80% de esos pedidos hacia Estados Unidos salieron por la Costa Caribe en 2002.

Y la caída del mercado venezolano ha obligado a las empresas a buscar nuevos mercados y las posibilidades más cercanas son Centroamérica, el Caribe, México y, por supuesto, Estados Unidos. Y la Costa Caribe es uno de los caminos más expeditos para llegar a ellos.

Aunque estos desarrollos han sido muy valiosos, aún hay mucho trabajo por delante. La etapa que sigue para la Costa Caribe es la de articular una estrategia de región que le dé mayores sinergias y posibilidades para consolidarse como plataforma logística y de comercio exterior del país y la región y generar una estrategia de coopetencia entre sus ciudades, para aprovechar las oportunidades que brinda el dinamismo exportador.



La cadena logística

Hace unos años, la actividad logística se enfocaba en el transporte y sus eficiencias. Ahora en un mercado más competido, las regiones se están transformando en pequeños clusters logísticos, cuyas prioridades no son solo el transporte y el despacho, sino las labores de otros jugadores de la cadena logística, como el almacenamiento, el control de inventarios, los sistemas de empaque, reempaque y etiquetado y los procesos aduaneros.

"El desarrollo de nuevos negocios nos impulsa a atender con mayor velocidad las necesidades de nuestros clientes. Ya no se trata solo de tener un puerto o un muelle, es necesario integrar a todos los jugadores de la cadena logística. Los puertos solo representan el 5% del costo total de la cadena", explica Mauricio Suárez, gerente de la Sociedad Portuaria de Santa Marta.

Pero los puertos son el eje de esta operación y tienen vocaciones claras: Cartagena está enfocado en su actividad de contenedores. Registró el año pasado un aumento del 29,3% en las exportaciones de contenedores desde sus muelles, con lo cual su participación nacional pasó de 30%, en 2001, a 37%, en 2002. De hecho, la naviera Costa Container Line eligió a la Sociedad Portuaria de Cartagena como su centro de transbordos para la región Caribe, al trasladar sus operaciones de otros puertos a la ciudad amurallada. Esto amplía las opciones de rutas y servicios a 342 puertos en 98 países.

Por su calado profundo y microclima, la Sociedad Portuaria de Santa Marta tiene una vocación clara en el granel, pues cuenta con silos que permiten almacenar hasta 50.000 toneladas de granos, pero también busca crecer en contenedores. En este segmento, en el primer trimestre de este año, creció -sin contar la carga de banano- 38% en labores de exportación.

Mientras tanto, por su ubicación en la desembocadura del río Magdalena y la disponibilidad del aeropuerto, Barranquilla tiene posibilidades de desarrollo multimodal (fluvial, férreo, aéreo, por carretera y marítimo). Pero su dificultad está en la poca profundidad de sus aguas y en el canal de acceso.

Alrededor de los puertos se ha ido construyendo una cadena logística importante que facilita la operación, en la que empresas multinacionales como Tampa o Panalpina tienen participación.



Las tareas pendientes

A pesar del desarrollo logístico, la Costa Caribe tiene tareas pendientes para posicionarse como eje de comercio. Uno, labores micro que deben atender las empresas, y dos, unas labores macro que la región debe emprender conjuntamente.

En el primer caso, se destaca la estandarización. Según René Amaya, profesor de la Universidad del Norte, la tendencia mundial es que las empresas globales envíen la mercancía no terminada completamente a las zonas logísticas para que antes de su despacho tengan las últimas operaciones de valor agregado, como reempaques o etiquetados. Por eso, las empresas deben avanzar en sus procesos de estandarización, con productos fácilmente configurables.

"Muchos problemas comienzan en que el empaque no responde a procesos de exportación, transbordos de mercancía y van en contravía de la estandarización de productos", afirma Edgardo Barroso, director de Cenpack.

En la parte macro, la oportunidad de la Costa Caribe está en diseñar una estrategia de región que le permita competir con Centroamérica y el Caribe de cara al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) o a un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos. En ese punto, Centroamérica ya avanza en una negociación con Estados Unidos, mientras que Colombia aún no tiene definido su futuro.

"Los puertos son intensivos en inversión. Por eso, tienen que enfocarse para ganar competitividad", explica Amaya. Incluso, para otros analistas, deben avanzar en alianzas que les permitan competir con economías de escala favorables y especializaciones más profundas de sus operaciones.

La tarea no es solo de los puertos. Se trata de amarrar todas las estrategias productivas, como el turismo. Para Alfredo Díazgranados, presidente de la Cámara de Comercio de Santa Marta, la inversión en turismo debe ser amigable entre el entorno y la infraestructura. Se está trabajando en el desarrollo de un corredor náutico turístico, pues las costas del Caribe colombiano son las más seguras de tifones y huracanes y la recepción de veleros y yates es muy alta.

Las fortalezas de la Costa están atomizadas y no corresponden a una estrategia regional. Para la consultora Priscila Celedón, es necesario articular un corredor que se ha dado casi espontáneamente.

A la Costa Caribe llegan los tres cables submarinos (Maya, Arcos y Panamericano) que facilitan la operación en comunicaciones. Pero la capacidad de la banda ancha en la región, al igual que en el país, está subutilizada. Esto significa que expansiones y nuevas redes se hagan sobre las existentes, como está sucediendo con Comcel, que trabaja la ampliación de su infraestructura sobre redes de Promitel.

Con la infraestructura, se ha dado un desarrollo local. El reto es articular estas estrategias y convertirlas en una política regional de atracción de inversiones, consolidación de cargas y posicionamiento logístico.

Una de las estrategias es desarrollar corredores urbanos. Estas son áreas geográficas con fronteras amorfas, recursos naturales, infraestructura económica y social, y poblaciones establecidas. Estos corredores apoyan el crecimiento urbano, al forjar nuevas relaciones entre ciudades dominantes y crecimiento.

"Por esto, se debe pasar de la competencia entre ciudades a la coopetencia. Las ciudades deben cooperar para competir, pues la verdadera competencia está fuera", agrega Celedón.
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