| 3/16/2006 12:00:00 AM

Convergencia tecnológica hacia el desarrollo sostenible

Los altos ejecutivos deben reconocer y aplicar los avances tecnológicos que definen la naturaleza de los negocios en que compiten. Hoy, las aplicaciones de la tecnología son tantas que es absolutamente necesario administrarla.

Hablar de un crecimiento sostenido en los negocios, grandes niveles de rentabilidad, alto rendimiento y cobertura de mercado nos conduce a identificar en la tecnología la fusión con el negocio y su ciclo integral de desempeño. Es entonces cuando el poder de la convergencia entre tecnología y negocio se convierte en un factor crítico del éxito.

La incorporación de la tecnología en los modelos operacionales de las compañías ha abierto las puertas a una convergencia que permite aplicar conceptos de innovación a cuestiones reales de negocio. En la actualidad, la agenda de los presidentes de empresa está enfocada en cómo competir y crecer dentro de un ecosistema en el que el aprovechamiento de la tecnología y la innovación son fundamentales para tener un desarrollo sostenible.

La tecnología no debe ser simplemente una herramienta que se contempla en la operación de los negocios; debe ser un elemento primario en la formulación de la estrategia general de la compañía, en paralelo con otras variables de igual importancia. En este sentido, la tecnología se define como un transformador de la realidad que influye en los mercados y sus resultados.

Un estudio reciente realizado por la división de consultoría de IBM con más de setecientos de los principales presidentes de empresa del mundo, de diversos segmentos de la industria, mostró que están planeando cambios radicales en sus negocios, principalmente en función de la competencia y las presiones del mercado. El punto crítico para la transformación será la innovación bajo cuatro vertientes: redefinición del modelo de negocio, colaboración y alianzas más amplias, integración de negocios y tecnología y la creación de un ímpetu organizacional para el cambio bajo un clima de creatividad y generación de ideas. En el tiempo, esta innovación continua provee a las organizaciones tres elementos fundamentales: ventajas sustentables, diferenciación y poder en la fijación de precios.

Esta agenda supone entonces un nuevo papel de los altos ejecutivos, quienes deben reconocer y aplicar estos avances que definen cada vez más la naturaleza de los negocios en los que ellos compiten. Hoy, la aplicación de la tecnología en el negocio se desarrolla en un escenario tan amplio que es absolutamente necesario que la alta gerencia incorpore en la administración de desempeño la tecnología para acelerar las transformaciones de negocio y construir de esa manera la convergencia digital en el ecosistema empresarial.

El verdadero valor de la competitividad se refleja en el poder de reinvención que tengan las compañías y en este proceso es vital lograr la sinergia entre la tecnología y la estrategia en su fin último. En lugar de ser un asunto de implementación, la tecnología llega a ser un catalizador en las etapas muy iniciales de la planificación estratégica, de donde parten las ideas innovadoras que serán los elementos realmente diferenciadores para ampliar la brecha con la competencia.

Así, para generar valor en torno a la tecnología, hay que anticiparse y evolucionar sobre los cambios previstos. Por esto, la empresa innovadora construye un ecosistema de desempeño integrado a la tecnología, maximiza todas sus capacidades y cambia la dimensión del negocio.
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