| 5/27/2005 12:00:00 AM

Contra la pared

La región de Bogotá y Cundinamarca tiene la economía más fuerte y diversa del país. Su agenda interna la obligará a definir específicamente sus fortalezas productivas.

Elaborar la agenda interna de una región como Bogotá y Cundinamarca no es fácil. El tamaño y diversidad de su aparato productivo dificultan esa tarea, que no es otra que la de definir cuáles son o podrían ser los sectores más competitivos. Bogotá genera el 27% del PIB del país con 205.000 empresas, de las cuales el 98% corresponde a micro, pequeñas y medianas, además de las más grandes del país.

La agenda todavía no está definida, pero sí los que serían sus insumos. Desde hace años, varias entidades públicas y privadas de la región adelantan ejercicios de prospección económica que han contribuido a lo que será la agenda. El punto de partida obvio son los planes de desarrollo del Distrito y la Gobernación de Cundinamarca. Pero además de ellos, la región ya ha logrado un adelanto importante por medio del Consejo Regional de Competitividad, CRC, un cuerpo interinstitucional de los sectores público distrital y territorial, y privado, creado en 2001. En 2004, por medio del Consejo se logró articular los planes de desarrollo de la ciudad y el departamento con las propuestas del sector privado para conformar un plan regional de competitividad con metas a 2008. El plan comprende 38 proyectos en cinco áreas transversales que van desde una agenda de ciencia y tecnología hasta mecanismos para atraer inversión extranjera.

Pero estos temas transversales serían más efectivos si apoyaran sectores más específicamente definidos. El problema es que en Bogotá y Cundinamarca este ejercicio es difícil. Según un estudio de la consultora Araújo Ibarra & Asociados, los sectores económicos bogotanos más exportadores incluyen el de cuero y manufacturas, textiles y confecciones y el sector químico, farmacéutico y petroquímico, cada uno con cerca de 400 empresas. Les siguen los de flores, hortalizas y vegetales con cerca de 350 cada uno. Y los sectores más exportadores de Cundinamarca incluyen flores, vegetales, químicos y sus derivados y manufactura liviana, entre otros. En servicios, Bogotá es aún más difícil de definir. Su variada oferta representa cerca del 69% del PIB de la ciudad, el 72% de su empleo y el 28% de la oferta nacional (ver gráfico).

"La economía regional es muy diversa y compleja", dice Juan Manuel Uribe, de la Fundación Buen Gobierno. "Por tanto, hay que definir unos sectores líderes porque no todos pueden serlo", añade. El Plan del CRC comprende 21 sectores, los cuales incluyen actividades con niveles de desarrollo tan dispares como el de la panela y el de biotecnología. Sin embargo, la región está consciente de la necesidad de apoyar más concretamente a sectores que exhiban más potencial. "Es más fácil encontrar puntos en común para cinco sectores que para 21", dice Johnny García, subdirector económico del Departamento Administrativo de Planeación Distrital. Por ahora, estos incluirían industria liviana, hortalizas y frutas, servicios especializados, químicos y agroindustria (ver recuadro).

Se espera que esta mayor especificidad resulte en proyectos de apoyo más efectivos. Por ejemplo, con base en ellos, la Cámara de Comercio de Bogotá, la Alcaldía y la Gobernación conformarán una agencia de promoción de inversión extranjera para ciertos sectores inicialmente. Como dice María Eugenia Avendaño, vicepresidenta de gestión cívica y social de la Cámara, la promoción de inversión extranjera para un sector específico va íntimamente ligada a su región. En esencia, se trata de promover ciertos sectores de la mano de la marca 'Bogotá'. Y como agrega Felipe Ortiz, coordinador del grupo de Gestión de Cadenas Productivas, habrá otro ejercicio de articulación de proyectos de la agenda del CRC para el cual será muy útil tener definidos unos sectores específicos.

Otro aspecto neurálgico de la agenda regional es integrar al departamento de Cundinamarca, pues una ciudad como Bogotá puede eclipsar fácilmente a cualquier región. Afortunadamente, Bogotá y Cundinamarca se complementan. De la mano del Plan Maestro de Movilidad, la región está trabajando para mejorar las condiciones de acceso de las casi 8 millones de toneladas de alimentos que llegan diariamente a la capital desde Cundinamarca. Por otra parte, ACOPI, gremio de la pyme, y la ANDI, gremio de los industriales, trabajan con las cadenas de lácteos, viveros, hortofrutícola y de alimentos para "tender puentes entre el departamento y la capital", dice Ortiz. A su vez, se trabaja para aumentar el intercambio comercial del sector manufacturero de las localidades de Fontibón, Kennedy y Puente Aranda con Cundinamarca. Incluso, se quiere crear la región central, que incluiría los departamentos de Tolima, Boyacá y Meta. Con todo, una de las metas la región es desconcentrar la población y la actividad económica.

La construcción de una agenda interna de Bogotá y Cundinamarca está en proceso. Para finales de junio, el Distrito hará una primera entrega de su plan de competitividad a la Nación. Pero todavía se deberán limar asperezas. A la Gobernación y al Distrito les preocupa que la agenda se circunscriba a una lista de obras de infraestructura y la suerte de los sectores que "claramente perderán" en este proceso. De la resolución de estos y otros conflictos se forjará un plan conjunto para guiar y el futuro del aparato productivo de la región. Sin duda, la región está contra la pared; ofrece de todo, pero tendrá que definir sus fortalezas.
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