| 3/26/2010 12:00:00 AM

Construcción, en la onda verde

La tendencia mundial a minimizar el impacto contaminante que generan las obras de construcción llegó a Colombia para quedarse. En el país más de una decena de proyectos de edificación buscan certificarse.

En 1971, el Panel Mundial sobre Cambio Climático midió las emisiones contaminantes de cuatro sectores productivos en el mundo: agro, transporte, industria y construcción, y encontró que estos generaban emisiones contaminantes de gas carbónico por 3.568 toneladas métricas, de las cuales 46,3% correspondían a la construcción.

Esta misma medición se realizó en 1981 y mostró que la participación en las emisiones de CO2 por parte de la construcción llegaba a 44% y para 2000 a 41%. Y, aunque el nivel de edificación en el mundo crece cada día a pasos agigantados, se espera que para 2015 la participación de la construcción en estas emisiones se reduzca a 37%.

Esta cifra podría ser incluso menor a juzgar por el crecimiento exponencial que registra en el mundo el negocio de 'Construcción Verde' o sostenible, definida como "una práctica de planear, diseñar, construir, operar y habitar proyectos integrales que generen un impacto positivo para el ambiente, los usuarios y la comunidad".

En términos de eficiencia, una construcción sostenible ofrece beneficios inmejorables a la sociedad. Por un lado, reduce los costos de operación entre 8% y 9% para los usuarios; permite un crecimiento en la inversión de 6,6%; se refleja en un aumento en el valor de la edificación cercano a 7,5%; y su tasa de ocupación puede llegar a crecer 3,5%, de acuerdo con el reporte de mercado McGraw-Hill Green Building Smart.

Andrés Arango, presidente de Ospinas, señala que si bien un proyecto de construcción sostenible puede resultar un poco más costoso que uno convencional, los ahorros son superiores durante los años de operación.

Su efecto positivo también se nota al interior de las instalaciones. De acuerdo con datos del Consejo Mundial de Construcción Sostenible, (World GBC), en los colegios se logra un 20% de mejoras en el desempeño de los alumnos en exámenes; en hospitales representa 2,5 días de alta anticipada; en el comercio un aumento en ventas por metro cuadrado; en las fábricas aumento en la producción y en las oficinas mayor productividad de entre el 2% y el 16%. En Colombia, esta tendencia de negocio llegó hace un par de años de la mano de un grupo de empresas de la construcción, proveedores y universidades que han entendido la urgencia de lograr cambios radicales en la forma de actuar, edificar y vivir, mitigando el impacto ambiental.

Los datos sobre número de proyectos que se están desarrollando con criterios de construcción sostenible dan cuenta del interés por garantizar un manejo racional de la energía, el agua y los recursos naturales.

Cristina Gamboa, presidente del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), destaca que a nivel mundial la industria de la construcción verde llegará este año a US$60.000 millones en nuevas edificaciones, mientras en el segmento de remodelaciones se moverán unos US$240.000 millones.

Esto permitirá ahorros de 30% en el consumo de energía; 35% en las emisiones de carbono; entre un 30% y un 50% de reducción en el uso de agua y de 50% al 90% en el costo de manejo de desechos.

Un modelo a seguir

En Colombia crece el interés de los constructores por lograr un diseño y un enfoque integrado en el proceso productivo "para asegurar un entorno edificador que beneficia a los usuarios, a la comunidad, a los accionistas y de paso ayuda a reducir la huella ambiental de las edificaciones", según confirma Gamboa, del CCCS. Este gremio, creado en 2007, cuenta con 93 asociados, entre constructores, proveedores de materiales para la industria, universidades y consultores.

En el país, la construcción sostenible llegó para quedarse. Mientras en 2008 se inscribieron seis proyectos de edificación para obtener la certificación Leed (Leadership in Energy and Environmental Design) que avala a quienes cumplen los exigentes estándares de construcción y diseño sostenible, en 2009 fueron nueve y este año se espera que crezca aún más la cifra. Aunque Leed es la certificación más conocida y tiene su origen en Estados Unidos, en el mundo hay 150 sistemas de certificación, entre ellos el Breeam de Gran Bretaña; Green Star de Australia y el Casbee de Japón.

Andrés Escobar, gerente de la firma Construcciones Planificadas, una de las compañías que lidera el mercado de construcción sostenible, explica que las inversiones en este tipo de edificación "se traducen en una corriente de beneficios para la sociedad en general y para los clientes en particular. Para la sociedad, porque se reduce el consumo de recursos no renovables y, para los clientes, porque obtienen importantes ahorros en los costos de operación".

Construcciones Planificadas desarrolla el proyecto Torre 3 de Ciudad Empresarial Luis Carlos Sarmiento Angulo, que desde la concepción de su diseño incorpora todos los elementos de una edificación verde. Según Escobar, el propósito es que no solo este edificio sino todos los que harán parte de Ciudad Empresarial sean certificados Leed.

En la Torre 3, donde operará Cementos Argos, las instalaciones cuentan con fachadas y redes que responden a parámetros bioclimáticos para garantizar la sostenibilidad ambiental y menores costos de operación. Esta construcción aprovecha las fachadas y los espacios entre los cielorrasos para generar circulaciones naturales de aire que generen un ambiente de confort y permitan que el aire frío estabilice el clima en las oficinas; los sótanos tendrán sistemas de ventilación con sensores de carga de gases que activan la extracción mecánica y un sistema de iluminación inteligente que se acciona dependiendo del uso. Para racionalizar el uso de energía, habrá ascensores a demanda, que en su recorrido reducen el número de paradas sin afectar la afluencia de público.

Contempo es otra de las firmas que impulsa la construcción sostenible en Colombia. Sergio Rodríguez, director de arquitectura de la firma y uno de los 40 profesionales certificado Leed en el país, destaca dos proyectos de Contempo que hacen parte de esta onda verde. El primero, la sede principal de la compañía, en Oxo Center de la calle 94 y, el segundo, Oxo 69, un centro empresarial y hotelero en la zona financiera. Según Sergio Rodríguez, en estas construcciones se invirtió el proceso de diseñar primero y luego construir, para comenzar el trabajo a partir de sinergias. "Antes el arquitecto llegaba con el diseño a donde los técnicos y estos se acomodaban a los espacios sin tomar en cuenta las dificultades que pudieran surgir; ahora, antes de sentarnos a diseñar, trabajamos en equipo para cuidar hasta el último detalle", dice.

Obras en crecimiento

Pero no solo los edificios de oficinas han entendido la importancia que tiene la construcción sostenible. También en sectores como la educación, el tema viene ganando importancia.

Uno de los ejemplos más claros lo constituye el Colegio San José, en Barranquilla, cuyas instalaciones fueron diseñadas y construidas con base en los criterios de sostenibilidad para aprovechar al máximo los recursos naturales y generar conciencia del reciclaje. Martín Ospina, director de servicios del CCCS, señala que en este colegio el tema de reciclaje ha sido clave en la educación de los niños, pues a partir de ellos se busca sensibilizar a la comunidad frente al uso racional de los recursos.

Otra obra que se ha convertido en un referente de la nueva construcción en el país es la sede de la Universidad Tecnológica de Bolívar. Este proyecto arrancó en agosto de 2009 con una meta de inversión de $7.000 millones y el propósito de ampliar y modernizar las instalaciones de este claustro universitario.

Las nuevas obras incluyen la construcción de cuatro bloques que con nuevas aulas, auditorios, laboratorios de ciencias básicas, salas de profesores y espacios administrativos, salas de estudio para estudiantes, cafetería y zona de encuentros.

 La construcción de este proyecto se basa en la eficiencia en el uso de recursos y el aprovechamiento de las características bioclimáticas de la zona, pues los bloques se diseñaron con base en un modelo termoeficiente, que evita que la alta temperatura de Cartagena y alto nivel de irradiación solar afecte el rendimiento energético del sistema de aire acondicionado central. La forma en que están dispuestos los nuevos bloques permiten aprovechar las corrientes de viento que circulan por la zona y la luz del sol es aprovechada al máximo garantizando un alto nivel de iluminación natural y bajo impacto térmico sobre las ventanas. 

 En todo el campus se diseñaron canales para recoger el agua de lluvia, que es almacenada, filtrada y usada en el eje ambiental

La construcción sostenible ya es una tendencia mundial irreversible en la que muchas empresas han entrado. En Colombia, el objetivo es que quienes están entrando más rápidamente logren jalonar a otras empresas.

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