| 9/15/2006 12:00:00 AM

Competitividad, el nombre del juego

La RSE no es una agenda exclusiva de las grandes empresas. Para las pyme, es vital dentro de la nueva estructura de la competencia, que premia las buenas prácticas sociales, más allá de las leyes, dando reputación, posicionamiento a la marca y confianza para su mercado. Pero el actual panorama no es el mejor.

Cuando el tema de la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, empezaba con fuerza a aparecer en las agendas empresariales, a finales de la década del 90, se generó un mensaje equivocado: este tema se asimilaba solo a las fundaciones que creaban empresas y organizaciones con un gran músculo financiero.

"Este es un tema que se ha estandarizado por filantropía, en el que las empresas ven la RSE como gastos en la comunidad", explica Roberto Solarte, experto de la Universidad Javeriana. Y esta sentencia es más evidente en las pequeñas y medianas empresas (pyme) que, sin recursos y en medio de dificultades económicas para sobrevivir, asumen que es una tarea solo para las grandes compañías y que está por fuera de su alcance.

Si bien para las empresas ser viable es la premisa inicial, hoy serlo con el entorno es vital. A las presiones de los stakeholders (grupos de interés) sobre los mecanismos para la rendición de cuentas de las empresas, se suman las tendencias mundiales —como un consumo más responsable y exigente de bienes y servicios, la creación de valor empresarial en las acciones sociales, la dignificación del trabajo y la transparencia en los negocios—, que están conduciendo a las empresas a ver en lo social, un soporte esencial en su estrategia de negocios. Como menciona Rafael Mateus, consultor de Compass Porter, "la reputación y la confianza de las empresas son fundamentales en el mercado".

Pero la situación de competencia se torna cada vez más compleja, vista desde dos ángulos: uno, que la coyuntura de las pequeñas y medianas empresas frente a la RSE no es la mejor, incluso muchas de ellas no alcanzan a cumplir los estándares de ley —la base mínima para empezar a pensar en RSE—; y dos, mientras los acuerdos comerciales se consolidan, los mercados afinan y aumentan sus exigencias laborales, medioambientales y con proveedores, entre otros aspectos. "Dependiendo del sector, aparecen nuevas normas y sellos que son verificados por terceros, donde no es suficiente cumplir la ley del país. El asunto es de competitividad", advierte Gustavo Yepes, de la Universidad Externado de Colombia.

Esto plantea un gran reto para las pyme: ver la RSE desde la competitividad. Según Eugenio Marulanda, presidente de Confecámaras, "les permite a las pyme crear acceso a mercados, en especial como proveedores de grandes empresas enfocadas en criterios de responsabilidad social en sus cadenas de abastecimiento; posicionar marca y reputación de la empresa; generar confianza y lealtad de consumidores responsables; disminuir costos de producción e incrementar la productividad; y mejorar el acceso a financiación atendiendo la creciente demanda por transparencia, gestión responsable y adopción de criterios éticos".

Los mercados —nacionales e internacionales— o la vinculación a una cadena de producción o distribución demandan altos estándares éticos y sociales para las empresas, que si bien implican costos, si no se ajustan a estos nuevos requerimientos podrían dejarlas al margen de los mercados.

El panorama
Según la publicación Probidad, realizada por Confecámaras, la Universidad Javeriana y CIPE, la gestión ética en las pyme y en las microempresas es prioritaria pues ellas dinamizan el 80% de la economía nacional, ocupan el 57% de los trabajadores del sector industrial del país, el 93% de los trabajadores independientes y el 63% del empleo urbano. Y contribuyen con cerca del 50% del PIB del país.

¿Cómo acercarse a la pyme desde la óptica de la RSE? La atención que se ha dirigido a la pyme en este campo no es muy grande. Los análisis, estudios e instrumentos se han desarrollado hacia las grandes empresas —en especial multinacionales—, que, por supuesto difieren de la caracterización de las pyme (ver recuadro).

Sin embargo, hay dos análisis que permiten acercarse al pensamiento pyme sobre la RSE. Uno, el Estudio sobre Responsabilidad Social en las Pyme Latinoamericanas del BID y el Ikei, para 2004. Este análisis parte de la integración de la preocupación social y medioambiental en las actividades empresariales diarias y en las relaciones con sus stakeholders, siempre desde una perspectiva voluntaria. Así, el concepto va más allá del simple cumplimiento de la legislación nacional existente.

Las conclusiones tienen diferentes perspectivas: unas, que al comparar los países, Chile y Argentina presentan grados más altos de implantación de actividades de RSE; mientras que para las pyme colombianas, brasileñas y salvadoreñas la situación es menos favorable.

Y otras, de cara a las empresas con trato interno y externo. El primero es su mayor foco. Sus actividades apuntan hacia los trabajadores y el buen funcionamiento empresarial. De las pyme de esta región, el 5% señala que no hace ninguna actividad de RSE interna. Los principales campos son la conciliación trabajo-familia/igualdad de oportunidades, seguido por los de salud/bienestar de los trabajadores. Frente al contacto externo son de carácter predominantemente reactivo y esporádico, sin estar mayoritariamente ligadas a la estrategia empresarial.

En el caso colombiano, Acopi, Cinset y la fundación Konrad Adenauer desarrollaron una metodología en la que relacionaron los Objetivos del Milenio con la responsabilidad social de las pyme y los resultados son similares. "La única manera de solucionar el tema de la pobreza es volverlo económico. Que con los pobres se empiece a hablar de rentabilidad", sostiene Paola Rego, consultora del Cinset y de Acopi.

Aunque el estudio está en etapa de consolidación, una primera aproximación deja en claro que, como lo señala Rego, "sí hay una responsabilidad social intuitiva, en especial con el apoyo a sus empleados y a mantener una relación con ellos".

El estudio que se basa en la consulta de bases mínimas —como el cumplimiento de las leyes—, deja en evidencia que, como en el resto de América Latina, hay limitaciones en el cumplimiento de las obligaciones legales dentro de este sector empresarial.

Además de sus trabajadores, otro grupo de influencia al que le prestan atención es el de los clientes y consumidores, pues de las pyme encuestadas más del 60% argumenta cumplir parámetros como el servicio al cliente y los procesos de control.

Lo que viene
En estas condiciones, las pyme se enfrentan a un nuevo escenario. Mientras las limitaciones arancelarias se van eliminando, producto de los acuerdos comerciales, ganan valor y posicionamiento los productos y servicios 'socialmente amigables'. Así, aparecen sellos o normas, por encima de la legislación, que se convierten en condición para acceder a nuevos mercados. El Euro Gap para la sustentabilidad en la producción agrícola, el OSAS18000, para la salud y seguridad ocupacional y hasta el ISO26000 que busca la gestión integral. "Vamos hacia un modelo estandarizado igual para todas las empresas", advierte Solarte, de la Javeriana.

Uno de los casos más representativos para las pyme está en el sector de confecciones. El certificado Worldwide Responsible Apparel Production —WRAP— busca garantizar el cumplimiento de estándares laborales internacionales, con lo cual una empresa adopta modelos de producción bajo condiciones humanas y éticas.

CreyTex, una compañía de confecciones en Medellín, implementó esta certificación. "Wrap ha sido una bendición y un cambio beneficioso para la compañía, pues el factor humano es fundamental y generar un mejor ambiente de trabajo aumenta la productividad y crea sentido de pertenencia. A los compradores de Estados Unidos y México les da confianza y garantías. Ahora hay que hablar un mismo idioma", explica Alba Lucía Montoya, gerente administrativa y financiera de CreyTex.

Con el objetivo de buscar en la RSE una herramienta competitiva para las pyme e implementarla en estas empresas, Confecámaras y las cámaras de comercio de Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena y Barranquilla, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo crearon el programa ComprometeRSE, desde una perspectiva de competitividad y acceso a mercados. "El propósito es incorporar medidas de RSE en las pyme, como mecanismo para mejorar acceso a mercados, financiamiento y su desempeño económico", explica Alexandra Ospina, gerente del programa ComprometeRSE.

Como concluye Marulanda, de Confecámaras, "no apostarle a la RSE es salir del mercado y estar fuera de los estándares con los que nos van a medir, amén de ir contra parámetros cívicos, sociales y ambientales. El músculo social es el blindaje de las empresas, pero aún falta mucho trabajo".
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