| 12/7/2006 12:00:00 AM

Cómo combinar un Chateau margaux con manjar blanco

Brasil, Chile, México y ahora Colombia han sido los hogares de Franck Pierre, quien desde la gerencia de Carrefour ha aprendido a fusionar lo mejor de nuestro país con lo mejor del suyo: Francia.

La puerta se abre y la familia que está en París nos recibe con abrazos y algarabía. Quieren saberlo todo sobre el país que nos acogió hace ya casi un año.

Algún sobrino entusiasta abre la maleta de regalos y se produce la sorpresa general. ¿Que son coquitos? ¿Cómo se come un Tume Veleño? ¿Será que sí se come?. Claro, con la degustación viene la explicación de cómo hemos llegado a crear una línea completa de delicias típicas colombianas llamada Tierra de Colombia y es cuando caigo en cuenta de que además de la visión profesional del intercambio cultural y empresarial, tengo con Colombia una relación muy poderosa de afectos mutuos y de crecimiento.

Al día siguiente, la escena se repite en la reunión de Directores país que se lleva a cabo en la Dirección General de Carrefour en París y mientras varios de mis compañeros de trabajo alrededor del mundo, saborean alguna de las delicias que llevé, me siento a revisar las cifras de crecimiento de diferentes productos.

El informe muestra que en los últimos 8 años las importaciones de vino en Colombia han crecido en 150%, y que mientras en el año 2000 el mercado ofrecía apenas unos cuantos productos de unas pocas casas vinícolas de Chile y Estados Unidos, en 2006 tenemos más de 2.900 referencias y más de 130 casas vinícolas del mundo tienen una facturación sólida con Carrefour Colombia.

Los conocedores nos honran afirmando que Carrefour fue el impulso definitivo para que se desarrollara una verdadera cultura del vino en el país y aceptamos honrados y alegres ese reconocimiento.

El ejercicio de análisis requiere una identificación de las razones del comportamiento de los productos destacados y después de recorrer todo el proceso, los contactos con los proveedores, la preocupación de los de compras, las dificultades de la rotación, los primeros resultados, la construcción de grandes cavas dentro de las tiendas y los excelentes resultados de las ventas, planteo mi diagnóstico final.

Colombia es un prisma de culturas y visiones del mundo que abre espacio a nuevas posibilidades en todos los aspectos imaginables. Colombia es un país en el que un francés puede aprender a comer coquitos o lechona y es también un país en el que puedo discutir sobre vinos con mucha gente.

Esa condición es la que me permite vivir feliz en este país sabiendo que la dinámica de esta relación nos hace crecer a todos cada día y que aquí mi futuro personal y el de mi empresa siembran las mejores semillas.

Salgo de la reunión motivado a seguir creciendo en las nuevas líneas de Tierra de Colombia y a consolidar el crecimiento de las ventas de vino, y en la puerta del salón veo a dos ejecutivos, quizás de Asia uno y de Europa el otro, repartiéndose una caja de coquitos y un tume veleño.
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