Comiendo juntos

| 2/16/2001 12:00:00 AM

Comiendo juntos

La consolidación, las alianzas y la globalización serán la constante en la industria de alimentos.

Al igual que en la industria mundial, las alianzas y las consolidaciones serán la principal tendencia del sector de alimentos en Colombia. Una muestra de esto es lo que está sucediendo en el sector de confites, chocolates y golosinas, donde empresas como Colombina, Nacional de Chocolates y Noel tienen alianzas con el sector azucarero para lograr mejores precios en los productos de exportación, lo que les da mayor competitividad, además de darle un valor agregado al azúcar. En esas alianzas participan Riopaila y Manuelita, entre otras.

La industria de alimentos está en un proceso de globalización. En el mercado mundial, Philip Morris compró Nabisco, General Mills aprobó la compra de Pillsbury y Nestlé compró Ralston Purina, entre otros. Y Colombia no está al margen de estas jugadas. FritoLay compró Productos Margarita por US$120 millones en el 2000 y está en proceso de consolidación, mientras McCain Andina compró Congelagro.



Por otro lado, se espera que continúen alianzas como la realizada en el sector de grasas por el grupo TEAM (Acegrasas, Grasas S.A, Gravetal, Fagrave, Grandinos y Grasyplast), con lo cual las empresas del sector aumentaron su capacidad de negociación.



Algunos subsectores como el de productos lácteos también tienen perspectivas positivas para el 2001, ya que lograron superar el descenso en las ventas que ocasionó la imposición del IVA para estos productos en 1999: los consumidores ya se acostumbraron al aumento de precios que ocasiona este gravamen. Un factor que crea incertidumbre en el subsector es el clima, ya que el 70% de las ventas se realizan en tiendas, y en días calurosos los clientes prefieren tomar bebidas frías, aumentando el consumo de estos productos. También hay que resaltar que las bebidas naturales están ganando terreno frente a las gaseosas, por lo cual se espera que continúe el dinamismo en el lanzamiento de nuevos productos.



La certificación de cero aftosa, que le permitiría a la ganadería colombiana ingresar al mercado europeo que está dejando de ser autosuficiente debido a la enfermedad de las vacas locas, será una importante fuente de negocios para la industria de carnes. Y "gracias" a las vacas locas también hay potencial para las exportaciones de cerdo y pollo. Inclusive, ya se está pensando exportar productos procesados, con lo cual se lograría un mayor valor agregado.
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