| 9/17/2004 12:00:00 AM

Colombina. Un negocio de valor agregado

Colombina, que nació como parte del Ingenio Riopaila, es una de las más importantes marcas de golosinas en el mercado mundial, gracias a su vocación exportadora y de productos innovadores.

En la década del 20, Hernando Caicedo, que iniciaba su producción de azúcar en el Ingenio Riopaila, se encontró con una particular situación de mercado. La panela era preferida como producto endulzante y su consumo también se daba como golosina e insumo de pastelería.

En Colombia, según sus cálculos e investigaciones, operaban unos 15.000 trapiches y la panela era considerada como un alimento energético y complementario para la crianza de los niños.

Ante esta amenaza, la pregunta era cómo aumentar el consumo del azúcar de Riopaila. Concluyó que la mejor estrategia era darle valor agregado al azúcar y allí surgió la idea de fabricar golosinas con diferentes sabores.

Así nació Colombina en 1927, como una dependencia del Ingenio Riopaila, pero hoy se ha transformado en una de las principales compañías de golosinas, dulces y alimentos del país y del mercado internacional.

Su estrategia se enfocó desde sus inicios, en un principio que hoy es básico para crecer y alcanzar nuevos mercados: darle valor agregado a su insumo básico e innovar en productos. A esta estrategia le sumó, posteriormente, un agresivo desarrollo comercial que la llevó a conquistar mercados internacionales, y a que sus marcas más reconocidas, como Bon Bon Bum, hayan superado las fronteras locales.



La historia

Luego de su nacimiento, Colombina creció integrada al ingenio y en 1932 se constituyó Colombia S.A., que además de fabricar productos derivados del azúcar, comercializaba alimentos y licores.

Pero el camino no fue dulce. En 1950, el río La Paila se desbordó e inundó las instalaciones de la fábrica de golosinas Colombina. Acabó con los equipos y fue necesario renovarlos. Casi 10 años después, un voraz incendio dejó en cenizas toda la fábrica. Aunque en ese momento se discutió el cierre definitivo de la empresa, los accionistas apoyaron un plan de reconstrucción, diseñado por Jaime Caicedo, hijo de Hernando Caicedo, y gerente de la compañía, y Ariosto Manrique, quien en ese momento era director de producción. "Con el apoyo de los accionistas, dotamos a la compañía de una nueva tecnología, modernos equipos y una nueva organización comercial", recuerda Manrique, quien a finales de los 60 asumió la gerencia general hasta 2000, cuando se jubiló.

Una vez superadas las tragedias, la tarea era cómo crecer y aprovechar la capacidad instalada que se generó después de las tragedias y que se tradujo en los 60, en una nueva planta de producción de Colombina y significó el retiro de la tutela de Riopaila.

Jaime Caicedo había identificado grandes posibilidades en el país, pero también en el exterior. En 1962, envió las primeras muestras para aprobación de la FDA y adaptó los productos a las condiciones del mercado. Así inició las exportaciones de sus productos, que hoy llegan a 32 países y que en 2003 representaron ventas por US$35 millones y que en 2004 llegarán a US$47 millones.

Las tareas en las últimas tres décadas se han enfocado en ampliar sus mercados, su producción y vincular segmentos de alimentos que complementen su portafolio.

En ese sentido, diversificó ampliamente su oferta de productos alimenticios. Adquirió la tradicional fábrica de galletas Splendid, hoy Colombina del Cauca S.A., ubicada en Santander de Quilichao, Cauca. Es propietaria de la Industria Nacional de Conservas La Constancia, en Bogotá. En 2001, entró en operación su planta de producción en Guatemala, con ventas cercanas a US$15 millones anuales y, finalmente, en Colombia, el año pasado, junto con la empresa española Joyco montó una fábrica de gomas de mascar.

Gracias a su red de distribución propia en Colombia, que llega a más de 150.000 clientes cada semana, distribuye productos de terceros, atún y sardinas Van Camps; chocolates y productos Hershey's; café liofilizado Buendía, entre otros. En los países adonde exporta sus productos tiene organizaciones comerciales propias, como el caso de Venezuela con Distribuidora Coldis, mientras que en otros casos pertenecen a concesionarios, pero siempre con la dirección de Colombina.

Ahora, para sacar provecho de los tratados de libre comercio negociados recientemente -MERCOSUR-, o que están en discusión -Estados Unidos-, Colombina ha adquirido nuevos equipos para su producción por US$30 millones, que llegarán al país a finales de este año. "Se trata de disponer de una oferta ampliada con destino a los actuales y nuevos mercados en el exterior. Para Colombina, es prioritario crecer la oferta y las ventas fuera del país", señala una fuente de la empresa.

Sus retos son crecer y consolidarse. Una tarea que no le es desconocida a este empresa que empezó procesando 800 libras de dulces y que el año pasado vendió más de 1.000 millones de colombinas.
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