| 7/23/2010 12:00:00 PM

Colombia, madura en oportunidades verdes

Cada día más compañías hacen esfuerzos por certificarse ambientalmente para ganar en competitividad local y mundial. Hoy, más de 1.000 empresas trabajan en la implementación de normas internacionales para buscar la eficiencia ambiental.

Con un incremento del 64% entre 2007 y 2008, Colombia fue el país de América Latina que registró mayor crecimiento en empresas certificadas con la norma internacional ISO 14000 (cumplimiento de procesos medioambientales), con 508 compañías avaladas a diciembre de 2008.

El dato evidencia que el compromiso ambiental del sector productivo del país va en aumento y está encaminado a mejorar los índices de competitividad y realizar producciones más limpias, en línea con los Acuerdos Multilaterales Medioambientales.

Según el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Colombia es considerada una de las 17 naciones más megadiversas del mundo, y la región con mayor biodiversidad por metro cuadrado, razones por las cuales las agendas del sector público y privado se encaminan hacia el respeto de dichas condiciones naturales y su mejor aprovechamiento.

Este cambio de actitud se debe a una tendencia que crece a nivel mundial, pues se entiende que el progreso económico y la protección sostenible del medio ambiente, además de ser requisitos indispensables, son aliados clave para el crecimiento de cualquier negocio o economía.

No en vano, un reciente estudio de la consultora Ernst & Young advierte que una de las estrategias de éxito a nivel empresarial para los próximos diez años, está en un cambio de modelo en el que se debe invertir más en tecnologías 'verdes', con varios objetivos: disminuir el calentamiento global, proteger la capa de ozono, controlar las emisiones atmosféricas y de carbono; disponer correctamente los residuos químicos, cuidar el recurso hídrico y comercializar productos y servicios que tengan esta línea como valor agregado.

En la encuesta, que incluyó a 308 ejecutivos de empresas en todo el mundo, 55% de los consultados indicó que espera que sus empresas gasten al menos US$10 millones en inversiones de tecnología limpia este año; mientras que 22% predijo un gasto de alrededor de US$100 millones. "Las empresas más grandes están liderando esta ola de actividad, con un gasto en tecnología limpia correspondiente a 5% de sus ingresos anuales. Los productos de consumo, y otras industrias con alta demanda de energía marcan el paso para el gasto en tecnología limpia", concluye el análisis.

Otro informe, el Green Winners, de la firma A.T. Kearney, revela que los buenos resultados de esta tendencia ambiental empresarial ya se dejan ver, pues los precios de las acciones de las compañías comprometidas con la sostenibilidad superaron 15% a su competidor promedio de la industria.

Colombia hace la tarea

En Colombia, la tendencia apunta en este mismo sentido. Carlos Herrera, gerente de asuntos ambientales de la Andi, señala que la respuesta del sector industrial nacional ha sido "extraordinaria", lo que ha permitido que se estructuren normas por consenso que minimizan costos en el montaje de programas colectivos. "Hay conciencia de que la eficiencia ambiental vende más y, en el caso de los exportadores, es parte integral del negocio y pieza clave en la ejecución de los tratados de libre comercio con países desarrollados, en donde un inadecuado manejo ambiental tiene implicaciones comerciales. Atender cada requerimiento es vital para el posicionamiento de los productos colombianos en el exterior y se hacen los esfuerzos respectivos", agrega.

La historia del interés por el medio ambiente en Colombia data de la década de 1970, cuando por gestión estatal se incorporó la experiencia de organizaciones estadounidenses especializadas en el manejo de cuencas hidrográficas y fueron compañías del Valle del Cauca las que por esa época se preocuparon por evitar la contaminación de los ríos. En 1974 se aprobó el Código de Recursos Naturales que desarrolló el concepto de áreas protegidas, y en 1979 se firmó la Ley Sanitaria, que trató el manejo de aguas y residuos.

En 1993 se creó el Ministerio de Ambiente y empezó el requisito y auge de licencias ambientales para el sector privado. A partir del año 2000 se firman convenios de producción limpia.

Actualmente, Colombia cuenta con un Comité Ambiental coordinado por la Andi, con más de 1.000 representantes empresariales que trabajan por adecuar la normatividad ambiental mundial a las características del país, estimulando la innovación y el cumplimiento.

Hoy, este comité desarrolla el tema de Productos al final de la vida útil, en el que se define el destino de medicamentos vencidos, pilas, celulares en desuso, llantas, envases de agroquímicos y baterías de carros; basándose en la normatividad europea, con el fin de que los productores -desde el diseño- se comprometan a usar materiales reciclables y a establecer planes de logística para recuperar estos productos una vez dejen de ser usados.

El empresario Moisés Pérez, presidente de Holcim, opina que es clave seguir apostándole a estas iniciativas y afirma que el éxito del compromiso ambiental radica en que sea una política insertada en la razón de ser de las compañías y que delimite la acción natural de cada negocio. "Es un esfuerzo que vale la pena; estamos cambiando la vida de las personas, del país y del planeta, y gracias a este responsable accionar empresarial en un futuro cercano se podrán ahorrar recursos, generar más empleos y ser más eficientes sin importar el tamaño de la compañía que asuma estas conductas".

Cada día más empresas en el país le dan un nuevo impulso a sus negocios, porque entienden que un buen manejo ambiental es un factor diferenciador para sus consumidores en Colombia y el resto del mundo.

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