| 10/30/2005 12:00:00 AM

Colegios, tras la calidad

A las pruebas Saber y del Icfes, que evalúan los resultados académicos, se suman ahora las certificaciones de calidad. Mineducación prepara reglamentación sobre el tema.

El reto de todo padre cuando su hijo está en edad escolar es elegir en qué colegio matricularlo. Aunque la respuesta se deriva de múltiples factores, el Ministerio de Educación se ha empeñado en los últimos años en darles herramientas objetivas a los padres de familia para que tomen la decisión, e impulsar a los colegios para que inicien procesos de mejoramiento continuo que aseguren la calidad de sus programas.

El primer paso en este sentido fue modificar las pruebas de estado en grado 11 para que dejaran de medir conocimientos y empezaran a evaluar competencias básicas. El segundo fue establecer una evaluación periódica de los grados 5 y 9 con las pruebas Saber. Ahora, la idea es asegurar un proceso de mejoramiento continuo de los colegios, que vaya más allá de la autoevaluación que se venía desarrollando. Para esto, en las próximas semanas fijará las pautas que deben cumplir los modelos o normas de certificación de calidad de las instituciones, así como los requisitos que deben llenar las compañías que aspiran a ser certificadoras.

En este momento, la ISO9001 es la única certificación que tiene el visto bueno, ya que cumple reglas, como tener un reconocimiento internacional, ser compatible con la educación y tener entes certificadores independientes. Sin embargo, el Ministerio está a punto de fijar un marco general para reconocer el modelo de la Fundación Europea para la Gestión de la Calidad (EFQM), y los de Cita y New England (Estados Unidos).

El hecho de que normas o modelos que tradicionalmente se han utilizado para evaluar empresas productivas se estén aplicando a la educación, ha generado cierto escepticismo en algunos círculos, pues se considera que se concentran en la gestión administrativa y no pueden hacer una evaluación del tipo de educación que está impartiendo el colegio, su pertinencia o qué tanto están aprendiendo los alumnos. Fabio Tobón, director del Icontec, reconoce esta limitación: "La ISO es un sistema de gestión, de administración, de manejo, de tener buenos procesos y procedimientos. Permite diseñar procesos que ayudan a mejorar la calidad de la educación, pero no califica la calidad de la educación", afirma. Sin embargo, advierte que "lo que ISO sí dice es que usted tiene que satisfacer a los clientes, y que tiene que revisar periódicamente el currículo, la calidad y entrenamiento de los profesores para garantizar que la educación es de alta calidad".

Por su parte, Gonzalo Arboleda, vicepresidente del grupo Santillana, señala que el modelo EFQM les permite a las instituciones ir en busca de la excelencia en las diferentes áreas. "El EFQM parte de la autoevaluación que hacen el colegio y su equipo directivo de sus áreas fuertes y débiles, y fija un norte para los planes de mejoramiento continuo y de acción para llegar a la excelencia", explica.

Carlos Alberto Casas, jefe del área de educación de la Fundación Corona, es crítico frente a la lectura que se le pueda dar al significado de la certificación: "el sofisma es considerar que el colegio que obtenga la ISO9001 es una institución de calidad, porque esto solo garantiza que los procesos administrativos se dan de determinada manera. La ISO no entra al salón de clases, al currículo, a cómo el maestro maneja a sus estudiantes, y qué pasa cuando entra al salón de clases y cierra la puerta". No obstante, también reconoce que los procesos de certificación tienen ventajas. "Cuando un colegio funciona bien, facilita un mejor aprendizaje. Lo importante es que esta dinámica de la certificación le permita identificar cómo enseñar mejor".

Por su parte, el Ministerio de Educación es claro al afirmar que la certificación es solo una parte del sistema de gestión de calidad. Este dato hay que complementarlo con los resultados que obtiene la institución en las pruebas Saber y en el Icfes, para tener un panorama completo del desempeño del colegio.

Los impulsores Uno de los mayores promotores de la certificación ISO9001 es la Secretaría de Educación de Medellín. De hecho, la mitad de los colegios que obtuvieron esta certificación son de esa ciudad y 15 más se están preparando para ser certificados el próximo año. "El aprendizaje no depende solo de buenos maestros sino de instituciones educativas bien organizadas, dirigidas y administradas", señala Juan Manuel Valdés, subsecretario de Educación de esta ciudad.

Este pensamiento es el que los ha llevado a estimular a los colegios oficiales a participar de estos procesos. "Los colegios oficiales que escogimos son los que ya tienen las condiciones básicas para seguir mejorando, que pueden empezar a mostrar resultados, y que necesitan blindar y asegurar lo que están haciendo para que se siga haciendo bien", explica Valdés. Como están conscientes de que la certificación por sí sola no es sinónimo de calidad educativa, los colegios escogidos para iniciar el proceso debían tener un Icfes alto o haber hecho progresos en este examen, así como tener niveles de repitencia manejables y niveles bajos de deserción.

Para los colegios que han obtenido la certificación el tema es claro. "Buscamos la ISO porque está reconocida en 145 países y sentimos que medirse bajo estándares internacionales permite estar dentro de una visión globalizada, y poderse manejar dentro de parámetros que son compartidos por el mundo entero", explica Trudy Martínez, directora del Gimnasio Femenino. El proceso no es fácil. Al Femenino le llevó dos años, en los que contrató un representante de la dirección para que liderara el tema, montó auditorías internas y contrató una auditoría externa.

Pero la ISO no es el único camino. Aunque todavía no ha salido la reglamentación para el EFQM, 52 colegios ya han obtenido la certificación en España o están en proceso de hacerlo. De acuerdo con Leonardo Villa, director de Corpoeducación, el modelo europeo es muy interesante porque va más allá de la ISO9001, ya que está orientado a la excelencia y tiene el respaldo de instituciones de Europa que garantizan su comparación internacional. "A diferencia de lo que hace el Ministerio de Educación que es tomar a los colegios débiles para fortalecerlos, el EFQM coge a los buenos y los lleva a la excelencia", afirma.

Para los colegios, la certificación tiene un atractivo adicional. Los privados que la obtienen, entran al régimen de libertad regulada, lo que les permite libertad de matrículas en el primer grado que ofrecen. En un mundo cada vez más competitivo y globalizado, la educación se convierte en un factor diferenciador, y de ahí que todos los esfuerzos que se hagan por garantizar su calidad y su validez internacional, sean bienvenidos. Eso sí, los padres deben evaluar integralmente las certificaciones y compararlas con los resultados de las pruebas para grados 5, 9 y 11, para tener una visión global de la institución.
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