| 9/14/2007 12:00:00 AM

¿Ciudades verdes?

La contaminación del aire y el agua, el manejo de recursos sólidos y la falta de espacio público verde deberían estar en la agenda de todas las ciudades. Sin embargo, muy pocas ciudades conocen su verdadero estado en materia ambiental y, por tanto, no actúan en este frente.

La evolución de la ocupación del país ha llevado a que la población sea mayoritariamente urbana. Alrededor del 75% de esta se concentra en las ciudades, 28 de las cuales tienen más de 200.000 habitantes que representan la mitad de la población del país. De ahí la importancia de conocer el estado en materia ambiental de las principales ciudades del país.

Debido al rápido crecimiento urbanístico y densificación de la población que presentan las áreas metropolitanas y las ciudades intermedias en Colombia, se están dando preocupantes impactos sobre la calidad del medio ambiente.

El objetivo inicial de esta nota era realizar un ranking de las ciudades en materia ambiental y determinar en cuáles capitales se venía presentando la mayor presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, resultó imposible. Ninguna entidad (incluidas el Ministerio de Ambiente, el Ideam, Asocars —gremio que reúne a las Corporaciones Autónomas Regionales de todo el país—, entre otras entidades), tiene una comparación en materia ambiental de las diferentes ciudades.
 
Es más, muy pocas ciudades tienen un diagnóstico preciso de su situación ambiental y, por tanto, no tienen claras las prioridades en esta materia. Por esto limitamos el diagnóstico al que realizaran las autoridades ambientales de los principales centros urbanos: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, ciudades que aglutinan un tercio de la población del país y que concentran gran parte de la actividad social y económica.

Problemas de todos
El principal problema o, al menos, el más evidente, es la contaminación atmosférica ante el crecimiento de la población, el desarrollo industrial y sobre todo el creciente parque automotor que consume combustibles de deficiente calidad por sus altos contenidos de azufre. Además, las condiciones geográficas complejas que limitan la ventilación en ciudades como Medellín y Bogotá, agravan el problema pues hacen que los contaminantes permanezcan por más tiempo en la atmósfera, ocasionando más altas concentraciones en algunas horas del día, afectando de manera directa la salud pública. Cabe anotar el incremento en la mortalidad por enfermedades respiratorias.

El impacto de la mala movilidad sobre el medio ambiente hace que la implementación de los sistemas de transporte masivo que usen combustibles más limpios sean prioritarios para mejorar el aire en las ciudades. Mientras tanto, las autoridades ambientales se han limitado a fortalecer los controles vehiculares. Otro problema de vital importancia son las descargas de aguas residuales generadas por el sector residencial que contaminan los recursos hídricos incluyendo ríos como el Bogotá, Medellín y alto Cauca, entre otros. A la red fluvial de estas ciudades llegan los residuos líquidos domésticos de más de 30 millones de personas, además de los residuos industriales, mineros y agropecuarios.

Pero si el problema de contaminación por el inadecuado manejo de residuos líquidos y sólidos es común en los núcleos urbanos, es mayor en los municipios, ya que "buena parte de estos se caracterizan por una baja inversión en infraestructura sanitaria y saneamiento básico y, por tanto, tienen fuertes carencias en sus redes de alcantarillado y plantas de tratamiento de aguas residuales domésticas e industriales", según se afirma en el Informe Anual sobre el Estado del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables del Ideam 2004, el intento más reciente de tener un diagnóstico ambiental del país.
 
Según el informe, "si no se adelantan programas de conservación en las cuencas abastecedoras, al igual que el ordenamiento y el tratamiento del uso de aguas servidas, el país podría enfrentar en 25 años un panorama de alta fragilidad y escasez para atender las demandas de agua, colocando a cerca del 70% de la población en riesgo de un desabastecimiento severo".

El informe también advierte que la mayoría de playas turísticas del Caribe sobrepasan los límites permisibles de contaminación microbiológica para contacto primario, consecuencia del vertimiento directo de aguas servidas urbanas en el sector costero y la poca cobertura del sistema de alcantarillado, lixiviados de basuras y pozos sépticos. De ahí, los altos niveles de contaminación del agua en ciudades como Barranquilla y Cartagena.

Es necesario mejorar la generación de información útil en materia ambiental para conocer el estado, cambio y proyección de los recursos naturales y del ambiente en el país y en las ciudades. Solo con información periódica, estandarizada y válida será posible hacer un verdadero seguimiento a los mismos, así como analizar y tomar las mejores decisiones para lograr su sostenibilidad. De acuerdo con el Ministerio, esta tarea estará lista para 2008. Mientras tanto, hay que navegar casi a ciegas
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