| 9/17/2004 12:00:00 AM

Chaid Neme. El legado de Don Chaid

De los empresarios extranjeros en Colombia, Chaid Neme Achi es uno de los más emblemáticos. Su organización es el fruto de años de trabajo junto a su hermano Hares y de su visión empresarial.

En Ocaña, Norte de Santander, en un pequeño almacén, nació en 1932 una de las más grandes organizaciones empresariales de la industria automotriz del país, que hoy tiene presencia directa en Ecuador y Venezuela y exporta a más de 40 países: la Organización Chaid Neme Hermanos.

En los años 30, Chaid Neme comenzó a construir su carrera empresarial. Don Chaid es un empresario hecho a pulso, sin educación formal, pero con la ideología de su cultura libanesa: surgir en tiempos de crisis y apego por el trabajo. Estos factores le permitieron crecer en sus negocios, apalancado siempre en el recurso humano que lo rodea y que caracteriza con su frase predilecta: "el recurso humano está por encima de todos los demás recursos, y bien puede decidir el éxito o el fracaso de una organización".

Colombia no puede desconocer el aporte que han realizado otras culturas a su desarrollo empresarial, social y económico. Aunque las migraciones de extranjeros no fueron tan intensas como en otros países de América Latina, italianos, españoles, alemanes, austríacos y franceses fueron decisivos en la conformación de la industria nacional (ver artículo Inmigrantes). Los libaneses ocupan un lugar destacado en este capítulo de la historia empresarial y, entre ellos, los hermanos Neme son los precursores. Chaid Neme y su hermano Hares crearon el soporte de la industria automotriz del país, pues de su esfuerzo nacieron compañías de gran trayectoria como Incolbestos, Imal, Cofre y Chaneme que con otras más componen un complejo empresarial.

Don Chaid ha sido honrado con importantes distinciones, como la Orden al Mérito Industrial, en el gobierno de Belisario Betancur, y la Cruz de Boyacá, en la administración de César Gaviria. Hoy, con 92 años de edad, este hombre es ejemplo para los nuevos emprendedores y forjadores de empresa. Dinero reconstruyó su historia, que de alguna forma es la historia de aquellos viajeros que le apostaron a la construcción del país.



Un largo viaje

Chaid Neme nació en 1912 en Gorfine un pueblo cerca de la histórica ciudad de Byblos en Líbano. Su padre, Nayib Neme, como muchos otros libaneses de su época, migró escapando de la violencia en búsqueda de oportunidades. Al partir en 1926, Nayib dejó en Líbano a su esposa Manouch y a sus hijos y llegó a Guayaquil. Un año después, con apenas 14 años, Chaid Neme siguió a su padre hasta esta ciudad ecuatoriana y le ayudó a montar un almacén para vender telas. Padre e hijo se alejaron nuevamente en 1928 cuando Nayib viajó a colaborarle a su hija Nayibe, quien había quedado viuda en Ocaña.

Pasaron los años y nuevamente Chaid fue en busca de su padre. Llegó a Colombia por Buenaventura y tardó 10 días de viaje por tren, barco y cable aéreo hasta llegar a Ocaña el 24 de agosto de 1932. Desde el primer momento identificó oportunidades en Colombia y con tan solo 20 años montó su primer almacén. Su negocio, el de sus cuñados, su padre y muchos otros inmigrantes árabes -los Numa, los Chaime, los Raad, los Asaf, los Elam, los Cure, los Romano, los Hadad y los Marún- marcaron estas tierras, y le valieron a una zona el nombre de "la calle de los turcos".

En esta primera etapa don Chaid demostró habilidades en los negocios. Se especializó en el comercio de telas distribuyendo productos de la Fábrica de Tejidos Bello, la más antigua de Antioquia, e incluso fue el primer distribuidor no antioqueño que tuvo Coltejer. Luego diversificó en su almacén al comercializar llantas para vehículos hasta obtener la representación de Goodyear con sede en Cali. Paso a paso fue ampliando el negocio a herramientas, repuestos automotores y maquinaria agrícola, que fueron los antecedentes del negocio de su vida. Trabajó con su padre hasta que la nostalgia lo regresó a Líbano en 1936. Pero, un año más tarde, llegó a Colombia su hermano Hares, un hecho crucial en su vida empresarial. Hares también era un visionario. A pesar de que el almacén de Chaid ya era un paso obligado para el comercio de la región, Hares decidió iniciar uno por cuenta propia.



La fortaleza del libanés

La combinación de las culturas libanesa y colombiana generó en Chaid la capacidad para enfrentar adversidades. En repetidas oportunidades, su tesón estuvo a prueba y el empresario supo reponerse. No tuvo éxito en una empresa de carga por el río Magdalena, entre Barranquilla y Gamarra, a la cual llamó el Titanic. En otro proyecto para producir almidón industrial vio quemarse las instalaciones antes de iniciar labores. También incursionó en el negocio de exportar quina hacia Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Allí invirtió gran parte de sus recursos y tuvo 900 empleados. Pero, al enviar el producto, fue engañado por el representante estadounidense, quien le pagó un precio muy inferior al establecido. Chaid Neme no dejó las cosas así "ni que no fuera libanés", dice.

A partir de ese momento, inició sus relaciones con los círculos de poder en Bogotá. La angustia de perder todo su capital lo llevó a defenderse y, en ese contexto, conoció a Carlos Lleras Restrepo, por ese entonces ministro de Hacienda del presidente Eduardo Santos. Luego creó lazos con quienes en el futuro serían presidentes de la República, como Julio César Turbay y Alfonso López Michelsen. López comentó en la conmemoración de los 80 años de Chaid que luego de tanto insistir logró que el emisario comercial pagara ante la justicia.

Las ambiciones de don Chaid eran más grandes de lo que Ocaña le permitía alcanzar. Así lo comenta el ex presidente López: "Ya era Chaid un ciudadano prominente en la villa nortesantandereana, pero el medio le fue quedando pequeño y tuvo que trasladarse a Barranquilla en busca de nuevos horizontes. Tampoco dio la Puerta de Oro la talla para el visionario que era Chaid". Así, luego de montar negocios en Barranquilla y sin abandonar su almacén en Ocaña, Chaid se estableció definitivamente en Bogotá. Abrió dos almacenes en esta ciudad el 8 de abril de 1948. Pero un día después los almacenes fueron saqueados y destruidos en el trágico "Bogotazo". En ese momento, destaca su sobrina Lourdes Neme, quien escribió su biografía, "Chaid comprendió que quien lograra sobreponerse primero sería también el que primero retomara los hilos del progreso. Sobre la violencia tendría que edificar el futuro". Efectivamente, Chaid salió de esta crisis y se proyectó en el ámbito nacional en las décadas siguientes.



Aporte a la nación

La genialidad de Chaid Neme fue producir autopartes, cuando en Colombia no había empresas ensambladoras. Esta actividad, que en su momento parecía una locura, le permitió luego, cuando fueron naciendo empresas como Sofasa, CCA y Colmotores, llegar antes que los demás y construir relaciones de confianza en el largo plazo. Así, los hermanos Neme desarrollaron todo tipo de partes para la industria y con ello estuvieron presentes en cada uno de los vehículos nacionales que iban saliendo al mercado. Su portafolio de productos es tan extenso que incluye frenos, mangueras, resortes, cinturones de seguridad, rines, bujías, amortiguadores, líquido para frenos, sistemas de embragues y hasta los pitos que producen en Autoindustrial Camel.

También son ejemplo de hermandad y crecimiento de una empresa familiar. Mientras Chaid dirigía la compañía, Hares se especializó en las ventas. Trabajaron juntos desde 1952 hasta la muerte de Hares en 1991. En 1955 tuvieron una oportunidad de oro. La casa Volvo, de Suecia, les ofreció la representación de su marca para Colombia, negocio que Hares Neme se apasionó por sacar adelante y que promovió toda su vida. Aún hoy es un componente importante de sus operaciones.

En la década del 50, nacieron las empresas vertebrales de la Organización. Incolbestos en 1956 e Imal y Cofre en 1959. Esto fue antes de que se desarrollaran las ensambladoras que despegaron en las dos décadas siguientes. Para Chaid Neme, ser pionero en este desarrollo no era suficiente para sobrevivir en el tiempo y por ello, durante más de 70 años, ha forjado una cultura de excelencia en sus empresas. Para cumplir este objetivo se apegó siempre a tres criterios básicos: precio, calidad y costos. Hoy, estos conceptos, complementados con tecnología, están vigentes. Prueba de ello es el reciente Premio Colombiano a la Calidad en la Gestión otorgado a Imal, que reconoce que esta empresa es una de las mejor gerenciadas del país. Enrique Travecedo, gerente de la compañía, comenta que dirige la empresa con los mismos criterios de toda la organización Neme.

En lo social, Chaid Neme también se ha destacado. Es un empresario obsesivo por la educación. Hizo parte del Consejo Directivo de la Universidad de los Andes, institución a la que siempre aportó, y creó una fundación propia con la cual financia la educación superior de cerca de 100 estudiantes. También en compañía de su hermano, participó en la creación de la sociedad de San Vicente de Paúl, institución de beneficencia.



El futuro

Chaid Neme ha permanecido sin casarse. "Todas las mujeres son tan lindas, que no puede quedarme con una", explica. En Colombia su familia siempre fueron su hermano Hares y los hijos de este último: Nayib, Lourdes y Tatiana, al igual que sus nietos, que don Chaid considera propios. Es precisamente Nayib Neme, su sobrino, quien lo acompaña hace unos años en la dirección ejecutiva de sus empresas. Es su responsabilidad continuar con el lema de don Chaid, por el cual ha sido reconocido: "El deber nunca está plenamente cumplido". En los últimos años, la Organización Chaid Neme ha emprendido un proceso de expansión internacional de grandes alcances. Ha incursionado con plantas en Venezuela y Ecuador, con empresas como Gomaven, Imfrisa, Carvica y Rudeveca. Y las nacionales como Incolbestos exportan más de 40% de su producción. Su espíritu viajero que algún día le llevó a llegar a Colombia, hoy empuja a sus empresas a expandirse en otros mercados. Sería deseable que Colombia tuviera muchos otros hombres como Chaid Neme apostándole a su desarrollo.
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