| 9/17/2004 12:00:00 AM

Carvajal. Un siglo de desarrollo

Al cumplir sus primeros 100 años, este grupo vallecaucano se consolida como uno de los ejemplos empresariales. La historia de los Carvajal es la historia de los pioneros de la gestión en el país.

Todo empezó allí. En 1904, alrededor de una rudimentaria y vieja imprenta, en una casa de un solo piso en la zona norte de Cali en la carrera 5 entre las calles 14 y 15, la familia Carvajal se reunía para construir las bases de lo que es hoy un conglomerado empresarial de 14 compañías con presencia en 17 países, ventas en todos los continentes y más de 15.000 empleados. En estos cien años de historia, Carvajal se destacó en distintos campos de la gerencia, como innovación, calidad, vocación internacional, manejo del talento humano, gerencia de una empresa familiar, estrategia y desarrollo tecnológico, entre otros. Estos logros no han sido fortuitos, sino el resultado del trabajo conjunto de cinco generaciones de empresarios con una cultura y valores en común. El primero de ellos, Manuel Carvajal Valencia, payanés, educador y político, llegó a Cali en 1877 en busca de oportunidades.

Nace Carvajal & Cía.

A comienzos del siglo pasado, Cali -poco más que un pueblo sin servicios públicos y aislado del país- tenía apenas 5 barrios y 30.740 habitantes. Manuel Carvajal, a pesar de su juventud, había afrontado duras luchas en la milicia y la empresa. Luego de intentar en la producción de quina, tomó la decisión de su vida: apostarle al negocio de impresión cuando nadie pensaba en cosa distinta al comercio, la venta de tierras, la ganadería y el transporte por caminos de herradura. Por ello, compró la totalidad de una vieja imprenta que había adquirido años antes a José María Materón junto con unos socios. Era una apuesta arriesgada. Estaba en juego el futuro de su esposa Micaela Borrero y sus seis hijos. Alberto y Hernando, los mayores, tuvieron que suspender sus estudios durante la Guerra de los Mil Días para apoyar a su padre. En su compañía, Manuel Carvajal fundó el 29 de octubre de 1904 lo que se denominó Imprenta Comercial, el primer antecedente de Carvajal en Colombia.

Este mismo año, los Carvajal Borrero crearon el periódico El Día. Justo en su primera publicación, anunciaron la puesta en marcha de la Imprenta Comercial, que se encargaba de "toda clase de trabajos, libros, folletos, periódicos y hojas sueltas". El Día evidenciaba el perfil de los Carvajal, una familia que aportó al país desde el periodismo, la política, la milicia, la academia y la industria, desde cuando el primero de ellos llegó de España en el siglo XVIII, Domingo Carvajal Bernaldo de Quiros. En 1906, don Manuel Carvajal aprovechó las vacaciones de sus hijos y reunió a su familia. Allí, en presencia de todos, constituyó formalmente Carvajal y Cía., con un capital inicial de $200.



La apuesta por el país

Las primeras cinco décadas en la historia de Carvajal fueron de consolidación en el mercado interno y sentaron las bases de sus operaciones en industria y comercio. El desarrollo de las comunicaciones en el Valle y el resto del país le permitió a Cali perfilarse como una de las ciudades de mayor influencia. Entonces, Carvajal & Cía. aprovechó para expandirse a municipios aledaños como Buga y Palmira. Es evidente cómo la ciudad y la empresa crecieron de la mano.

En este proceso, la familia supo responder a los cambios en el entorno. En 1912, Hernando y Alberto asumieron la presidencia de Carvajal & Cía., por la trágica muerte de su padre. Un ataque nervioso le llevó la vida defendiendo sus ideales ante un grupo de políticos liberales. Dos años más tarde, la Primera Guerra Mundial representó una oportunidad que los hermanos Carvajal Borrero supieron aprovechar. Carvajal & Cía. empezó a producir papeles rayados y otros artículos que antes se importaban. Este año también crearon un sistema de distribución propio y en 1920 montaron un almacén con la representación de la firma J.V. Mogollón & Cía., para distribuir productos importados. Desde entonces, Carvajal balanceó su actividad en comercio e industria, siendo fuerte en ambas.

Como muestra de una temprana vocación cosmopolita, en 1921, Hernando Carvajal viajó a Alemania e importó de este país la primera prensa litográfica de Carvajal & Cía., y luego en 1927 la primera prensa offset, con las cuales la empresa creció ampliamente. Este crecimiento se frenó al finalizar los años 20 con la Gran Depresión. Sin embargo, debido al buen manejo crediticio que había presentado durante largo tiempo, proveedores como la American Paper Exports Co. continuaron suministrándole materias primas. La compañía logró salir adelante y en 1934 trajo su primera prensa offset de dos colores, evidencia de que en Carvajal siempre existió una preocupación por permanecer actualizada tecnológicamente.

En 1939 se dio un relevo generacional en la empresa. A los 23 años, Manuel Carvajal Sinisterra, primogénito de Hernando Carvajal, asumió la presidencia de la compañía junto a su tío Mario Carvajal Borrero. La infortunada muerte de su padre y el retiro de su tío Alberto motivaron el repentino cambio. El joven Carvajal Sinisterra, quien había ingresado a la empresa por la Gran Depresión económica, con el dolor de abandonar sus estudios, se enfrentaba al reto de su vida, al cual respondió con creces. Tan solo un año después de asumir la presidencia, compró un negocio llamado Papelería Bogotá, la primera inversión de Carvajal fuera de Cali. En 1946 se montó una sucursal en Medellín y en 1958 en Barranquilla. Con presencia en las cuatro ciudades más grandes del país, Carvajal & Cía. adquirió proyección nacional.



Manuel Carvajal Sinisterra

El aporte de Manuel Carvajal Sinisterra trascendió Carvajal. No solo fue el responsable de una etapa de gran crecimiento, sentó las bases de su internacionalización, consolidó sus valores y creó las empresas vertebrales del grupo. También fue fundamental para el país. Don Manuel era un filántropo que creía en Colombia. Fundó o participó en la fundación de instituciones como Ecopetrol, Fedesarrollo, la Andi y el Incolda, entre otros. Fue ministro en dos ocasiones, de Minas y Petróleos en la presidencia de Laureano Gómez y de Comunicaciones en la de Carlos Lleras Restrepo.

La capacidad innovadora de Manuel Carvajal le permitió crear empresas de trascendencia en las décadas del 50 y 60. En 1950 logró el primer negocio de formas continuas para Colseguros, antecedente de la división Formas Eficientes, hoy parte esencial de Fesa. En 1958 gestó el proyecto de imprimir un directorio telefónico en prensa offset de dos hojas. Entonces fue el de Bogotá y, como tal, el primer directorio de Latinoamérica. Así nació Publicar, empresa sobre la que luego se basó la proyección internacional de Carvajal. Más tarde, adquirió las primeras rotativas para la producción masiva de publicaciones como libros y revistas. Esto le permitió crear en 1960 Editorial Norma.

En estos años, Carvajal marcó hitos para el desarrollo. En tiempos en que las empresas del país solo pensaban en crecer gracias a la protección, la empresa miró hacia afuera en una actitud visionaria. En 1961, Carvajal y Cía. invirtió en la Corporación Gráfica de Puerto Rico para hacer impresos allí. Tuvieron que pasar tres décadas para que otras empresas, empujadas por la apertura, siguieran su camino. También en 1961 aconteció el hecho más valioso de su historia. Después de una campaña humanitaria, liderada por Manuel Carvajal, como un gesto de agradecimiento con la comunidad, la familia Carvajal cedió el 40% de sus acciones a la Fundación Hernando Carvajal Borrero, luego Fundación Carvajal (1977). Desde entonces, la fundación ha sido la mayor accionista de la empresa y ha concentrado sus esfuerzos en mejorar las condiciones humanas de la población del distrito de Aguablanca, la zona con mayores necesidades de Cali. Sus evidentes logros hacen de esta fundación un ejemplo para el mundo.

En 1965, Manuel Carvajal detectó que la industria de la impresión del país poco atendía la demanda de documentos de alto valor comercial y, por ello, creó la División Valores. Dos años más tarde, identificó que el mercado de libros animados tenía grandes posibilidades, por lo cual creó Mancol, empresa que llegó a imprimir libros en 18 idiomas, exportar a 50 países y abarcó el 70% del mercado mundial de estos productos. La competencia asiática volvió poco rentable el negocio.

Manuel Carvajal murió en 1971, poco después de cumplir su sueño de realizar estudios superiores. En 1969 se gradúo en negocios en MIT. En su reemplazo, llegó a la presidencia su hermano Jaime Carvajal Sinisterra. Hombre de evidente calidad humana, presidió Carvajal en los años 70. En su gestión se fortaleció la internacionalización de la compañía y el buen trato con la gente. Se crearon empresas como Offsetec (1973) en Ecuador, Musicar (1976) y Chimolsa (1978) en Chile, entre otras. Y, también, se cambió la estructura jurídica a sociedad anónima. Allí nació en 1976 Carvajal S.A. Luego, en 1979, Jaime Carvajal pasó a la dirección de la junta directiva y llegó a la presidencia Adolfo Carvajal Quelquejeu, quien había hecho carrera en Carvajal desde 1954 y fue el estratega que transformó la empresa en sus dos décadas en la presidencia.



El estratega

El legado de Adolfo Carvajal Quelquejeu para Carvajal y el país es comparable al de Manuel Carvajal Sinisterra. En lo social, promovió la Fundación Carvajal y otras organizaciones de beneficencia, participó en la fundación de Coldeportes, entre muchas otras obras. Al frente de Carvajal S.A., entre 1979 y 1999, revolucionó la compañía. Es recordado como uno de los líderes empresariales más destacados del país por su capacidad para plantear estrategias, diseñar estructuras organizacionales y responder a cambios en el entorno.

En los años 80, Carvajal creció en divisiones y empresas dentro y fuera del país. Fueron tiempos en que se formaron y diversificaron los grandes grupos de la actualidad. Allí, don Adolfo supo continuar la tradición de sus antecesores y creció concentrado en su mayor competencia: impresión y artes gráficas. Este patrón ha distinguido la evolución Carvajal, permanecer atada a su core business. Además de ello, involucró a la compañía en gestión de calidad. Fue la primera empresa del país en implementar círculos de calidad (1982), y distintas herramientas de gerencia para involucrar al recurso humano. En lo financiero, como destaca un estudio de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, supo crecer a partir de la reinversión de utilidades. Este ha sido el secreto de los Carvajal para permanecer vivos 100 años: invertir en la gente y ser cautos con el dinero.

La habilidad empresarial de don Adolfo se evidenció en su capacidad para responder ante cambios en el entorno. Un año después de la crisis financiera de 1982, Carvajal S.A. se reacomodó, creando la primera compañía cúpula conocida en el país: Carvajal Inversiones S.A. Y luego, ante la apertura, realizó la mayor transformación organizacional de su historia. En 1995, entendió que debía especializarse para enfrentar la competencia y apalancar la expansión internacional. Entonces, creó la holding con la cual pasó de más de 30 empresas y unidades de negocio, a nueve compañías fortalecidas, agrupadas por sectores y con autonomía administrativa. En su momento, Cargraphics, Sycom, Carpak, Editorial Norma, Musicar, Mepal, Fesa, Publicar y Bico Internacional. Esto fue años antes que los demás grupos se reacomodaran a finales de los 90. Adolfo Carvajal dejó la presidencia, para asumir la embajada de Francia en 1999. Dos años más tarde, murió en Cali a los 71 años de edad.



Cambio de paradigma

Hoy, Alfredo Carvajal tiene las riendas del grupo y hace honor a sus antecesores. Ex alcalde de Cali, hombre sosegado y gran estadista, es igualmente visionario en las exigencias de los tiempos modernos. Entendió que la autonomía en las empresas del grupo, fruto de la holding de 1995, hacía que se perdieran economías de escala. Entonces creó GC2, rentable empresa de servicios compartidos. También ha entendido que debe permanecer ligado a su mayor core business, que ha evolucionado. El negocio de la impresión está cambiando, ya no se realiza en forma centralizada ni requiere transporte físico, pues lo que se transportan son bits de información. Esto plantea un desafío gigantesco para cada una de las empresas del grupo. Por ello, ejemplos como IBC Solutions, la empresa más grande del país en B2B, e Integrar, en consultoría informática, demuestran que los Carvajal están ganando la batalla. Hacia el futuro, es deseable que los próximos presidentes de Carvajal mantengan la esencia del pasado, hombres con sentido social y conciencia de país, innovadores por naturaleza y gran capacidad de liderazgo.
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