| 4/30/2004 12:00:00 AM

Cartagena, centro logístico

Gobierno y sector privado están empeñados en convertir a Cartagena en un gran centro logístico, para aprovechar los negocios del libre comercio con Estados Unidos.

El pasado 17 de marzo, zarpó de Xiamen, China, la motonave Teal con una carga muy especial que le permitirá a la Sociedad Portuaria de Cartagena duplicar su capacidad de atención a los buques. La nave trae dos grúas pórtico para la carga y descarga de contenedores desde y hacia los barcos, y cuatro RTG que son dirigidas vía satélite para apilar los contenedores en los patios.

Las grúas deben llegar este mes, después de navegar por el Océano Índico pasando por Singapur, Sudáfrica y el Cabo de la Buena Esperanza, para luego cruzar el Atlántico y llegar a Cartagena. Su arribo marca una nueva etapa para el puerto cartagenero, que se prepara para atender el nuevo tráfico que se generará con el acuerdo de libre comercio que van a negociar Colombia y Estados Unidos.

Pero el puerto no es el único que se está preparando. La Zona Franca de La Candelaria ejecutará obras por $1.200 millones en el primer semestre para ampliar la oferta de lotes con todos los servicios, y es probable que esta inversión aumente en el segundo semestre del año. "Desde hace dos años se ha visto una reactivación en la Zona Franca, porque tanto la industria nacional como la internacional han regresado en búsqueda de espacio", comenta Daniel Moreno, gerente de La Candelaria.

Empresas como Gecolsa van a duplicar su capacidad instalada en la Zona Franca; WorldTex invirtió US$7 millones para la exportación de fibra textil a Estados Unidos y Panamá; Pavco está cerrando la negociación de un lote; hay procesadoras de alimentos para exportación interesadas en producir desde Cartagena, y Cotecmar, antiguo astillero naval, está negociando que la Zona Franca la cobije para exportar servicios de diseño, construcción y reparación de naves.

Otras empresas, como Coltabaco, están en conversaciones con las ciudades portuarias, para instalar una planta con destino a producción para la exportación. "No estamos buscando relocalización, como tal. Las inversiones nuevas van a tener que contemplar el tema del transporte, porque con un TLC necesitan mayor competitividad. Esas son las inversiones que queremos atraer", afirma Jorge Enrique Rumié, presidente de la Andi Cartagena.



Efecto positivo

Las expectativas de un mayor dinamismo en el comercio exterior por los acuerdos de libre comercio tienen su origen en el efecto de la apertura económica sobre Cartagena en la década del 90. De acuerdo con un estudio de Adolfo Meisel y María M. Aguilera, mientras el Producto Interno Bruto de Colombia creció al 2,6% promedio anual entre 1990 y 2001, el de la Costa Caribe lo hizo al 3,4%. El sector industrial cartagenero tuvo la tasa de crecimiento real promedio anual más alta entre las principales ciudades en ese período (6,6%) y el crecimiento exportador del departamento de Bolívar (7,2%), en el que Cartagena tiene la mayor incidencia, solo fue superado por Antioquia.

"A diferencia de lo que sucedió con la apertura, cuando se fortalecieron las alianzas con los países andinos localizados cerca del Triángulo de Oro (Bogotá, Medellín y Cali), el TLC obliga a mirar a Estados Unidos, y el pago del doble flete no deja más alternativa que localizarse en la región", asegura Bernard Gilchrist, gerente del Centro Logístico y de Negocios de Cartagena S.A.

De ahí que tanto la Alcaldía como el Concejo se hayan puesto de acuerdo para adoptar estímulos tributarios que permitan el establecimiento de empresas en la ciudad: otorgan una exención sobre el impuesto de industria y comercio durante cinco años a empresas que generen mínimo 50 nuevos empleos directos, dan una tarifa preferencial del 6 x 1.000 durante cinco años a quienes se ubiquen en la zona industrial, y una exención total en el impuesto de delineación urbana para proyectos ubicados bajo el régimen de Zona Franca. "A las nuevas empresas les garantizamos lo que nos pidan", afirma tajantemente Alberto Barbosa, alcalde de Cartagena, para demostrar el interés que tiene su administración en atraer inversión.



La infraestructura

A los estímulos tributarios se suma la infraestructura portuaria, vial y de servicios de Cartagena, sobre la que descansa la estrategia de búsqueda de inversión. La ciudad tiene dos zonas francas, tres puertos (Sociedad Portuaria Regional Cartagena, El Bosque y Contecar) y tiene una moderna vía que comunica la zona industrial con los puertos y la ciudad con el interior del país (variante Mamonal-Gambote).

La Sociedad Portuaria es el principal puerto de contenedores del país y ha capturado una parte importante del mercado de transbordo en el Caribe. La tendencia en el transporte marítimo en el mundo es usar barcos de gran tamaño para transportar carga hasta un puerto de transbordo (hub), desde el cual se reparte la mercancía en barcos más pequeños a los destinos finales. Así se pasó de tener barcos con capacidad hasta 2.500 contenedores en 1995, a los barcos actuales que pueden manejar 18.000 contenedores.

El papel que el puerto juega en los transbordos y el hecho de que el Caribe se ha convertido en una de las regiones con mayores oportunidades de transbordo del mundo, gracias al Canal de Panamá, son pieza fundamental para que se quiera convertir a Cartagena en centro logístico. "Cartagena está preparada para lo que viene. Tiene buena oferta de servicios públicos, cuenta con el corredor de carga, estímulos tributarios y un puerto eficiente", señala Roxana Segovia, gerente de la seccional de la Andi.



Los macroproyectos

Adicionalmente, al haber sido elegida como sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizarán en 2006, está siendo una fuente de inversión en infraestructura, lo que acompaña la decisión de atraer nueva inversión a la ciudad.

Las inversiones para este proyecto ascienden a $80.000 millones, de los cuales la mitad va a la vía perimetral de la Ciénaga de la Virgen.

El otro gran programa es el sistema de transporte masivo, Transcaribe, cuyas obras valen unos $177.000 millones. El sistema tendría un solo operador y la idea es que cualquier cartagenero, aunque no pertenezca al sector transportador, pueda tener participación en la propiedad de la empresa.

Uno de los proyectos más continuos, que se creía saldría sin tropiezos en esta administración, sufrió un revés que lo tiene en el limbo. Se trata de la ampliación de la refinería, que permitiría pasar de producir 75.000 barriles diarios a 140.000. Este sería el primer paso para la creación de una planta de olefinas en la región.

A pesar de que ya se han hecho avances en el proceso, resultaron costos imprevistos que pasaron de US$600 millones a US$750-US$800 millones el costo del proyecto, que ejecutaría Ecopetrol, y todavía no hay aprobadas vigencias futuras para garantizar su realización.

Mientras se decide el futuro de esta obra, que le permitiría a la industria de Mamonal dejar de importar su materia prima, las empresas siguen invirtiendo. Es el caso de Petco, que ampliará de 300.000 a 375.000 toneladas año la planta de resina de suspensión. "Nosotros le hemos apostado al país y es el momento de recoger beneficios", afirma Rodolfo Gedeón, presidente de Petco.



Los retos

Para Silvana Giaimo, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, el reto de la ciudad es crear cadenas productivas que les permitan a las micro, pequeñas y medianas empresas integrarse al desarrollo económico que se generará con el TLC. "Necesitamos que el turismo y la industria no sean solo de grandes compañías, sino que se encadenen con las pequeñas empresas", afirma.

El 92% de las empresas en Cartagena corresponde a microempresas, y solo el 1% a grandes compañías, aunque representan el 82% de los activos. Como señala el estudio de Meisel y Aguilera, por ser intensiva en capital, la industria en Cartagena ha generado menos empleos que en otras regiones, por lo que el TLC debería verse como una oportunidad para atraer empresas más intensivas en generación de empleo.

Al igual que Barranquilla, Cartagena tiene mucho camino por recorrer para garantizar una mayor cobertura y mejor calidad de la educación, así como los servicios de salud a toda la población. Con un ingrediente adicional, de sus 1.058.000 habitantes, 560.000 están en muy altos niveles de pobreza, y de ellos, entre el 56 y el 60% tiene menos de 26 años. Como dice el alcalde, independientemente de las obligaciones en educación y salud, la ciudad tiene que encontrar oportunidades para estos jóvenes.
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