Calidad a la medida

| 7/6/2001 12:00:00 AM

Calidad a la medida

El aseguramiento de la calidad llegó hasta las pequeñas y medianas industrias que cuentan con programas de cofinanciación para obtener las acreditaciones. Las exportaciones jalonan el cambio.

El boom de las exportaciones se ha convertido en una bola de nieve que crece día a día y que arrastra a su paso a todas las empresas, grandes o pequeñas, al mundo de la globalización, al aseguramiento de la calidad y a la estandarización de los procesos. Varios factores, como la estrechez de la economía doméstica, la devaluación y la promoción estatal de las exportaciones, han motivado a muchas empresas nacionales a traspasar las fronteras para colocar en el exterior, en los últimos 12 meses, más de US$1.000 millones en productos no tradicionales.

Pero este paso hacia la internacionalización no habría sido posible si las empresas nacionales no se hubieran puesto a tono con las exigencias de calidad que rigen el mercado internacional. Por este motivo, la demanda de certificaciones de calidad (ISO 9001, 9002, 9003, 14000 y QS 9000) se ha duplicado en los últimos dos años. Mientras que en 1999 las empresas certificadas eran unas 300, en la actualidad, esta cifra asciende a más de 900. Incluso, algunas compañías han recurrido a certificaciones especiales que se dan en el exterior para algunos segmentos del mercado como el de los lácteos (la Alquería obtuvo el Quality Cherd).



Pero esta revolución por la calidad y la productividad no se ha dado solamente en las grandes industrias. Por el contrario, las pequeñas y las medianas empresas, que representan el 50,7% de la población ocupada y el 40,8% del PIB, son las más dinámicas en esta búsqueda por la competitividad y la supervivencia. Por un lado, muchas de estas empresas también se han arriesgado con éxito en los mercados internacionales, por lo cual han tenido que implementar sistemas de gestión de calidad para cumplir las exigencias externas. Por el otro, aquellas que son proveedoras de grandes industrias exportadoras también han tenido que ajustarse a los nuevos requerimientos de calidad para la fabricación de productos de primera línea.



Uno de los ejemplos más recientes en este sentido es el de la industria automotriz. Los ensambladores nacionales, que en los últimos dos años encontraron en las exportaciones su tabla de salvación, exigieron a todos sus proveedores de autopartes cumplir todas las normas técnicas para su fabricación (QS 9000). Estos, a su vez, hicieron lo mismo con sus respectivos proveedores.



Sin embargo, no siempre estas pequeñas y medianas empresas disponen de recursos suficientes para obtener una certificación ISO o QS 9000, en el caso del sector automotor. Por este hecho, el gobierno y algunas entidades privadas están promoviendo programas de cofinanciación para la implementación de normas internacionales o para el mejoramiento de sus niveles de productividad.



Proexport Colombia lidera uno de ellos. Se trata del Programa de Aseguramiento de Sistemas de Calidad, el cual desarrolla en asocio con Colciencias, Confecámaras y el Centro Nacional de Productividad. El Ministerio de Comercio Exterior lo creó en 1999, con la meta de vincular a 500 empresas exportadoras o potencialmente exportadoras, y surgió ante la exigencia de certificados de aseguramiento de sistemas de calidad por parte de las compañías internacionales.



En 1999 se vincularon a este programa 104 empresas, en el 2000 otras 224 y en lo corrido de este año lo han hecho 86 más, de 200 previstas. El programa se desarrolla en cuatro etapas: diagnóstico, capacitación, implementación y certificación, en un período de entre 12 y 15 meses, y financia el 50% del costo total, que puede oscilar entre $16 y $24 millones, dependiendo del tamaño de la empresa.



Este programa se ha venido desarrollando por medio de dos convenios de cooperación. El primero se suscribió entre Proexport, Colciencias y el Centro Nacional de la Productividad, el cual ha permitido atender 104 empresas en Bogotá, Valle, Antioquia y el Eje Cafetero. Hasta ahora, 40 de ellas han obtenido su certificación ISO 9000.



El segundo convenio se firmó entre Proexport y los Centros de Desarrollo Empresarial de Confecámaras, que cuentan con el apoyo del BID. Ya han recibido cofinanciación 310 pymes de Bogotá (146), Antioquia (58), Valle (44), Santanderes (31), la Costa Atlántica (23) y el Eje Cafetero (8). De este total, 23 empresas recibieron la certificación ISO 9000.



A la fecha, en total se han vinculado 414 empresas al Programa de Aseguramiento de Sistemas de Calidad, de las cuales 63 se encuentran certificadas, mientras que las demás están implementando sus sistemas de calidad. Cada empresa es libre de escoger la compañía certificadora, de las tres que operan en el país: Icontec, SGS y Bureau Veritas Colombia.



Debido a la enorme acogida de este programa, desde ya se planea su prolongación por otros dos años.



Cyga y certifíquese



A partir de este año, comenzó a operar en el país otro sistema de cofinanciación para que las pymes puedan acceder a la implementación de sistemas de gestión de calidad bajo normas ISO 9000.



Se trata del Programa para el Mejoramiento del Control de Calidad y Gestión Ambiental de las Pequeñas y Medianas Empresas (Cyga). Nació por iniciativa del Icontec y cuenta con el respaldo del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID, y del Sena. Por ahora, cuenta con recursos propios por US$2,5 millones.



Este convenio tiene como objetivo incrementar la competitividad nacional e internacional de las pequeñas y medianas empresas mediante la obtención de la certificación del sistema de calidad, bajo la norma ISO 9000 y de la certificación del sistema de gestión ambiental ISO 14000. También la certificación de productos bajo normas técnicas nacionales o de otros países. La meta, a tres años, es certificar unas 400 empresas.



Para lograrlo, el Cyga está creando conciencia en el personal de las Pymes sobre la importancia de aplicar prácticas administrativas y operativas aceptadas en el mercado internacional, así como llenar los requisitos específicos de los productos, establecidos en dichas normas. El segundo paso consiste en el proceso de asesoramiento en la implementación de las normas ISO 9001 y ISO 14001, para lo cual se especializaron 200 profesionales.



Otro aspecto, quizás el más importante, consiste en brindarles apoyo financiero a las empresas seleccionadas para la asesoría técnica con herramientas que permitan la implementación de los sistemas de gestión de calidad. El programa de capacitación lo ofrece el Icontec, con 136 horas en ISO 900 (versión 2000) y 104 horas en ISO 14000, dependiendo de lo que la empresa vaya a implementar. El costo por persona es de $1.400.000 y $1.100.000, respectivamente. Durante todo este proceso, el Cyga financia el 50% de estas actividades. Si la pyme alcanza su certificación, quedará exenta de pagar la parte que le ha sido financiada.



Hasta el momento, 70 pymes están en proceso de capacitación y pronto implementarán sus procesos. La convocatoria está abierta y es permanente.



Joaquín Mejía, director del programa, explicó que las pymes que forman parte de este proyecto pueden cumplir los requisitos de calidad tanto de producto como de servicio, establecidos contractualmente con sus propios clientes. Así mismo, aplican un enfoque de mejoramiento continuo, desarrollan una cultura empresarial orientada al cliente y conquistan nuevos mercados tanto nacionales como internacionales. "La obtención de una certificación como la ISO 9000 ofrece una mejor ventaja competitiva, al demostrar que los productos están cumpliendo las normas aplicadas en los países a los cuales se exporta, evitando certificaciones aisladas o barreras técnicas para el ingreso del producto", dice Mejía.



Pero en el país también hay otros programas que si bien no tienen como finalidad otorgar una certificación, sí van por el mismo camino, como el de la modernización empresarial, el incremento de la productividad y el de los índices de gestión. Uno de ellos es el Programa Nacional de Productividad y Competitividad (PNPC), que inició operaciones con un capital de $91.000 millones con aportes de Bancoldex, el Sena, Colciencias, el IFI y Finagro. Este programa les ofrece a las empresas la posibilidad de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, innovar productos y desarrollarse tecnológicamente. Para lograrlo, ofrece líneas de crédito de redescuento con incentivos a la innovación tecnológica.



También existe el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, financiado por el Sena y Colciencias, cuyo objetivo es apoyar y financiar proyectos de innovación y desarrollo tecnológico en el sector productivo. Está dirigido, principalmente, a los centros de desarrollo tecnológico, a los grupos y centros de investigación que formulen y ejecuten proyectos en cooperación con empresas del sector productivo.



Precisamente, esta avalancha de oportunidades hace pensar a Felipe Millán, director del Centro Nacional de la Productividad, que en Colombia estamos a las puertas de una verdadera revolución en materia de productividad y aseguramiento de la calidad. Sostiene que la responsabilidad histórica es hacer que esa bola de nieve obtenga una dinámica propia, para que de esta forma se convierta en el movimiento colombiano de la productividad.



La certificación, que empezó como un tema reservado a la gran empresa, se ha convertido en una exigencia que llega incluso a las más pequeñas industrias y es un factor de competencia que, si bien no garantiza el éxito en los mercados internacionales, sí da argumentos para posicionarse en ellos. Los esfuerzos del gobierno para apoyar los procesos de certificación se han fortalecido en los últimos años, pero se debe asegurar su permanencia en el tiempo si se quiere consolidar la cultura de la calidad que se está desarrollando en el país.







La tendencia

La cultura de la calidad está trascendiendo cada vez más a las pequeñas y medianas empresas.



La financiación

En el país hay varias maneras de conseguir recursos para financiar un proceso de aseguramiento

de la calidad.

Proexport, el Icontec y el Sena los lideran.





La ISO de Errantte Galileo



Nació hace 12 años, en una calle del sector comercial del barrio Restrepo de Bogotá. Se trataba entonces de una pequeña fábrica de zapatos bautizada con el extraño nombre de Errantte Galileo. Diego León Hurtado, su fundador, optó por el negocio del calzado con el convencimiento de que no existía en el mercado una línea para el hombre casual, nicho que para él estaba siendo desatendido.



Hurtado comenzó con cinco personas y poco a poco fue integrando a su proceso de producción los criterios de calidad que aprendió cuando trabajaba con la firma Proquinal. Tres años después se vinculó con la Corporación Calidad, donde Errantte Galileo fue escogida como empresa piloto.



Poco a poco, Hurtado empezó a incursionar en el mercado internacional, en especial en los países de la Comunidad Andina, Puerto Rico, México y Centro América. Sin embargo, la competencia se hizo cada vez más dura y las exigencias de un mercado abierto fueron cada vez más fuertes.



Cuando supo que Proexport estaba promoviendo un programa para cofinanciar la obtención de la certificación ISO 9001, no lo pensó dos veces y se inscribió. Su empresa fue seleccionada y dos años más tarde, en abril de 1999, hizo realidad su sueño. Al principio, le resultaba difícil creerlo; pero era cierto, una microempresa de calzado había recibido la certificación ISO 9001 por parte de SGS Colombia.



El Programa de Aseguramiento de Sistemas de Calidad aportó el 50% de los costos del proceso de certificación, por lo cual Errantte Galileo solo tuvo que desembolsar $15 millones. Pero Hurtado asegura que valió la pena la inversión, pues desde entonces lo miran con mucho más respeto en el exterior y en las ferias internacionales. "La norma genera confianza y tranquilidad, porque los empresarios saben que están tratando con una empresa seria que cumple todas las exigencias de un mercado globalizado".



Pero la ISO 9001 no solo le ha abierto nuevas puertas en el mercado internacional, sino también aquí en Colombia, donde ha podido concretar importantes alianzas comerciales para producirles calzado a destacadas firmas nacionales e internacionales.



En la actualidad, Errantte Galileo cuenta con 28 trabajadores y exporta el 20% de su producción. La meta es duplicar ese porcentaje en los próximos dos años, para lo cual la ISO 9001 se convertirá en una de sus principales herramientas.
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