Bogotá define su futuro

| 3/8/2002 12:00:00 AM

Bogotá define su futuro

El nuevo Consejo de Competitividad, que reúne a dirigentes, ciudadanos y empresarios, será la instancia para hacerles frente a los enormes retos de Bogotá que reclaman grandes decisiones.

Todos quieren que la ciudad mantenga el ritmo de inversión y desarrollo de los últimos años y que se actúe con celeridad en los frentes pendientes. Con este objetivo, la administración del alcalde Antanas Mockus, desde el inicio de su mandato, ha propuesto una reforma tributaria para aumentar los recursos permanentes de la ciudad en $1,6 billones de aquí al 2004. Los gremios se han opuesto a la mayoría de los incrementos en las tarifas y el Concejo de Bogotá ha rechazado en cinco oportunidades la reforma del Alcalde.



Este disenso es infortunado puesto que a Bogotá le ha tomado mucho tiempo convertirse en ejemplo de esperanza. Bogotá 2002 es fruto de una revolución en la administración pública del distrito capital. Una sucesión de alcaldes responsables demostraron que sí es posible invertir con honestidad y eficiencia los recursos de las privatizaciones y los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas. Debido a este giro, todos los bogotanos tienen hoy una mejor calidad de vida y los más pobres cuentan con mayor acceso a servicios públicos, educación y salud. La brecha social comenzó a reducirse y, por fin, el concepto de justicia social dejó de ser algo abstracto. Este cambio en la fortuna de la ciudad también les ofrece a las empresas un entorno mucho más favorable para aumentar su productividad y enfrentar con mayor éxito un mundo cada vez más integrado y competido. En Bogotá se vive una revolución pacífica en la medida en que, con estas acciones, se construye una sociedad más igualitaria y amable.



Pero avanzar en el proceso de construcción de esta visión de ciudad, que además es ejemplo para un país donde tristemente priman la violencia y la pobreza, exige esfuerzo y compromiso de sus dirigentes y, necesariamente, recursos.



El próximo 20 de marzo se instalará oficialmente el Consejo Regional de Competitividad para Bogotá y Cundinamarca, una instancia de concertación producto del largo proceso que ha tenido lugar en la última década, impulsado en un principio por la Cámara de Comercio de Bogotá y el Foro de Presidentes. En este importante espacio de diálogo y de acción productiva, donde concurren 350 organizaciones vinculadas, se jugará el destino de la ciudad en la medida en que empresarios y gobernantes logren definir un norte para mantener, profundizar y consolidar el progreso alcanzado.



Uno de sus primeros retos será definir qué acciones son consistentes con una visión compartida de ciudad. En el tema tributario, la administración intentará convencerlos de la importancia de mantener los logros alcanzados para contar con su visto bueno a un nuevo proyecto de reforma tributaria para incrementar la productividad y la competitividad de la ciudad. La escalada terrorista asegura que la reforma tributaria será más exigente que los proyectos anteriores. La ciudad estará definiendo su destino.



Bogotá productiva



Bogotá está descubriendo que puede mejorar su competitividad y productividad para comenzar a ser parte de la red global de ciudades. Esto ha sido posible, según los empresarios consultados por Dinero, por dos grandes avances concurrentes. El primero es haberle añadido valor a la ciudad al incrementar su patrimonio público, con una inversión de $14,6 billones (a precios del 2001) en los últimos 7 años, y que esta acción es visible: la aparición de TransMilenio, la recuperación de la educación pública, los parques y andenes, la construcción de las ciclorrutas, las bibliotecas y el incremento de la actividad cultural, entre otros. En segundo lugar, se percibe una notable mejoría en la eficiencia del funcionamiento de Bogotá y de su administración, y su interés en trabajar de la mano con el sector privado. De esta manera, la capital se torna más atractiva para la inversión y para los ejecutivos que viven en ella.



Estos dos elementos han reforzado otras ventajas ya existentes como el gran tamaño del mercado bogotano y su ubicación estratégica en cuanto acceso a otros mercados, como el andino. Según Carlos Mariño, presidente de Avantel, "Bogotá ofrece de por sí aspectos que le dan un potencial envidiable para un empresario y su familia. La radical mejoría en el estándar de vida complementa el atractivo. Destacaría también que la ciudad cuenta con un excelente nivel profesional y de servicio, lo cual es fundamental para crear un ambiente positivo para los negocios".



"Bogotá tiene una vocación de ciudad de servicios por su carácter mediterráneo", dice el alcalde Mockus. De hecho, los servicios representaron 65% del PIB y la industria 15% del PIB en 1999. En este sentido, la existencia de un recurso humano calificado le da una ventaja importante a Bogotá y, según la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), la ciudad, que genera el 23% del PIB nacional, se proyecta entonces como exportadora de servicios con alto valor agregado, con fortalezas en recurso humano calificado, telecomunicaciones y transporte aéreo.



Hay, por supuesto, varios temas pendientes en la agenda de Bogotá. El nivel de desempleo es elevado y se ubicó en 18,7% el año pasado, mientras que el total nacional fue de 15%. A su vez, si bien el número de homicidios anuales pasó de 4.450 a 1.993 entre 1994 y 2001, según cifras de la Alcaldía, el resto de la criminalidad sigue siendo la principal causa de desprestigio de la ciudad. Y el crecimiento vegetativo y las migraciones, producto del preocupante fenómeno de los desplazados que llegan por la violencia, hace que la población crezca en alrededor de 170.000 nuevos habitantes por año, según la Secretaría de Hacienda del Distrito (SHD). "Esta es una presión adicional del tamaño de una ciudad intermedia a la que hay que responder con bienes y servicios públicos y para esto no se han destinado recursos adicionales", sostiene Israel Fainboim, secretario de Hacienda de Bogotá.



Por tanto, apenas comienza la tarea de posicionar a Bogotá como plataforma ideal para los negocios y aumentar su productividad. Para lograr este objetivo, la ciudad debe ahora mantener en operación las inversiones ya realizadas y continuar invirtiendo en mejorar la infraestructura y en el gasto social.



Las finanzas de Bogotá



Diversos expertos y estudios coinciden en señalar que las finanzas de Bogotá son sostenibles. Bogotá tiene plata, lo que pasa es que las decisiones de inversión del pasado generan grandes responsabilidades y necesidades de gasto a lo largo del tiempo. Se estima, por ejemplo, que mantener un cupo educativo cuesta $1,1 millones anuales. Así mismo, el mantenimiento de las obras y los espacios públicos que se han realizado en la ciudad genera obligaciones permanentes (o gastos recurrentes).



Como señala el alcalde Mockus en su entrevista con Dinero, la administración viene sacrificando el mantenimiento de las obras para continuar cumpliendo las metas de cobertura de su plan de desarrollo. Pero "los recursos que tenemos ya no dan y no hemos podido gastar en el mantenimiento necesario de otras inversiones ya realizadas", puntualiza Fainboim.



Pedagogía tributaria



Este año, la administración Mockus presentará una nueva propuesta de reforma tributaria al Concejo; pero esta vez será más exigente que las anteriores por las nuevas amenazas a la seguridad de la ciudad con motivo del rompimiento del proceso de paz con la guerrilla de las Farc y el reciente escalamiento del conflicto. Además, Fainboim dijo a Dinero que propondrá aumentar las tarifas de todos los impuestos en 1 x 1.000 por año durante 4 años y planteará un cobro total del costo del alumbrado público.



La aprobación de la reforma no será tarea fácil. El Concejo del Distrito hundió la propuesta en cinco ocasiones el año pasado. Para David Luna, concejal ponente del proyecto en las cinco oportunidades, la reforma no se ha aprobado por la época electoral que vivimos y porque los gremios no la respaldan. "En esta medida, el Concejo se negaba siquiera a debatir la propuesta. El concejal liberal Flavio Maya se dedicó a presentar ponencias negativas en cada ocasión". Juan Carlos Flórez, un concejal independiente, cree que los gremios no han entendido que "la inversión en la ciudad los beneficia, pues contribuye a mejorar la productividad" y, por tanto, considera que "los gremios no han tenido grandeza con la ciudad".



Por lo general, los gobiernos nacionales y locales ofrecen prebendas a los legisladores para que voten a favor del proyecto. Pero Mockus no las utiliza y, por tanto, requiere el apoyo de los gremios para que los concejales modifiquen su posición.



El Alcalde le apuesta a que puede cambiar la forma en que se toman decisiones de trascendencia para la capital y parte de la filosofía de mantener un proceso de diálogo constructivo. La alternativa sería buscar una estrategia para dividirlos y, luego, confrontarlos. Pero Mockus cree que el Comité Intergremial continuará aceptando argumentos a favor de la reforma.



De hecho, Mockus y Fainboim llevan ya nueve meses intercambiando opiniones con el Comité Intergremial sobre la reforma tributaria. El Secretario de Hacienda dice que "ha sido un proceso lento y difícil, pero las relaciones con el comité se han estrechado mucho. Los argumentos han ido calando y poco a poco se ha entendido que los bogotanos le aportan muy poco a la ciudad y que nuestra propuesta no aumenta significativamente la presión tributaria". Este comité, que tiene representantes de Acopi, Andi Bogotá, Fenalco Bogotá, Camacol Cundinamarca, Cámara de Comercio de Bogotá, Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, Sociedad Colombiana de Ingenieros, Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá y la Sociedad Colombiana de Arquitectos de Bogotá y Cundinamarca, constituye una instancia de cooperación y coordinación de la administración con los empresarios.



María Fernanda Campo, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, mantiene su oposición al grueso de la reforma (aumento en las tarifas del impuesto de Industria y Comercio, ICA y el predial), porque considera que "este momento no es el adecuado para la reforma cuando apenas se dan señales de reactivación". Además, está convencida de que la administración debe luchar contra la evasión y la elusión antes de incrementar las tarifas. Esta posición también es respaldada por Fasecolda, a pesar de entender que lo que está en juego es la conservación de la inversión ya realizada y el aumento de las coberturas del gasto social.



El futuro



Con la puesta en marcha del Consejo Regional de Competitividad, la administración Mockus espera tener una plataforma con representación más amplia de los intereses de la ciudad para diseñar una visión compartida de Bogotá. La cooperación entre el sector público y el privado tiene como meta incrementar la toma de decisiones conjuntas en beneficio de la productividad y competitividad de Bogotá y sus alrededores.



La primera prueba para este Consejo consistirá en definir su posición respecto a las inversiones que requiere Bogotá para continuar mejorando su perfil competitivo. El proceso no será nada fácil, pero está claro que si los empresarios no se ponen a la altura del reto, el proceso sencillamente sufrirá un retroceso indeseable y la ciudad será otra en el largo plazo.
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