| 9/17/2004 12:00:00 AM

Banco de Bogotá. Un récord en plata

El Banco de Bogotá, fundado en 1870, ha mantenido en toda su historia unas estrategias que han probado ser ganadoras. Dónde han estado sus fortalezas.

En la escritura de constitución del Banco de Bogotá, fechada en noviembre de 1870, ya estaban incorporadas algunas de las características que facilitaron el desarrollo de esta entidad financiera por más de un siglo.

La primera, su estilo particular de gerencia, marcado por el hecho de que el banco nunca fue una empresa de propiedad familiar -lo constituyeron 40 personas-. La segunda, tuvo un buen respaldo financiero en su inicio. Entre los fundadores aparecían empresarios importantes como Ricardo Santamaría, Miguel y Antonio Samper y Camacho Roldán Hermanos. La tercera, mientras los demás bancos colombianos tenían operación y visión local, el de Bogotá incorporó personas con criterios administrativos y de negocios que superaban el ambiente regional, 'gente de fuera', como Ricardo Santamaría, de origen antioqueño, Elías Gómez-Cásseres, sefardí recién llegado de Curazao, y Vicente Lafaurie de Santa Marta.

El banco tuvo además un importante respaldo político. El presidente Eustorgio Salgar y su ministro Salvador Camacho Roldán creían que un banco podría servir para bajar las tasas de interés y facilitaría la producción y el comercio. Para animar su creación, Camacho les ofreció a sus fundadores entregarles en concesión los depósitos para pagar los créditos internos, el cobro de las letras de importación, y el giro de algunos dineros del Ferrocarril de Panamá. El éxito del Bogotá entusiasmó otros inversionistas y ya en 1880, había 10 bancos más en la capital. El más importante de ellos, el Banco de Colombia, fundado en 1874.

Como todos los bancos antes de 1923, el de Bogotá podía emitir billetes, pero a diferencia de otros, su manejo fue prudente, con lo que evitó su desaparición junto con 86 de los 90 bancos que había en esa época (ver estrategias).



Expansión nacional

Solo hasta 1922, con la apertura de su primera sucursal en Girardot, comenzó una etapa de expansión. En 1939, había abierto oficinas en Cali, Tunja y Barranquilla, había comprado nueve bancos y conformó Almaviva, el primer almacén general de depósito del país.

La incorporación de nuevas técnicas es otra característica del banco que aún perdura. En 1929, el banco contrató al experto Harry E. Finey para establecer los métodos de operación usados en Estados Unidos, y que reemplazaron los que practicaba desde 1870.

Aunque la Gran Depresión de 1929 redujo la cartera en $2,7 millones, el estricto control de sus gastos que había mantenido desde su fundación y su política de "sana tolerancia" para que los clientes pudieran atender sus deudas, le permitieron sobrellevar sin problemas esa nueva crisis.

Entre 1942 y 1944 vino una segunda ola de aperturas (10 sucursales) que se mantuvo hasta el inicio de los 50 con la intención de llevar el crédito a todo el país, y distribuirlo de manera que llamaban "justa" -es decir, en préstamos pequeños-.

En los 50 y 60, el esquema de banca especializada (ver artículo sobre bancos en el plegable) llevó al Bogota a crear nuevos servicios con nuevos intermediarios. Abrió la Corporación Financiera Colombiana (1959) para prestarle a la industria, inició la tarjeta Credibanco como concesión del Bank of America (1969), conformó la corporación de ahorro y vivienda Davivienda (1972) para prestar para vivienda, y constituyó la Corporación Financiera de Desarrollo Industrial Agrario, Indufinanciera (1976) para el campo.



La expansión internacional

Con la apertura de la oficina en Panamá en 1967, se inició otra expansión, esta vez internacional. Con esa operación, pretendía captar dólares a tasas bajas, para prestarlos a sus clientes colombianos. Fue el primer banco moderno en tener oficinas internacionales.

En este frente hubo mucha actividad, aunque también hubo retrocesos, como el de la red de almacenes de depósito en siete países centroamericanos que se desmontó al final de los 70, o el de la oficina de Nassau que se vendió, o la de Londres que se cerró. Entre 1978 y 1982 estableció agencias en Miami, para captar negocios de volúmenes pequeños, y Nueva York, lo mismo que una oficina en Nassau.

Crecer en el exterior es difícil para los intermediarios financieros colombianos, porque no se pueden cubrir contra el riesgo de devaluaciones en otros países. Por eso, incluso ahora, el banco no ha considerado expandir más su red de operaciones en el exterior, que ya tiene un patrimonio de US$42 millones.



El Grupo Aval

La fase más reciente del Banco se inició en 1987, cuando Luis Carlos Sarmiento Angulo adquirió la mayor parte de la entidad. A pesar del cambio de estructura, las líneas gruesas de la cultura se mantuvieron.

El banco siguió entrando en los nichos nuevos que le permite la legislación bancaria. Así, por ejemplo, creó la Fiduciaria Bogotá y el fondo de pensiones Porvenir, pero continuó su tradición de compras y fusiones con el Banco del Comercio y la Corporación Financiera de los Andes, lo mismo que con la fusión de dos corporaciones de ahorro y vivienda, Las Villas y Ahorramás.

Con este tipo de operaciones de crecimiento en el país, con el lanzamiento de nuevos productos, la actualización en tecnología, costos y estructura, el Banco de Bogotá ganó en los últimos cinco años un punto anual de participación en todos sus mercados. Hoy, 134 años después de su fundación, conserva los rasgos que lo han hecho atravesar cuatro guerras civiles, dos épocas de violencia, tres crisis financieras y otras vicisitudes que hubieran sacado del mercado a otra entidad menos fuerte. Un récord sorprendente.
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