| 8/18/2006 12:00:00 AM

Auge constructor

El sector de la construcción de vivienda panameño tiene un fuerte dinamismo, impulsado por la demanda de extranjeros. Los inmuebles de ese país se convierten así en una de las mejores inversiones del hemisferio.

Las huellas en la ciudad de edificios bajos, casinos y pequeños almacenes de electrodomésticos están desapareciendo. En Ciudad de Panamá hay docenas de edificios de más de 50 pisos y el cielo está erizado de grúas pluma amarillas, que trabajan a buen paso en la construcción de otra docena de rascacielos. Entre ellos se incluye una torre en la que participará el magnate Donald Trump y otra que será la más alta de América Latina. A este ritmo, desde el cuarto trimestre de 2005, el PIB de la construcción, con datos de US Brokers, crece sostenidamente por encima del 10%.

El fenómeno de la construcción en Panamá tiene varias fuentes de crecimiento. "El mercado inmobiliario estuvo reprimido en la administración presidencial anterior", explica José Ramón Icaza, gerente de proyecto de la inmobiliaria BuenaVentura. Una exención de impuestos por 20 años al impuesto de inmuebles de 2% ayudó a despertar el sector, pero lo hizo más la cercanía de la expiración de la norma. Frente a la expectativa de la desaparición de ese beneficio se generó un pequeño pico de edificación. Finalmente, la exención se prorrogó hasta este agosto. En parte, Icaza atribuye el auge actual a la incertidumbre que rodea una nueva prórroga.

Sin embargo, más que este lío tributario, los analistas coinciden en la importancia de la demanda externa en la reciente dinamización de la construcción. Icaza menciona el regreso de estadounidenses que vivieron en alguna época en la Zona del Canal (los zonians).

Pero la gran afluencia de extranjeros que demandan viviendas se produce por la llegada de pensionados europeos y estadounidenses. "Igual que México y Costa Rica lo hicieron, Panamá captó parte de los pensionados de Estados Unidos", dice Joseph Malca, promotor de uno de los proyectos más ambiciosos de la ciudad, la adecuación para vivienda y turismo de unas partes de las cuatro isletas de Amador. La mesada de cualquiera de los 70 millones de jubilados que hay en Estados Unidos, alcanza para vivir moderadamente bien en su país; en Panamá en cambio, los mismos ingresos les permiten conseguir un nivel de vida extraordinario, dice Malca. Además, los rentistas pensionados no pagan impuestos sobre sus mesadas pensionales.

De otra parte, destaca lo interesante que puede ser tener propiedades al lado del mar. "Un lote frente al mar nunca es muy caro. Eso lo saben todos los que compraron en la Costa Atlántica de Estados Unidos en los 80", añade.

Mauricio González, gerente general de Sun Brokers, dice que los precios en Ciudad de Panamá son otro argumento que justifica el auge de la construcción. "Mientras el precio por pie cuadrado sobre la Avenida Balboa —la más importante de Panamá— está entre US$120 y US$150 y algunos pocos es de US$180, en Miami, en un sitio contra el agua el pie cuadrado vale US$500 a US$600 y en Costa Rica, más de US$500", afirma.

Las valorizaciones para los inversionistas se salen de lo ordinario. En puntos escogidos como Costa del Este o Punta Pacífica, se consiguen valorizaciones entre 15% y 30% anual. También han tenido valorizaciones particularmente grandes las casas de la Zona Revertida (la antigua zona del canal) y las tierras de Boquete, un lugar a cinco horas de la capital, con un clima templado, que se desarrolla aceleradamente como sitio de turismo residencial para pensionados. Hay otros proyectos como Tucán, a 15 minutos de Ciudad de Panamá, que se construyen en medio de campos de golf.

Los colombianos tienen muy reciente la memoria de reventones de burbujas de la construcción. Por eso, hay quienes le temen a que el aumento de precios panameño se desinfle abruptamente. Mauricio González ve la señal de alerta para un evento similar en un crecimiento demasiado rápido de precios, cosa que hasta ahora no ha pasado.

Pero, además, la prosperidad futura de Panamá parece estar garantizada al menos por 5 a 10 años por la ampliación del Canal, un proyecto de US$5.200 millones. Las obras, señala González, generarán 40.000 empleos. "Son personas que llegarán temporalmente y vivirán en arriendo. Entonces, el negocio de renta también es atractivo", dice.

Una ciudad pequeña (de 800.000 habitantes) pero bien desarrollada, con seguridad, estabilidad política y jurídica, tasas de interés más bajas que en Estados Unidos y un producto inmobiliario de calidad internacional son otras justificaciones para mantener una demanda fuerte de vivienda en los años que vienen.

Las oportunidades para los colombianos no están solo en la inversión en edificaciones. También están en el diseño y la ejecución de proyectos. Nombres como Conconcreto, Espacios Urbanos o Cusezar son muy activos en este mercado. Constructora Pijao, por ejemplo, tiene varios proyectos en diferentes sectores de la ciudad: Altos del Golf, Costa del Este y Costa Sur, orientado a diversos sectores económicos.

También en corretaje, como lo hacen US Brokers y Sun Brokers con proyectos como Trump Ocean Club, Náutica, o Yatch Club Tower y en la provisión de materiales de construcción como lo hacen Acesco o Cementos Caribe desde Panamá o muchos otros desde Colombia.

De igual modo, hay oportunidades en turismo de montaña o de playa, como lo hace ahora la cadena colombiana Decamerón.

Sin duda, el auge constructor en Panamá se convirtió y quizás lo será en los años que vienen, en una de las mejores inversiones del hemisferio y una de las oportunidades más claras de negocios para los empresarios colombianos.
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