| 9/12/2008 12:00:00 AM

Alberto Calderón Zuleta.

Desde una posición de vanguardia en la multinacional BHPBilliton, es el responsable del mayor negocio que se está gestando hoy en el planeta: la compra de la minera Rio Tinto, por US$160.00 millones.

Alberto Calderón Zuleta, abogado y economista colombiano, está al frente del que podría considerarse uno de los negocios más grandes en la historia empresarial mundial, que traería una recomposición en el sector minero del planeta: la oferta de compra que hizo BHP Billiton, la mayor minera del mundo –con ventas superiores a los US$200.000 millones–, por la anglo-australiana Rio Tinto, cuya transacción ascendería a US$160.000 millones, casi el PIB de Colombia.

Calderón ocupa el cargo de Chief Comercial Officer en BHP Billiton, la segunda posición en importancia de la multinacional, y está concentrado en sacar adelante esta operación en la que más de 30 países, organismos de control y vigilancia y centenares de empresas tienen puestos sus ojos. De concretarse, se convertiría en la empresa minera más grande del mundo, cuyas utilidades consolidadas, solo para este año, serían de US$25.000 millones. Con la movida, BHP Billiton ha manifestado que no se trata de obtener una posición de dominio en el mercado, sino de ganar eficiencias que le permitan producir más rápido y mayores volúmenes, en especial cuando los precios de las materias primas comienzan a ceder y los costos de maquinaria, combustibles y mano de obra aumentan.

La responsabilidad de Calderón y su equipo no solo está en la transacción misma sino en alcanzar los permisos regulatorios y convencer a diferentes países de la importancia de la movida.

Esta negociación deberá estar definida a principios del año entrante, luego de que los reguladores de distintos países del mundo autoricen o no la adquisición a finales de 2008. El reto, como el tamaño del negocio, es monumental, para este colombiano que, gracias a su proyección, dedicación y foco en los negocios, ha escalado posiciones en el ámbito empresarial.

En 1993 gerenció la Empresa de Energía de Bogotá, donde su principal reto fue poner en funcionamiento la hidroeléctrica del Guavio, con lo que se terminó el racionamiento de energía que sufrió el país a principios de esa década, logrando adelantar el cronograma de entrega. Luego, presidió Ecopetrol, donde avanzó en los mecanismos de exploración y explotación de nuevos campos petroleros.

Pero, sin duda, su salto al sector privado internacional cambió la dimensión de sus responsabilidades y el tamaño de los negocios que tenía al frente. Dirigió Carbones Colombianos del Cerrejón y luego pasó a ocupar la presidencia del negocio de diamantes y productos minerales industriales de BHP. Ahora está al frente de uno de los negocios más grandes de los últimos años y en el primer nivel de las responsabilidades que tienen hoy colombianos en el mundo.

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