| 9/19/2003 12:00:00 AM

Al lado del gigante

Colombia se ha convertido en una pieza crítica en el rompecabezas estratégico de Estados Unidos en el largo plazo. El año próximo determinará un rumbo.

La relación con Estados Unidos siempre ha sido vital para Colombia, pero en este momento pasa por una coyuntura única. Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente George W. Bush, está redefiniendo su papel en el mundo, para dejar instalado un modelo que deberá operar en el siglo XXI. La lucha contra el terrorismo está en el núcleo de ese nuevo modelo, y Colombia es el núcleo del terrorismo en las Américas. Es inevitable: Colombia es un punto crítico en la redefinición del papel de Estados Unidos ante el mundo. Por supuesto, lo que está ocurriendo ahora es trascendental y determinará la dirección que seguirá nuestro país hasta 2013 y más allá.

Los colombianos a veces pasamos por alto la importancia del desplazamiento ideológico que está llevando a cabo el presidente Bush, y del papel que nuestro país va a jugar en los hechos. La nueva directriz de seguridad nacional está definida como la preemption doctrine. Es incorrecto traducir la palabra al español como "prevenir", o "evitar" el peligro, pues se trata de algo mucho más activo que eso. En realidad, se trata de anular el peligro antes de que se vuelva demasiado grande.

La diferencia se entiende mejor cuando se la compara con la doctrina de seguridad nacional que prevaleció en la época de la Guerra Fría, y que se definía como la doctrina de la contención. La lógica entonces era que si el enemigo tenía armas nucleares, la mejor defensa era tener también armas nucleares, para disuadirlo de atacar. La amenaza era, así, "contenida". Ahora, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos ve que las cosas han cambiado, pues la doctrina de la contención no es útil contra un enemigo terrorista que ataca y se esconde. Ese peligro terrorista hay que prevenirlo o anularlo, de acuerdo con la preemption doctrine.

Las consecuencias de esta nueva doctrina de seguridad sobre Colombia fueron expuestas recientemente en Bogotá por el profesor Bruce Bagley, experto en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, quien dictó una conferencia dentro del programa Presidentes de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. "Los dos países que representan la mayor amenaza terrorista son Iraq y Colombia", afirma el profesor Bagley. "Colombia está situada en un punto estratégico en el continente, es vecina de cinco países, está cerca del Canal de Panamá, por donde aún pasa la tercera parte del comercio de Estados Unidos. Es muy importante".

De acuerdo con Bagley, la reciente guerra de Iraq ilustra la forma como se aplica la nueva doctrina. "Yo no creo que la motivación que el presidente George W. Bush tenía fuera el petróleo, o la existencia de armas de destrucción masiva", afirma Bagley. "La motivación era en realidad la defensa del interés nacional dentro de la nueva doctrina. Bush reaccionó con su doctrina de preemption frente a una situación desordenada en Medio Oriente, que no había podido ser manejada mediante las políticas conciliadoras del presidente Bill Clinton".

Ahora bien, Estados Unidos se ve obligado a manejar su poder en diferentes esferas, y no en todas las cosas sigue la misma lógica. En la esfera militar, Estados Unidos es hoy el mayor superpoder, y su presupuesto militar supera varias veces a los de los siguientes ocho países juntos. No tiene adversario a la vista y, por tanto, impone su autoridad.

En el terreno económico, la cosa es diferente, pues debe compartir la autoridad con otras entidades mundiales (como la Organización Mundial del Comercio, donde varios foros han fallado en su contra) y con otras naciones que, si bien son menos poderosas, tienen una opinión que cuenta.

Por último, hay un mundo paralelo en el que se desenvuelve la actividad de las Organizaciones No Gubernamentales, donde su influencia es reducida. "Aunque quisiera gobernar en todas las esferas como lo hace en la militar, en las otras dos debe hablar con los demás y arreglar", afirma Bagley.

A diferencia de lo que ocurre con muchos otros países, Colombia desarrolla una relación con Estados Unidos muy intensa en las tres esferas. La perspectiva de una negociación de un acuerdo comercial con Estados Unidos, justo en el momento en que ese país decide aplicar la doctrina de preemption para luchar contra el terrorismo y cuando las ONG tienen su mirada puesta en Colombia, plantea unos retos enormes para el año que viene, cuando se tomarán decisiones de gran trascendencia para el futuro del país en el siglo XXI. Estados Unidos querrá compensaciones por la ayuda que está entregando a Colombia. "Un país no gasta cantidades inmensas de recursos en otro sin tener control sobre resultados y una creciente injerencia en los asuntos internos de este país, ese es el precio que hay que pagar", afirma Bagley.

Los límites de esa voluntad de intervención son diferentes ahora, sostiene Bagley. "La guerra en Iraq refuerza la idea de que Estados Unidos no está dispuesto a ver morir a sus jóvenes en guerras más allá de las fronteras, como ocurrió por un largo tiempo después de la guerra de Vietnam", afirma.

Sin embargo, no se puede descartar la posibilidad de que las perspectivas que tiene Estados Unidos sobre Colombia en esta materia cambien en el tiempo. Según Bagley, en la lucha contra el terrorismo, Bush podría adaptar distintas tácticas para preservar la seguridad nacional, razón por la cual es necesario entender las alternativas y estar preparados.

En suma, la negociación del acuerdo de libre comercio en medio del terrorismo en Colombia y otras partes del mundo, las elecciones presidenciales en Estados Unidos y los secuestros en Colombia plantean un escenario difícil como pocos para el año 2004 en nuestro país. En una situación tan complicada como esta, Colombia debería trazarse una hoja de ruta realista, que le permita utilizar de la mejor manera posible las pocas fichas positivas que tiene hoy a su disposición.
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