| 3/5/2004 12:00:00 AM

"Ahora lo importante es el capital intelectual"

Latinoamérica tiene todo un potencial innovador por explotar. La clave para lograrlo con éxito radica en estar abiertos a la renovación. Entrevista con Fabio Gandour, director de nuevas tecnologías para IBM en Latinoamérica.

Se la pasa metido en los laboratorios de IBM por todo el mundo, participando en los nuevos desarrollos que hace la empresa en el mercado global. Experto en tecnología de información e innovación, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y director de nuevas tecnologías para IBM Latinoamérica, Fabio Gandour habló con Dinero sobre el estado del arte en tecnología e innovación. Su conclusión: el capital intelectual es lo importante en el mundo de hoy. Y como tal, hay que protegerlo. Latinoamérica cuenta con la ventaja de ser creativa por naturaleza. Por eso, hay que aprovechar todo ese potencial.



¿Cómo ha evolucionado la tecnología de información?

Para entender este tema es necesario mirarlo en retrospectiva. Hasta finales del siglo XX, el éxito empresarial estaba totalmente relacionado con la propiedad industrial. Ser el dueño de la planta productiva, en cualquier tipo de industria, se consideraba una medida del poder y el éxito. El dueño era el que manejaba la riqueza. Eso, sin embargo, está cambiando. Y de una manera muy marcada hacia los peldaños iniciales de la cadena de producción industrial. Hoy es mucho más estratégico poseer el capital intelectual que genera el nuevo producto que ser el dueño de la cadena industrial productiva que lo elabora. Tanto, que muchas empresas muy exitosas ni siquiera tienen plantas fabriles. Nike, por ejemplo, no tiene una planta de su propiedad que fabrique su calzado. Swatch tampoco. Cuando fui a visitar esa empresa, me imaginé que iría a una fábrica; pero en realidad visité una oficina de diseño. Muchas empresas hoy tienen plantas desplazables que llevan por el mundo entero. Estos ejemplos ilustran con perfección el principal cambio para el mecanismo productivo desde el punto de vista industrial. Hoy la propiedad industrial no vale como antes. Hoy lo que vale es el capital intelectual.



¿Qué implicaciones tiene este nuevo modelo para el mundo empresarial?

Antes, el dueño de la planta tenía que proteger la instalación fabril. Ahora hay que proteger el capital intelectual. Eso se logra por medio de leyes de patentes que respeten las invenciones y por medio de un mayor estimulo a las patentes. En Latinoamérica, el sistema de protección a las patentes aún es muy precario. Hay que incentivar la producción del capital intelectual bajo mecanismos que promuevan la innovación, pero además hay que protegerla con incentivos a los inventores, creadores.

Estas leyes podrían catalizar uno de los rasgos más increíbles de nuestra raza latina. Nosotros, además de ser expresivos, ruidosos y afectivos, somos maestros en improvisar soluciones. La creatividad latina es impresionante. Ocurre no solo en la producción de bienes tangibles, sino también en la de intangibles. Eso lo pude comprobar en una planta de producción de software en Estados Unidos, en donde los programadores más creativos eran de Nicaragua. Su jefe decía que nuestra raza fue forzada a vivir bajo una restricción de recursos que nos forzó a desarrollar soluciones creativas y muy económicas. La escasez es un fuerte promotor de la creatividad. Es cultural.

Por décimo año consecutivo, IBM es el campeón en registros de patentes de la United States Patent and Trading Office (USTTO). Estamos por la marca de 3.800 patentes al año. Esas patentes no son ingenios físicos, de ellas el 64% es capital intelectual puro, intangibles, métodos, modelos, propuestas de solución y ahí está la riqueza generada por el conocimiento universal en este siglo. Entonces, las posibilidades de patentar incluyen mucho más que los productos.



¿Cómo desarrollar una cultura innovadora?

Los latinos tienen la innovación en su ADN. Es una innovación más original, primitiva y a veces un poco más ruda. Es la innovación que uno requiere para poder comer al día siguiente. Si uno observa el que innova para poder sobrevivir, podrá identificar un nuevo método. Ahora bien, para que la innovación sea exitosa tiene que haber un proceso paralelo de renovación. Renovación significa aceptar y practicar lo que es nuevo. Sin renovación no se establece la innovación. La innovación es el acto de crear algo nuevo, renovación es el acto de aceptar lo nuevo y usarlo de manera continua. Renovarse es más difícil que innovar pues altera una cantidad de hábitos y, principalmente, redistribuye el poder. Un ejemplo de ello es cuando en la línea de ensamblaje de un auto de repente un obrero identifica algo innovador. La innovación mejora el ensamblaje del coche pero muy seguramente, si la empresa no es flexible y abierta al cambio, el gerente de esa línea va a sentirse amenazado por el proyecto innovador que él no domina y prefiera desechar la innovación. Para ser innovador hay que asumir riesgos y estar dispuesto a alterar la distribución del poder.



¿Cuáles serán las tecnologías que marcarán la pauta en el futuro?

Hablaré solo del futuro de los computadores personales (PC), que serán cada vez más P y menos C (más personales y con menos facha de computadores). Por ejemplo, un celular ya tiene un montón de funciones de un PC, pero no tiene la facha de un computador. Tengo críticas muy serias a todos los componentes de los PC (y mis críticas están bien fundamentadas desde el punto de vista tecnológico), por lo cual puedo decir que las funciones de esos componentes seguirán siendo las mismas; pero su aspecto externo y su utilidad van a ser muy diferentes en la medida en que la tecnología pueda apoyar el cambio.



¿Cómo podrían cambiar?

Miremos todos los componentes. La pantalla plana, por ejemplo, cuenta con una tecnología precaria que la hace demasiado costosa. Del costo de un computador T40, por ejemplo, entre 36% y 40% corresponde a la pantalla. Allí hay un desequilibrio importante pues un componente no principal no puede tener un precio tan alto. En los laboratorios se está trabajando en una tecnología nueva, basada en electrónica orgánica que revolucionará el uso de la pantalla. Ahora bien, el teclado es antinatural pues es el principal vehículo para emisión de comunicación en un entorno en el cual el principal vehículo de comunicación es el habla. Tendría que ser reemplazado por un micrófono.

En cuanto al disco duro, todo el tiempo está en movimiento por lo que gasta energía eléctrica. Y como estamos viviendo en un planeta con poca energía eléctrica, hay que cambiar este paradigma. Ya disponemos de una tecnología que ahorrará energía. La unidad de procesamiento central (CPU), por su parte, está hecha de silicio que alcanza altísimas temperaturas. Los computadores de hoy han alcanzado temperaturas que se acercan al punto de fusión del silicio y esto sería terrible. Entonces hay que reemplazar ese material. Ya se está pensando trabajar con carbón.
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