| 5/13/2005 12:00:00 AM

Agenda interna de las regiones

La negociación del TLC ha sido un pretexto para darles un nuevo impulso a los programas de competitividad de cada región. Informe sobre la Costa Caribe, el Eje Cafetero, el Valle y los Santanderes. Esta es la primera entrega del tema.

Si por el tratado de libre comercio (TLC) que Colombia está negociando con Estados Unidos se logra que el país adelante obras que llevan pospuestas por años, como la mejora en las infraestructuras vial y férrea, la navegabilidad del río Magdalena, la mayor cobertura de servicios públicos y de vías locales, y que las regiones puedan aprovechar las ventajas de producción específicas de cada zona, se habrá sacado el mejor provecho a la internacionalización de la economía. Por eso, la llamada Agenda Interna es tan importante; es el mecanismo con el que el gobierno busca que Colombia se adapte a las nuevas reglas de los negocios y se prepare para abrir su mercado a las empresas estadounidenses con el menor costo para los empresarios locales.

Con la agenda interna, las regiones se han puesto en la tarea de repasar sus estrategias frente al mercado internacional, reafirmando lo que ya habían definido, y poniendo de acuerdo a los diferentes actores de la sociedad para poner en marcha los proyectos. Dinero preparó un informe de las regiones frente al TLC, que se entregará en dos ediciones, para conocer cuáles son las apuestas y derroteros que debe enfrentar cada una de ellas si quiere aprovechar al máximo el TLC. Esta primera parte está dedicada a la Costa Caribe, el Eje Cafetero, el Valle del Cauca y los Santanderes.



La estrategia

La Costa Caribe, por su posición geográfica, está poniendo sus mayores apuestas en crear grandes centros logísticos alrededor de sus puertos; además de crear estrategias en el sector turístico y en el desarrollo de la agroindustria, el sector agropecuario y la petroquímica (esto último en el caso de Cartagena). El Eje Cafetero se ha enfocado en las áreas de turismo, comercio y conocimiento; su reto es consolidar las sinergias de los tres departamentos y sacar adelante sus proyectos estratégicos en forma coordinada. El Valle del Cauca le apuesta a ser un corredor de desarrollo, es decir, no solo en comunicar al país con el resto del mundo a través del Pacífico, sino en ser un centro que agrega valor; ha definido ocho sectores que tienen el mayor potencial, comenzando con las industrias del azúcar, papel - editorial y salud. Los Santanderes se la están jugando a proyectos en el sector agroindustrial (cacao, palma de aceite y caucho), servicios de salud, educación y turismo, y en commodities como el carbón.

En estas regiones, a diferencia de otras menos desarrolladas, la contribución principal de la agenda interna no es identificar lo que hace falta para que sean más competitivas, sino poner de acuerdo a los diferentes actores para que lo hagan. En muchos aspectos, el país está sobrediagnosticado. Por eso, la interacción entre diferentes actores de la sociedad, en especial entre los sectores público -central y territorial-, privado y académico, es un elemento fundamental. Como explica Eduardo Lora, "mejorar la competitividad es la única forma de sobrevivir en una economía globalizada, y la opción que tiene mayores posibilidades de éxito es el esfuerzo conjunto de los sectores público, privado y académico para sacar adelante programas de competitividad orientados a la identificación y solución de problemas concretos y al logro de objetivos predeterminados".

Por eso se han llevado a cabo numerosas reuniones y foros, en los que han interactuado varios agentes de estos tres sectores. Este proceso de validación termina debe haber terminado en julio, y en agosto debe estar listo el informe de Planeación Nacional sobre la viabilidad técnica y financiera de la agenda. Se espera que el documento final esté terminado antes de noviembre de este año, después de un proceso de ajustes.

Pero más allá de su elaboración, para que la agenda funcione, se requiere una perfecta coordinación entre las autoridades nacionales y locales, y un arreglo institucional que todavía no ha sido determinado y que la vincule a los procesos de presupuesto.

De todo esto depende el futuro del TLC, porque solo en la medida en que Colombia pueda sacar adelante las iniciativas que necesita para aprovechar el TLC, vale la pena firmarlo. Más aún, la agenda se debe llevar a cabo con o sin TLC; como dice José Leibovich, subdirector del DNP, "independientemente del TLC, si el país no tiene una agenda permanente para mejorar su competitividad, se lo lleva el diablo".
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