| 9/15/2006 12:00:00 AM

Acciones de talla mundial

Las empresas colombianas no han sido ajenas a la firma del Global Compact, iniciativa que fija los 10 principios que debe seguir una compañía socialmente responsable.

Los renombrados casos de corrupción de Parmalat, Enron y WorldCom, entre otros, le han revelado a la comunidad internacional el impacto que tienen las malas prácticas empresariales en la estabilidad y el desarrollo económico y social del mundo. Estos ejemplos y muchos otros acontecimientos que no han salido a la luz pública, relacionados con trabajo infantil, abusos laborales y desfalcos financieros, han sido el motor que ha llevado a Kofi Annan, secretario general de Naciones Unidas, a crear y promover un puente entre la declaración universal de los derechos humanos y las acciones de las empresas.

Ese puente, propuesto por Annan en el Foro Económico Mundial de 1999, se convirtió un año después en el Pacto Global —Global Compact—, una propuesta de iniciativa voluntaria que, con diez principios (ver recuadro), busca poner un rostro humano a las empresas para mitigar el impacto negativo de algunas compañías en el mundo y por medio de este programa de Naciones Unidas darle legitimidad, credibilidad y confianza ante la sociedad al comportamiento empresarial. Es decir, termina posicionando la marca empresarial mediante la reputación, dándole visibilidad internacional y expandiendo espacios políticos y de participación empresarial.

Actualmente, 3.300 compañías en el mundo firmaron ese pacto global y de ellas, 276 (el 8%) son colombianas, de acuerdo con Luis Ernesto Salinas, coordinador de Global Compact en Colombia. Estar en esta iniciativa da visibilidad internacional y permite generar alianzas estratégicas para realizar mejores prácticas en el tema de responsabilidad social empresarial, que ayudan a mejorar la reputación de las empresas firmantes y a estimular iniciativas empresariales que generan un impacto positivo de desarrollo sostenible a la sociedad. Para Luis Ernesto Salinas, "los diez principios son grandes bloques para construir un nuevo modelo de gobernabilidad, generando alianzas estratégicas entre todos los actores sociales".

Por ejemplo, en España, gracias al aporte de Global Compact, se constituyó la "mesa cuadrada", una plataforma de trabajo que pretende ayudar a las empresas en la aplicación de los diez principios del pacto mundial.

Según John Ruggie, representante especial para el tema de empresas y derechos humanos de la ONU, "es clave identificar y clarificar los estándares empresariales sobre las responsabilidades y la rendición pública de cuentas sobre derechos humanos; desarrollar materiales y metodologías para realizar análisis del impacto empresarial sobre los derechos humanos; recopilar un compendio de mejores prácticas; investigar y clarificar las implicaciones de conceptos como la 'complicidad' para empresas transnacionales y otras empresas".

De acuerdo con un estudio realizado por McKinsey, el 55% de las compañías tiene una motivación humanitaria para vincularse a Global Compact. Otros motivos son adquirir práctica del saber, como crear redes con otras organizaciones, establecer un vínculo con Naciones Unidas, mejorar las relaciones públicas, comenzar a familiarizarse más con la responsabilidad social corporativa y mejorar el acceso a los mercados.

La experiencia colombiana
Colombia tiene un camino por recorrer en el tema. Entre 2004 y lo corrido del año, se han inscrito 276 empresas en el pacto global (lista completa en dinero.com), entre las que están firmas como Codensa, Aviatur, Ecogas, Emgesa, Unisys y Frisby. Los sectores más representativos son los de servicios públicos domiciliarios, educación e industrias manufactureras.

La firma de este acuerdo compromete a las empresas a hacer un reporte anual de sus acciones socialmente responsables y a cumplir el decálogo de principios. Y, si bien no hay una veeduría formal por parte de Global Compact, la veracidad de sus reportes queda sometida a la fiscalización pública.

Sin embargo, las oficinas de Global Compact en el mundo tienen la misión de acompañar a las empresas en la implementación de los 10 principios. En el caso colombiano, se definieron líneas de acción en las que las compañías y la sociedad necesitaban apoyo, y se firmaron alianzas estratégicas público-privadas para ejecutar acciones concretas en temas como empresa, desarrollo y paz; escuela de responsabilidad social empresarial y servicios públicos en la base de la pirámide, entre otros.

Para la Asociación Nacional de Industriales, Andi, la importancia de Global Compact en la inserción en los mercados internacionales y la globalización de las empresas colombianas es tan clara, que creó un departamento de responsabilidad social empresarial desde hace dos años para articular las iniciativas del sector privado y lograr sinergias. "La Andi está consciente de que el país que queremos se construye entre todos, con una participación activa, organizada, eficaz, racional y plenamente comprometida con una mejor calidad de vida para los seres humanos", afirma Luis Carlos Villegas, su presidente.
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