| 2/4/2005 12:00:00 AM

Academia y empresa: la educación continúa

En Colombia, la educación continuada cumple un papel fundamental, al desarrollar competencias en su clase productiva. Dinero realizó un debate sobre sus alcances, problemáticas y espacios de mejoramiento.

¿Cuál es el significado de la educación continuada y qué lugar ocupa en la educación del país? ¿Son sus programas pertinentes y de calidad? ¿Satisfacen las necesidades de la empresa colombiana? Dinero organizó un foro para analizar estas cuestiones de gran relevancia para empresarios y ejecutivos. La gran conclusión: las universidades deben ser más ágiles y creativas al ofrecer programas de educación continuada, yendo siempre un paso más allá de las exigencias de las empresas y los ejecutivos. Sin embargo, la academia y el sector privado deben fijar la pauta.

En la conversación participaron Alexandra Leal, directora del Centro de Educación Continuada de la Universidad Javeriana; Teresa Cardona, decana de la Facultad de Educación Continuada de la Universidad del Rosario; Luis Enrique Orozco, profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes; Alfonso Cotes, director de Forum de la Universidad de la Sabana; Jorge Ortiz, reconocido consultor en talento humano, y John Sudarsky, respetado empresario y académico. También fue destacada la participación de las distintas facultades de administración de empresas en todo el país, que enriquecieron la discusión con valiosa información sobre sus programas. Una completa guía para el lector interesado en mejorar sus competencias en sus aulas.



Dinero: En la sociedad del conocimiento, ¿cuál es la importancia de la educación continuada?



Luis Enrique Orozco: Quisiera empezar la discusión, aportando una definición de educación continuada: es la formación orientada al mejoramiento de los conocimientos de las personas para desempeñarse mejor en una profesión. La UNESCO le asignó el título de educación a lo largo de la vida, entendiendo que el pregrado aporta apenas una formación muy básica.



John Sudarsky: Yo difiero un poco de esta concepción. La educación continuada implica cambios de carreras y movimientos en disciplinas. Esto es lo especial en este tipo de formación. La posibilidad de evolucionar a carreras y profesiones distintas.



Luis Enrique Orozco: La educación continuada responde a las cambiantes necesidades de la sociedad, porque hoy las profesiones sufren una crisis de identidad. Pocas personas trabajan en algo relacionado con lo que estudiaron. En este contexto, las universidades se ven obligadas a responder a este fenómeno. Las disciplinas están evolucionando con tal rapidez que es imposible estar actualizado con los conocimientos.



Jorge Ortiz: Cómo será de cierto esto, que con mis clientes y en todas las empresas donde he trabajado, los ejecutivos muy pocas veces hacen lo que estudiaron. La gente de ventas no se formó en ventas, tampoco la de mercadeo o de cualquier otra cosa. Es más, ¿quiénes de ustedes están aplicando lo que sabían hace tres años? ¿Quién realmente cree que con lo que sabe hoy podrá defenderse en los próximos años?



John Sudarsky: Pero las personas son solo un lado de la moneda. También están las organizaciones que requieren innovar y aprender. En este propósito, la educación continuada es una fuente de aprendizaje. En el fondo hay que poner esta discusión en el contexto general de la administración de la innovación y el aprendizaje.



Alexandra Leal: La mayoría de los programas de educación continuada se dirige específicamente a equipos de empresas. Así que las empresas y su gente tienen que mejorar constantemente. Pero más que esto, encontramos que mucha gente asiste a estos cursos para crecer también como persona.



Teresa Cardona: Estoy de acuerdo. Sin embargo, creo que vale la pena dejar claridad en que la educación continuada tiene un alcance más amplio. No solamente está ligada al trabajo y a las competencias, sino que también abarca otros temas como los culturales que complementan la educación formal de las personas.





Dinero: ¿Cómo y quién se asegura de la pertinencia de la educación continuada?



Alfonso Cotes: La oferta debe cambiar constantemente para encarar las necesidades del sector privado. La pertinencia es la clave del éxito de los programas de educación continuada. Corresponden a las necesidades formativas y concretas del sector empresarial. El conocimiento es un factor de competitividad mundial, pero es cambiante. Si las universidades no trabajamos en conjunto con el sector empresarial, no existimos. Las empresas requieren programas a la medida de sus necesidades, que superen sus expectativas y que se les haga un seguimiento antes, durante y después.



Jorge Ortiz: Yo no conozco a nadie con una metodología seria que me diga lo que necesitan las empresas. Yo creo que las universidades deben ofrecerles algo que no saben que necesitan todavía. Las empresas necesitan más opciones, porque dentro de las organizaciones no conozco a nadie que sepa hacia dónde van las cosas.



John Sudarsky: Hay áreas en que las empresas detectan necesidades. Sin embargo, la oferta educativa para encararlas puede aparecer varios años después. Por otra parte, las universidades también detectan temas novedosos de importancia para ellas. En últimas, tiene que haber un equilibrio entre lo que las empresas necesitan y lo que se empieza a ofrecer en el mercado. Por eso, la universidad no solo tiene que ofrecer programas relevantes, sino en los momentos relevantes.



Teresa Cardona: Los programas de educación continuada se deben alimentar de las líneas de investigación de las universidades. Porque muchas veces las empresas no saben lo que quieren y no hay un esquema institucional de colaboración entre las empresas y las universidades que sea generalizado en el país.



Luis Enrique Orozco: La coordinación entre sector privado y academia forma parte de un problema más grande en América Latina. En Colombia, salvo contados casos, la oferta y la demanda no coinciden. No se ha logrado construir una interfase fuerte. Por esto, varias instituciones como gremios y consultores están intentando cerrar esa brecha.



Alexandra Leal: Las empresas deben ir más allá de preguntar qué quieren. Muchas veces, las empresas tienen una visión muy cuadriculada que nace del análisis de competencias y, a veces, nacen de temas muy cotidianos. El papel de la universidad es mostrar cosas distintas y, por ello, debemos apoyarnos en la academia. Está bien que les ofrezcamos lo que nos están pidiendo.



Dinero: En Colombia, la educación continuada funciona de manera autónoma. ¿Es esto positivo o negativo? ¿Influye en la calidad y pertinencia de los programas?



John Sudarsky: Yo creo que deben ser autónomas. La demanda de educación en el país es infinita y la pertinencia la da el mercado. Son las personas las que finalmente deciden dando referencias de sus experiencias. En este caso, la regulación se podría convertir en una camisa de fuerza.



Alexandra Leal: La autonomía crea una flexibilidad importante y permite que las universidades respondan con rapidez a las necesidades del mercado.



Alfonso Cotes: De hecho, en los países desarrollados, las universidades tienen autonomía en sus centros de educación continuada. Pero yo sí creo que las instituciones prestadoras deberían cumplir un mínimo de exigencias en cuanto a instalaciones, recursos, diseño de programas y metodología.



Teresa Cardona: Yo también soy partidaria de la autonomía. Sin embargo, la calidad de las instituciones que ofrecen educación no formal es preocupante. En estos programas, que no tienen control, el mercado puede estar fallando.



Luis Enrique Orozco: No olvidemos que estamos hablando de la educación continuada, que ofrecen las universidades, y que es distinta a la educación no formal, que tiene una problemática diferente.



Jorge Ortiz: Pero yo me pregunto: ¿acaso el foco de estos programas no es demasiado comercial? ¿Cuál es el afán real? ¿Contribuir a que las empresas hagan mejor las cosas o aprovechar el prestigio que se tiene para ofrecer programas y ganar dinero?



Alfonso Cotes: Sabemos que tenemos una gran responsabilidad. Obviamente, los programas tienen que ser rentables. Es como si una universidad abriera una facultad sabiendo que se va a quebrar.



Alexandra Leal: Indudablemente, la educación continuada es una importante fuente de ingresos para las universidades; pero también es una realidad que las universidades entienden la responsabilidad que tienen en las manos.



Dinero: ¿Tienen las universidades formas de medir el impacto de este tipo de programas?



Teresa Cardona: La educación continuada está evolucionando de programas corporativos a programas para individuos. Cuando se trata de personas, es muy difícil medir este impacto; en cambio, en el caso de las empresas hay posibilidades de hacer un seguimiento a nuestro trabajo.



Alexandra Leal: La educación continuada tiene un impacto adicional. Es una fuente de aprendizaje para las universidades. Los ejecutivos que participan en estos cursos aportan al desarrollo con sus conocimientos y experiencias.



John Sudarsky: Yo creo, en cambio, que es muy difícil que un programa de educación continuada haga una diferencia sustancial en la carrera de una persona. Para eso están la formación universitaria, los posgrados y, cada vez más, las especializaciones.

Alfonso Cotes: Normalmente, en estos cursos, los conferencistas son empresarios y gente de experiencia. Esto es valioso pues permite que se generen ventajas competitivas en muy corto tiempo. Una persona gasta entre $3 ó $4 millones en estos cursos, porque realmente tiene necesidad.



Teresa Cardona: En una investigación reciente, nos dimos cuenta de que hoy las personas son las que pagan estas capacitaciones, cuando antes las pagaban casi en su totalidad las empresas. No creo que un programa de educación continuada cambie la vida de una persona que siente una necesidad real al tomarlo.



Luis Enrique Orozco: Aquí nace un tema de gran interés para el país y que es una discusión que actualmente se está dando en Estados Unidos. Las preguntas son ¿qué tanto los empresarios toman en cuenta la educación para asignar incrementos en los salarios? y ¿cómo influye esto en la forma en que se organiza la educación en Colombia?
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