| 7/20/2006 12:00:00 AM

150 años de progreso

Cómo se transformó la sociedad agrícola del Valle del Cauca en industrial y de servicios.

El Valle del Cauca es uno de los departamentos más industrializados y productivos del país; tiene grandes empresas nacionales como Carvajal S.A. y Manuelita y grandes multinacionales. Sin embargo, esto no fue siempre así. El Valle del Cauca, a diferencia del centro y norte del país, se encontraba totalmente aislado de la movida exportadora del siglo XIX. Mientras en Santander se exportaba quina y tabaco y la zona cafetera comenzaba a desarrollarse, el Valle del Cauca estaba encerrado por su situación geográfica. La llegada del ferrocarril que conectaba el centro urbano del departamento, Cali, con el mar, marcó una nueva etapa en el desarrollo empresarial de la región.

Desde la Colonia hasta principios del siglo XX, la economía valluna dependía expresamente de la minería y agricultura. Las minas funcionaban con mano de obra esclava y la necesidad de alimentarla llevó a la creación de haciendas ganaderas y agrícolas que poco a poco fueron surtiendo el mercado regional. A finales del siglo XIX, el oro se acabó y el departamento se vio sumido en una grave crisis de la que saldría con la explotación intensiva de la caña de azúcar.

La explotación intensiva de la caña comenzó gracias a la visión del letón Santiago Eder, quien llegó a Colombia en 1861. Con la compra de la hacienda La Manuelita y la importación de materiales industriales para construir un trapiche hidráulico, Eder introdujo al departamento la idea de utilizar el desarrollo tecnológico para explotar la tierra. A principios del siglo XX, se puso en marcha la máquina de vapor del Ingenio La Manuelita, que producía azúcar blanco y granulado.

Emulando la experiencia de Eder, y optando por tener siempre tecnología de punta, otras familias tradicionales de la región crearon ingenios industriales que hicieron florecer al Valle del Cauca. Así, la tradicional familia Caicedo fundó en la década del 20 el Ingenio Riopaila y más adelante el ingenio Mayagüez. El Valle se convirtió en una región azucarera (ver artículo página 88).

Para impulsar el crecimiento de este sector, en 1915 se abrió la línea del Ferrocarril del Pacífico que conectaba a Cali con el puerto de Buenaventura y un año más tarde, la que conectaba al puerto con Palmira. Esto permitió que fuera más fácil transportar la producción a otros países y dentro de la misma Colombia.

La comercialización del azúcar ayudó al desarrollo de un sector comercial que antes era inexistente. La capital del Valle se convirtió en un centro de negocios y fue adquiriendo más importancia por la cercanía con el mayor puerto de Colombia sobre el Pacífico. El azúcar continuó impulsando la economía valluna hasta la década de 1980, cuando un bajonazo en los precios del azúcar impulsó a los principales productores a diversificar sus inversiones.

Otro sector que, aprovechando el bagazo de la caña de azúcar, floreció en el Valle fue el papelero. En 1937 se estableció en Buenaventura la empresa Panagra, filial de las estadounidenses W.R. Grace Line and Company e Internacional Paper Company. En 1947 se trasladó a Yumbo, donde construyó una fábrica que usaba los desechos de la producción de azúcar. La fibra del bagazo se convirtió en materia prima para el papel y en combustible para la maquinaria. En 1961, la compañía pasó a llamarse Propal.

Paralelo al desarrollo del sector azucarero se dio el desarrollo de una de las principales empresas colombianas hoy. Carvajal & Cía. nació en 1904 cuando Manuel Carvajal Valencia compró una vieja imprenta en Cali. Los Carvajal imprimían folletos, libros y periódicos. Fueron los primeros en importar maquinaria gráfica al país y desde entonces fue ampliando sus operaciones a otras ciudades. En 1961 inició operaciones internacionales y desde entonces se ha mantenido en lo más alto de la escala empresarial colombiana.

En la década del 30 del siglo XX, varias multinacionales llegaron al Valle del Cauca para establecer sus fábricas allí. Sudamericana SKF, Delaware Punch, General Electric S.A., All America Cables Inc. fueron algunas de las que llegaron en esta primera oleada y se ubicaron en su mayoría en el corredor Cali-Yumbo, cercano a la producción de caña de azúcar y al puerto. La entrada de estas empresas, entre las que se encuentran Eli Lilly, Baxter, Nabisco Royal, y Parke Davis, Quaker y Chiclets Adams, continuó hasta los años 601. El corredor Cali-Yumbo continúa desarrollándose como un sector industrial hasta hoy.

La transformación del modelo de economía protegida a la apertura de los 90 generó un cambio en las multinacionales que tuvieron que establecerse cerca de los puertos para facilitar la importación de materias primas o productos y les permitió reordenar su producción regional. Esto produjo una salida de estas oficinas de Cali.

La crisis de fin del siglo forzó la reestructuración de las firmas. Carvajal o Colombina expandieron su operación internacional. Con la apertura comercial, las mejoras que necesita la infraestructura, en especial de puertos, y el uso de la caña para producir etanol, se abre una posibilidad para un nuevo crecimiento industrial y agrícola del Valle, que se concretará, sobre los mismos pilares que promovieron su desarrollo en el siglo XX, el azúcar y el puerto.
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