| 10/30/2009 12:00:00 PM

Sebastián Edwards

Edwards se inspiró en Roberto Steiner, director de Fedesarrollo , para la creación de uno de los personajes principales de la novela.

Economista latinoamericano reconocido internacionalmente, se estrena en el mundo de la literatura con su novela El misterio de las Tanias. Esta es la historia.

En abril de 2007, el conocido economista y profesor de la Universidad de California, Los Angeles, (UCLA), Sebastián Edwards, sorprendió al mundo con la publicación de su novela, El misterio de las Tanias. En pocas semanas, el libro -publicado originalmente por Alfaguara en el Cono Sur- se convirtió en uno de los más vendidos en la región. En Chile, su país natal, obtuvo durante 30 semanas altos rankings de popularidad y fue uno de los más vendidos. Hace algunas semanas, con ocasión de la Feria del Libro en Bogotá, El misterio de las Tanias fue publicado en la colección La otra Orilla, de Editorial Norma, para Colombia y América Latina. En mayo de 2010 será publicado en la misma colección en España, completando de esa manera un viaje tan sorprendente como improbable: un reconocido economista, comentarista de CNN y columnista internacional, se transforma en novelista y su novela está en la lista de los bestseller latinoamericanos.

El misterio de las Tanias puede describirse de varias maneras: como un thriller político, como una novela de espías latinoamericanas o como una novela sobre una profunda amistad. También, como la historia de un amor imposible.

Empieza con un asesinato. El cadáver de Roberto Stevenson, un distinguido historiador chileno, residente en Estados Unidos, es descubierto en Bogotá con claros signos de tortura. Por petición de la familia, su mejor amigo -un profesor despistado y adorable- decide investigar las causas del asesinato. Las indagaciones del improvisado investigador lo llevan a Washington, Zürich, Moscú, Santiago y Buenos Aires. Gracias a los archivos y apuntes de Roberto, intuye que su trágica muerte puede estar relacionada con la existencia de las Tanias, un pequeño y selecto grupo de espías creado por los servicios secretos cubanos para infiltrar los gobiernos de diversos países latinoamericanos. Todo parece indicar que el historiador chileno descubrió que alguien está tratando de reactivar a las Tanias, y su muerte demuestra que quien lo haya hecho está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de guardar el secreto.

A través de las páginas de la novela nos encontramos con una serie de personajes históricos que jugaron un rol central en la historia latinoamericana de la segunda mitad del Siglo XX: Fidel Castro, el Che Guevara, y Manuel "Barbaroja" Piñeiro, el jefe de los espías cubanos, entre muchos otros. También revivimos las peripecias de toda una generación de jóvenes latinoamericanos que, durante los años 1960 y 1970, se involucraron activamente en movimientos revolucionarios de distinto tipo. Asimismo, aparecen varios personajes de la historia política reciente en Colombia.

En entrevista con Dinero, Edwards habló de El misterio de las Tanias, de las razones que lo llevaron a escribirla, así como de sus otros proyectos literarios.

D — ¿Cómo nace la idea de esta novela? En ella los temas políticos, de narcotráfico y económicos son narrados desde una perspectiva histórica muy apegada a la realidad...

La historia de las Tanias nace de unir los dos misterios esenciales, desde mi punto de vista, en la política latinoamericana de los últimos treinta años. Uno es este acertijo de la infiltración de los servicios secretos cubanos a los círculos políticos del resto de la región -Argentina, Chile, Colombia, México y otros países. Históricamente, lo que sabemos es que en los 60 hubo una agente infiltrada en Bolivia- la mítica Tania que ayudó al Che y su guerrilla. La lógica, sin embargo, indica que si hubo una agente infiltrada, debiera haber más, como ocurre con los cuatro de Cambridge, los famosos espías soviéticos en Gran Bretaña, que eran cuatro, cinco o quizás seis. Ese es el primer misterio: ¿Dónde están las otras Tanias? El segundo es qué pasó con el dinero de los secuestros de la guerrilla latinoamericana de los 70. Hoy, invertido a interés, el botín debería bordear un billón de dólares. Lo que decidí entonces fue armar una novela que amarrara estos dos acertijos, pero al mismo tiempo que no fuera solo una novela de espías, sino que además el relato de una gran amistad, de un amor imposible y de una traición que puede haber sucedido o no.

D — La novela se centra en los 60 y 70. Pero hay un paralelo, hasta cierto punto, entre esa época y el escenario latinoamericano actual en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y, quizás, incluso, en Argentina... ¿Lo han criticado por esto?

Hubo una reacción política un poco agresiva y dolida de ciertos grupos pequeños de la izquierda nostálgica y tradicional. Creo que, más que nada, se debe a que los dos personajes principales -el narrador, cuyo nombre nunca conocemos, y su gran amigo, el asesinado Roberto Stevenson, Bobby- se ríen, cuando son jóvenes, de Fidel, el Che y sus afanes revolucionarios. Critican la vulgaridad del extremismo, tanto de derecha como de izquierda. Por alguna razón, fueron algunos grupos de izquierda extrema los que se sintieron más ofendidos. La verdad es que para mí eso es un halago.

D — En un pasaje se habla de narcotráfico y del uso de nuevas rutas de distribución. ¿Cómo es esto?

Bueno, hice mucha investigación, y en la novela planteo la hipótesis de que para llegar al norte, primero hay que mover la droga hacia el sur. Al ficcionarlo, lo relacioné con el film de Hitchkock, El norte por el sur. La idea es que, efectivamente, a veces la ruta más corta es la ruta más larga; eso es factible. Roberto Ampuero, el autor de El caso Neruda, dijo que lo interesante de esto es que las Tanias nace de una especulación plausible. Todo es plausible.

D — En el fondo, esta es una novela pro-Estados Unidos. ¿Está de acuerdo con esa idea?

No necesariamente. De hecho, hay varias críticas a ese país. Por ejemplo, uno de los asuntos que más le preocupa al narrador -y a su amigo colombiano Guillermo Marulanda- es la posibilidad de que su amigo Bobby haya sido agente de la CIA. Eso les molesta y no lo aceptarían. Eso marca el límite de su lealtad, de su lealtad con un muerto. Cada vez que el narrador y Marulanda constatan que Bobby no era agente de la CIA, sienten un gran alivio. En ese sentido, ahí hay una crítica profunda. Pero también hay una distinción entre el americano que marcha con Martin Luther King y el americano de la CIA, que es parte de un eje del mal.

D — Alguien me comentó que el personaje de Guillermo Marulanda se basa en el director de Fedesarrollo Roberto Steiner. ¿Cuánto de cierto hay en ello?

Bueno, Roberto Steiner es muy amigo mío. Pero esta es una novela, y todos los personajes son exactamente eso: personajes ficticios. Ahora, si hay algún parecido entre Guillermo Marulanda y Roberto Steiner, eso deben decidirlo los lectores.

D — ¿Está escribiendo una nueva novela?

Sí. Está construida sobre la base de dos historias simultáneas, que suceden a principios de los años 60. Una es una historia de amor; un amor tortuoso, muy apasionado e imposible. La otra es la historia de una misión clandestina, tan importante como improbable. Se basa en hechos reales y en sentimientos profundos. Es una novela que entremezcla lo íntimo -los afectos, las obsesiones y las pasiones-, con los grandes huracanes de la historia del siglo veinte.

D — ¿Puede darnos más detalles?

Bueno, algunos: en la historia de la conspiración, Karl Konigsberg -conocido por sus amigos como el Doctor K-, es un agente estadounidense que se encuentra en un país sudamericano preparando el plan que, eventualmente, desencadenará la "crisis de los misiles" en Cuba. En la segunda historia, tres personas -una mujer y dos hombres- se ven envueltas en una aventura pasional y peligrosa. Es una triángulo amoroso que los marcará para siempre.

D — Y, esta nueva novela, ¿es real o solo ficción?

Al igual que en El misterio de las Tanias hay de los dos. Eso es algo que a mí siempre me ha interesado: la delgada línea gris que separa la realidad de la ficción. ¿Dónde está? ¿Cómo distinguimos lo real de lo imaginado? ¿Cómo sabemos qué es qué? En esta nueva novela los hechos relacionados con la misión clandestina son completamente verídicos. Aparecen personajes históricos como los hermanos Kennedy, Allen Dulles -quien fuera jefe de la CIA-, Gary Powers el espía derribado en la URSS, Fidel Castro, y otros actores claves de la temprana Guerra Fría. La historia del triángulo amoroso también tiene algunos elementos de realidad.

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